Joaquín Meca, de San Clemente, Cuenca, conocido como el “Da Vinci del deporte” por su versatilidad, vive en Madrid pero mantiene un vínculo muy fuerte con su tierra: “Voy mucho a San Clemente en verano, en puentes y Semana Santa. Allí están mis amigos de toda la vida y mis recuerdos”.
Nacido en 1952, desde muy pequeño mostró una energía inagotable: “Según me decía mi padre, a los nueve meses no andaba, ¡corría! Siempre estuve corriendo. Mi primera pasión fue el atletismo, y a los 13 años subí a mi primer podio en el instituto de San Clemente”.
Los comienzos en el atletismo
Su relación con el deporte nació de manera espontánea: “Cuando veía las cosas mal en el pueblo, salía corriendo. Un profesor de educación física vio mis condiciones y me llevó a competir a Cuenca, Albacete y otros lugares. Entonces empezó mi afición por el atletismo”.

Con Albacete, comenzó a competir a nivel nacional, inicialmente en campo a través. “Había dos o tres con bicicleta y unos cuantos jugaban al fútbol… pero correr, corría yo solo”, recuerda en El Digital de Cuenca.
De San Clemente a Madrid: la formación y nuevos deportes
Tras estudiar Educación Física en Madrid, Joaquín descubrió otros deportes. Uno de ellos fue el judo: “Me encantó. Me enseñó disciplina, respeto y voluntad. Ahora soy sexto dan, y seguiré hasta lograr el séptimo”.

También se introdujo en el golf gracias a sus alumnos: “Me pidieron preparar su condición física para jugar y acabé vinculándome al golf profesional. La semana pasada estuve en Rabat conociendo campos espectaculares”.

Y por último, el baile de salón con su mujer: “Llevamos mas de años bailando. Mientras mis piernas giren, seguiré bailando. Ya que no le gusta hacer judo, no le gusta hacer golf, por lo menos el baile y no lo voy a dejar tampoco”. Resume que su vida es el deporte.
La enseñanza: transmitir pasión
Joaquín dedicó más de 30 años a la docencia en Educación Física, primero en la Escuela de Capacitación de Villaviciosa de Odón y luego en institutos de Alcorcón: “Me encanta estar con los chicos. Mezclaba hobby y trabajo. Si me hubiesen dejado, seguiría dando clase hasta ahora”.

Incluso tras jubilarse, sigue activo en clases de judo con su hijo y grupos de actividades físicas: “Aunque esté jubilado, sigo motivando a jóvenes y mayores. El deporte es vital, y quiero transmitirlo”.
Valores que trascienden la competición
Para Joaquín, el deporte es mucho más que competir: “Es respeto, disciplina y voluntad. En el judo se respeta al contrario siempre. Ojalá otros deportes tuvieran ese ejemplo. Es un aprendizaje de vida que aplico en todo lo que hago”.

Su filosofía también se refleja en la vida diaria: “El deporte me mantiene sano, activo y feliz. Es mi oxígeno. Canaliza lo bueno y lo malo. Me da energía, me mantiene ágil y me permite transmitir entusiasmo a los que me rodean”.

Un palmarés impresionante
Con más de 60 años de actividad, Joaquín acumula cientos de trofeos y medallas. Reconoce que son incontables, aunque los que más abundan son de atletismo que es donde reconoce más ha destacado. Ha estado en dos mundiales y tres europeos y, si puede, se ve con fuerzas para ir al próximo.

Recuerda momentos inolvidables: “En un europeo, subí al podio y sonaba el himno nacional… ¡inolvidable! También cuando recibí mi sexto dan de judo o gané el Rolex en El Escorial, el torneo más importante amateur de golf. Esos instantes son únicos y quedan en la memoria”.

Disciplina y pasión a cualquier edad
Hoy practica judo, atletismo, golf y baile, y ha probado muchos otros deportes: tenis, ciclismo, tiro al plato, baloncesto, balonmano y voleibol. “Siempre hago deporte individual. Mi disciplina es hacer dos o tres horas diarias de ejercicio o de actividad física y lo hago”.
Cuando no entrena, disfruta leyendo y escribiendo: “Todos los días suelo escribir una hora en el ordenador y colaboro en revistas con distintos artículos. Es una cosa que lo recomiendo porque es muy gratificante y el cerebro empieza a funcionar y acordarte de cosas que ya casi habías olvidado”. Además acompaña a su nieta en sus competiciones, señala que le recuerda a él cuando era pequeño.
Consejos y legado
A los jóvenes, Joaquín les dice: “Hacer deporte es imprescindible, a cualquier edad. No importa si empiezas a los 60, lo importante es moverse. No te pares, porque si te detienes, ya no hay vuelta atrás”.
Su mensaje es claro: el deporte es vida, y su energía y pasión son la prueba viviente de que la edad no limita el entusiasmo ni la dedicación.