El Teatro Auditorio «José Luis Perales» de Cuenca se quedó pequeño este viernes, 21 de noviembre, en la víspera de Santa Cecilia, para acoger el concierto de la Asociación Musical Virgen de la Luz, Banda de Música de la ciudad. Con el aforo completo y un ambiente de celebración, la formación dirigida por Miriam Castellanos volvió a demostrar por qué es una de las agrupaciones más queridas y sólidas del panorama cultural conquense.

Desde los primeros compases quedó patente el alto nivel interpretativo de la banda, que atesora más de un siglo de historia como referente musical para la ciudad. El público respondió con calidez a un programa concebido como homenaje a los directores que han marcado la trayectoria de la agrupación.
La primera parte incluyó obras como Marchoso, de Nicolás Cabañas; Fiesta en la caleta, de J. Calleja; Vuelo de Graja; Carricoba; Primavera Sevillana, de A. Fdez. Cabrera; y Clarines de Gloria; Juan Carlo Aguilar.
El momento más destacado llegó con el estreno mundial del poema sinfónico Sonidos del Almudí, compuesto por David Rivas para la Banda de Música de Cuenca. La obra plantea un recorrido emocional por la ciudad y su historia, culminando en el emblemático edificio del Almudí, sede de los ensayos de la agrupación y símbolo de sus 130 años de actividad.

La segunda parte del concierto se centró en la zarzuela, con la participación del tenor conquense Eduardo Ladrón de Guevara y el Coro del Conservatorio de Cuenca, dirigidos por el codirector de la banda, Jesús Mercado Martínez. Sobre el escenario, la Academia de Danza Dolores Muñoz añadió la fuerza expresiva del movimiento a piezas como El baile de Luis Alonso o La verbena de la paloma. El público disfrutó también de Goyesca, de E. Granados; Romanza y Lagarteranas, de J. Guerrero; y El huésped del sevillano.
Durante la velada se entregaron reconocimientos a diversas hermandades de la Semana Santa conquense, a la Junta de Cofradías, a la Hermandad de la Virgen de la Luz —que recibió un banderín con motivo del hermanamiento celebrado el pasado año—, a la Asociación de Vecinos de Casablanca y a la Banda de Tambores y Trompetas de la JdC. También fueron distinguidas varias agrupaciones musicales de la provincia, así como el concejal de Hacienda del Ayuntamiento de Cuenca, Juan Manuel Martínez Melero.
Uno de los momentos más emotivos fue el homenaje a los músicos veteranos de la banda: Dionisio Torijano, Julio Culebras, Vicente Ortega, Santiago Moya y Ángel Manuel Moya, junto a una mención especial para Encarna Quejido, primera mujer en desfilar con la Banda de Música de Cuenca.
La dirección musical de Miriam Castellanos volvió a destacar por su equilibrio entre técnica y sensibilidad, logrando una conexión evidente entre los intérpretes y el público.
El concierto concluyó con varios bises preparados para la ocasión, provocando una prolongada ovación del público conquense.
Sin duda, la Banda de Música de Cuenca demostró una vez más que sigue siendo un pilar fundamental de la vida cultural de la ciudad, capaz de emocionar y conectar con el público en cada interpretación, y dejando la promesa de futuras veladas igual de memorables.