La Asociación Pro Salud Mental VIVIR del barrio de la Fuente del Oro es un desahogo para Ana Isabel Coso y otras personas que como ella se enfrentan cada día a una realidad cuesta arriba. Forma parte del proyecto «Voces desde la calma» que ha impulsado la Fundación Salud Mental de Castilla-La Mancha para sensibilizar sobre los problemas de salud mental y romper tabúes y otro tipo de discriminaciones en entornos rurales. Ana vive en el municipio de Honrubia, a 70 km de Cuenca, y se ha convertido en todo un ejemplo para las personas que se encuentran en una situación similar.
Hace 30 años recibió el diagnóstico que le hizo comprender su comportamiento y desde entonces, a pesar de las limitaciones de vivir en el pueblo y la imposibilidad de desempeñar un puesto de trabajo, no ha cesado en el empeño de aprovechar todas las oportunidades que se le crucen por el camino.

Una youtuber que encarna un mensaje de calma
En YouTube comparte cartel con otras cinco mujeres, una de cada provincia, pertenecientes al ámbito rural, que explican sus vivencias y experiencias en torno a la dificultad que tienen a nivel de salud mental. Lo cierto es que a Ana le gustaría tener más recursos a su alcance porque para acceder a ellos tiene que trasladarse, pero no le echa cuentas si consigue realizar tareas que le hacen sentirse bien: «Hago actividades de vidrio, practico senderismo y formo parte de un grupo de chicas que se llama «La diosa que llevas dentro» y hablamos de muchos temas, lo pasamos muy bien». Para ella, las personas del centro son su «segunda familia» en los cinco años que lleva viniendo: «Somos unos 200 socios, unos más esporádicos que otros, pero yo vengo muy a gusto, es como mi válvula de escape».
No fue fácil adaptarse a los cambios tras los primeros síntomas de la enfermedad: «Yo no me enteré de la misa la media, me sentía rara, la gente no me quería y como murmuraban de mí me aislaba». Sus familiares fueron los primeros que se dieron cuenta de que algo no iba bien cuando les exponía ciertas ideas o pensamientos. «Sentía miedo, no me daba cuenta de lo que me estaba pasando y creía que todo era real», lamentó.
La medicación fue su gran aliada y por eso nunca ha dejado el tratamiento. El simple hecho de que el médico le dijera ‘esto te pasa y esto es lo que tienes que hacer’ le ayudó mucho a seguir adelante: «¡Y tener perro! Aunque el primero tuvo mala suerte y lo atropellaron en un barbecho, pero luego tuve otra perreta 13 años y me animó a salir a la calle».
Durante varios años estuvo trabajando en diferentes casas: «Una señora muy buena de Albacete me dio la oportunidad de trabajar en su casa en verano 3 horas al día de lunes a sábado, estuve con ella 10 años, y a raíz de eso se me abrieron otras puertas». Nunca mejor dicho porque otras casas le ofrecían empleo también. Incluso con unos ahorros que tenía se hizo su propia casa en el pueblo y por ello se la consideraba un ejemplo de superación para otras personas. «Lo que tú has hecho tiene mucho mérito», le dijo la albaceteña, y desde entonces se le ha quedado grabado el potencial que tienen las personas con discapacidad.

«Yo no me avergüenzo»
Ana Isabel Coso confirmó que en actualidad se encuentra mucho mejor: «Llevo bien muchos años. Lo peor fue cuando murió mi madre que me dio más bajón. Ahora vivo con mi hermano». Además, le concedieron una pensión no contributiva para poder valerse por sí misma y se siente liberada de complejos. «Yo no me avergüenzo, si mañana me hago análisis y me sale azúcar ¿qué?»…, comentaba con gracia respecto a los achaques normales de la vida. «Como dicen en mi pueblo, que cualquier día me da un apechusque y la rosco» (risas), expresó con ganas de aprovechar el tiempo que vive.
Sin embargo, llamó la atención sobre la falta de empatía que encierran los estereotipos acerca del trastorno mental y el daño que pueden hacer frases al vuelo del estilo ‘esta chica está mal’, ‘estará tonta otra vez’, lo que supone un grave escollo social. «El mejor desprecio es no hacer aprecio», sonrió Coso al trasladar los consejos que le dieron cuando fue al cuartel a denunciar unos insultos.
Ana es una todoterreno, tan pronto coge aceituna como va de senderista, pero también pasa mucho tiempo en casa haciendo honor a las últimas declaraciones del filósofo Byung Chul-Han: «Quedarse en casa es la forma más lúcida de resistencia, el silencio de tu casa es el único lugar donde todavía puedes escucharte».
Testimonio de Ana Isabel Coso en el canal de Youtube de la Federación de Salud de Castilla-La Mancha














