La entrada o presencia de casos de peste porcina africana (PPA) en regiones de España como Cataluña, después de varias décadas, ha generado máxima atención en el sector porcino, que trabaja para prevenir su propagación y minimizar los posibles efectos sobre la producción, el mercado y las exportaciones. La enfermedad, altamente contagiosa entre cerdos y jabalíes, no afecta a la salud humana ni compromete la seguridad alimentaria, pero puede tener un impacto económico significativo si no se controla adecuadamente.
A pesar de esta alerta a nivel nacional, Cuenca mantiene la tranquilidad: hasta el momento, la provincia no ha registrado ningún caso de peste porcina africana, ni en cerdos domésticos ni en fauna silvestre, según confirman desde Infoporc a El Digital de Cuenca. Los datos oficiales y el sistema de vigilancia sanitaria muestran que el control y la detección precoz funcionan “correctamente”, gracias a la estrecha colaboración entre ganaderos, veterinarios y administraciones.
El mensaje que mandan es de “tranquilidad, pero también de máxima responsabilidad, porque el sector está plenamente comprometido con la prevención y la bioseguridad en cada zona del país”.
Desde la organización destacan que, aunque la enfermedad representa un riesgo para todas las explotaciones porcinas, el sector está plenamente preparado y aplica estrictos protocolos de bioseguridad. “Lo importante es que ese riesgo está muy controlado, gracias al alto nivel de bioseguridad con el que trabaja el sector porcino en la provincia y en toda España”, explican.
Los protocolos incluyen controles de acceso a las granjas, desinfección obligatoria de vehículos, manejo controlado de piensos y materiales, y formación continua del personal. Estas medidas, que forman parte del modelo español de sanidad animal, buscan prevenir la entrada y propagación de enfermedades y han sido clave para que España mantenga durante décadas un estatus sanitario ejemplar a nivel internacional.
En el caso de Cataluña, foco de esta situación, explican que algunas de las medidas adoptadas pasan por la “restricción del acceso a algunas zonas forestales, para evitar que el virus se propague a través de jabalíes”. Todo ello con un objetivo claro: “prevenir y proteger tanto la sanidad animal como la actividad económica del sector”.
Respecto al impacto de la enfermedad en la producción y el mercado, Infoporc subraya que “es demasiado pronto para valorar si habrá cambios reales en la demanda o en los mercados por esta situación. Lo que sí podemos decir es que confiamos en que no lo haya. La peste porcina africana es una enfermedad exclusivamente animal, que no afecta a la salud humana ni a la seguridad alimentaria, algo que los consumidores y mercados conocen bien”.
En caso de detectar un animal enfermo o sospechoso, el sector aplica protocolos rigurosos establecidos por la normativa nacional y europea. El procedimiento incluye aislamiento del animal, inmovilización preventiva de animales y vehículos relacionados, toma de muestras para análisis de laboratorio y establecimiento de zonas de restricción si se confirma un caso. “El sistema está diseñado para que la respuesta sea rápida, eficaz y coordinada, minimizando cualquier riesgo de propagación”, señalan.
Aunque existe una preocupación “lógica” por sus importantes consecuencias, desde infoporc señalan que el sector porcino español está acostumbrado a trabajar con “altos estándares de prevención y bioseguridad, por lo que esta situación no ha paralizado la actividad” destacando que el sector porcino español está “muy bien preparado”.
Si bien, como en cualquier situación de riesgo sanitario, añaden que “siempre es útil contar con apoyo y coordinación constante”. Y por supuesto, “mantener una comunicación fluida con las autoridades, como está ocurriendo, porque eso nos permite actuar con agilidad y tomar decisiones bien fundamentadas”
Con todo, explican que la prevención “es una tarea de todos, y cuanto más alineados y coordinados estemos, mejor podremos proteger al sector y garantizar su estabilidad”.
