Hay una fecha que poco a poco se ha asentado en España y que ha logrado convertir noviembre en un mes de ventas destacado para los comercios. En 2025, este periodo llega en un contexto económico complicado: la inflación y el aumento generalizado de precios hacen que los consumidores piensen dos veces antes de gastar, mientras que los comerciantes intentan equilibrar descuentos atractivos con la rentabilidad de sus negocios.
Se trata del Black Friday (Viernes negro), y poco a poco los negocios de la capital van colocando en sus escaparates los carteles, tratando de atraer la atención de los clientes con suculentas ofertas. Esta época coincide, además, con la proximidad de la Navidad, por lo que muchos consumidores aprovechan para adelantar compras.
Originalmente, el Black Friday se celebraba el último viernes de noviembre, pero con el paso de los años la fecha se ha ido ampliando: primero se extendió al fin de semana, después a toda la semana y, en muchos comercios, incluso hasta dos semanas antes, con el objetivo de captar más clientes y mantener el ritmo de ventas durante todo el mes.
Expectativas y preparación: entre optimismo y cautela
Para algunos comercios, como Alori Kids, una tienda recién abierta, el Black Friday representa un apoyo necesario en un mes complicado. Su propietario, Félix Lumbreras, comenta a El Digital de Cuenca que han arrancado con un 15% de descuento en toda la tienda, que podría subir hasta el 20-25% según cómo evolucione la campaña. “Se hace para que las ventas se estabilicen y que la repercusión negativa de un noviembre flojo sea menor”, explica.

Por su parte, Teresa, dependiente de Lencería La Palma, percibe un panorama más ajustado: “Se nota que han subido mucho los precios, la gente se lo piensa más y las ventas están flojas”, asegura. La tienda aplicará un 20% de descuento, reforzando personal solo en la última semana, cuando esperan el pico de afluencia de clientes más planificados, que aprovechan la oportunidad para adelantar compras navideñas.

Mientras tanto, en General Ópticas, su directora Ana Isabel Prados, la expectativa es que esta semana sea la más fuerte del otoño, incluso más que la campaña navideña. Aplicarán 40% de descuento en monturas y gafas, 30% en lentillas, y reforzarán stock de productos básicos para atender la demanda. A pesar de reconocer que el Black Friday concentra ventas de varias semanas en una, Ana considera que “ya que está, hay que aprovecharlo; si no, no se vendería nada”.

Consumidor local: planificado, impulsivo y cada vez más online
Los tres comercios coinciden en que factores como la inflación y las subida de los precios de los productos en detrimento del salario van a incidir en el resultado de esta campaña, buscando optimizar el presupuesto ante la inflación. Por lo que hay división de opiniones en este aspecto ante el devenir del ‘Black Friday’.

Con la campaña recién empezada es pronto para sacar conclusiones y, aunque esperan afluencia de gente, algunos establecimientos piensan que predominará en algunos cados el grupo de compradores de último minuto del mismo modo que empieza a haber quien lo intenta planificar con antelación adelantándose a este escenario y consciente de la buena oportunidad que supone para su bolsillo.
Mientras que negocios como Alori Kids no tienen previsto aumentar personal, del mismo modo que General Óptica, la tienda La Palma situada en carretería ampliará la plantilla a una persona más de refuerzo para estas fechas sumándose a las dos dependientas actuales.

Para poder abastecer la demanda, en previsión, negocios como la óptica han duplicado o triplicado su stock ante lo que pueda suceder y de esta manera intentar que nadie se quede sin su producto.
En cuanto a la venta online, la tendencia es creciente, aunque varía según el tipo de producto: en óptica, las gafas graduadas se siguen vendiendo principalmente presencial, mientras que las de sol tienen un 50% de ventas online, y año tras año la proporción digital aumenta. En otros comercios más tradicionales, como ropa infantil o lencería, la venta presencial sigue siendo el canal principal, con el trato personalizado como ventaja frente al comercio electrónico.
Descuentos y logística: la clave para atraer clientes
En cuanto a las ofertas y la preparación de los comercios, cada negocio adopta estrategias diferentes según su sector y stock disponible. En Alori Kids, por ejemplo, los descuentos van del 15 al 25% y se manejan con el stock limitado de la temporada, sin refuerzo adicional de personal.

Por su parte, en Lencería La Palma aplicarán un 20% de descuento en toda la tienda, reforzando la atención con una persona extra durante la última semana, aunque el stock se mantiene dentro de los niveles habituales. En la óptica, los descuentos son más agresivos: 40% en gafas y monturas y 30% en lentillas, con un aumento del stock de productos básicos para satisfacer la demanda, manteniendo el mismo personal de siempre.

Prados opina que, aunque el descuento atrae clientes, también obliga a vender un mayor volumen en menos tiempo, y que la ganancia real depende de cuántas unidades extra se logren vender frente a las mismas unidades concentradas con precios más bajos.
El valor del comercio local
A pesar de la competencia de grandes cadenas y de la venta online, todos coinciden en que el consumidor sigue valorando el comercio local. Félix Lumbreras destaca que “todavía la gente agradece que abramos y que se dé vida a las calles de Cuenca”, mientras que Teresa resalta la importancia del trato personalizado, sobre todo en artículos como corsetería.

Ana Isabel reconoce que, aunque personalmente considera que el Black Friday no es ideal para el comercio, “ya que la campaña ha llegado, hay que aprovecharla para hacer más llevadero el cierre de año y adelantar compras”. Del mismo modo, Lumbreras entiende que no es favorable porque ya hay descuentos durante todo el año para el cliente por lo que “quizás perjudique más al comerciante que le ayude”.
Mensajes a los clientes
Los comerciantes animan a los clientes a aprovechar los descuentos y a planificar sus compras: desde adelantar regalos navideños en tiendas infantiles, hasta aprovechar rebajas en lencería o gafas, siempre con el objetivo de maximizar ahorro sin perder la experiencia presencial.