Cada mes de noviembre, Cuenca se llena de partituras, conciertos y reencuentros en torno a Santa Cecilia, la patrona de los músicos. En este contexto, conversamos con Jesús Mercado Martínez, una de las figuras más activas del panorama musical conquense: profesor, clarinetista, director de coros y bandas, y testigo directo de la evolución de la enseñanza musical en la provincia. Con él repasamos su trayectoria, sus proyectos y el estado actual de las agrupaciones locales.
PERFIL
Jesús Mercado Martínez (Cuenca, 1977) es clarinetista, pedagogo y director de coros y bandas. Formado en la Academia Municipal de Música, el Conservatorio Profesional «Pedro Aranaz» y el Conservatorio Superior de Música, ha desarrollado una amplia labor docente en conservatorios y escuelas municipales. Es director del Coro del Conservatorio de Cuenca y ha estado al frente de la Banda Municipal «Ciudad de Huete» y de la Banda de Música de Cuenca, además de participar como intérprete en numerosas agrupaciones. Compagina la docencia con la dirección y la interpretación, y forma parte de diferentes proyectos musicales junto a sus hijos.

ENTREVISTA
Pregunta: Jesús, para empezar, ¿cómo y cuándo descubriste tu pasión por la música?
Respuesta: Fue casi por casualidad. Cuando vinimos a vivir a Cuenca —antes estábamos en Valera de Abajo, donde mi padre era maestro— vimos en el jardinillo de los taxis una pizarra anunciando las clases de la Academia Municipal de Música. Fuimos a preguntar, pero el plazo había pasado. Al año siguiente estuve pendiente todo agosto y, a primeros de septiembre, pude inscribirme.
P: Tu formación abarca desde la educación musical hasta el clarinete a nivel superior. ¿Qué papel ha tenido cada etapa en tu desarrollo?
R. Han sido etapas complementarias. Siempre he intentado disfrutar cada faceta: lo mismo tocando un concierto que enseñando a un alumno a sacar sus primeros sonidos.

P: Has trabajado en conservatorios y en escuelas de música. ¿Qué diferencias encuentras entre ambos entornos?
R: En los conservatorios hay un nivel de exigencia mayor, con objetivos y estándares definidos. En las escuelas de música también se progresa, pero existe más flexibilidad en el proceso de enseñanza y aprendizaje.
P: Has sido clarinetista solista y miembro de diversas bandas y orquestas. ¿Qué recuerdos guardas con más cariño?
R: Muchos conciertos, viajes y experiencias. Pero los momentos más especiales son los que vivo ahora, compartiendo agrupaciones musicales con mis hijos, que también son músicos.
P: Como director de coros y bandas, ¿cuáles son los principales retos?
R: El primero es buscar la excelencia musical. El público merece nuestro máximo esfuerzo, y eso requiere trabajo y ensayo. También es importante crear cohesión de grupo, escucharse y saber resolver las dificultades que surjan.

P: Compaginas docencia, dirección e interpretación. ¿Cómo logras equilibrarlo?
R: Organizándome bien y asumiendo retos realistas. Hay que planificar con los pies en la tierra y saber priorizar.
P: Desde tu experiencia, ¿cómo describirías el momento que vive la música en Cuenca?
R: Creo que vivimos un momento muy interesante. Hay talento joven, proyectos sólidos y agrupaciones con un nivel creciente. Pero necesitamos estabilidad y apoyo institucional para consolidarlo; no puede depender únicamente del entusiasmo de los músicos.
P: ¿Qué papel juegan las bandas y las escuelas municipales en la vida cultural de la provincia?
R: Son esenciales. En muchos pueblos, las bandas son el primer contacto de un niño con la música. Y las escuelas municipales sostienen la base formativa. Sin ellas, el tejido cultural y social se debilitaría mucho.
P: ¿Cuáles son los principales desafíos para las agrupaciones musicales de Cuenca hoy?
R: La falta de recursos y la necesidad de una planificación a largo plazo. También es importante facilitar la conciliación de los jóvenes que estudian fuera y que no queremos perder. Si logramos eso, el crecimiento será imparable.
P: La Banda Municipal «Ciudad de Huete» y la Banda de Música de Cuenca han contado contigo. ¿Qué significa dirigir formaciones de tu tierra?
R: Es un orgullo y una responsabilidad. Representamos a toda una localidad y no podemos dejarla en mal lugar. En la Banda de Cuenca contamos con un gran equipo humano: el presidente, Rafa Redondo; la directiva; y la co-dirección con Miriam Castellanos, que aporta puntos de vista muy enriquecedores.
P: ¿Alguna anécdota que recuerdes especialmente?
R: Nunca olvidaré una interpretación de la Sinfonía del Nuevo Mundo con la Joven Orquesta de Castilla-La Mancha, en los cursos Martín-Códax. Antes de un solo de clarinete debía sonar un efecto suave de platillos frotados. Alguien soltó el nudo del asa y los platillos se cayeron con un estruendo tremendo. El público se echó a reír… y yo tuve que seguir adelante con el solo.

P: ¿Qué consejo darías a los jóvenes que empiezan?
R: Que trabajen duro, que se formen todo lo posible y que sean humildes. Con esfuerzo y constancia, los resultados llegan.
P: Santa Cecilia se celebra cada noviembre. ¿Qué representa para ti esta festividad?
R: Es muy emotiva: reencuentros, conciertos, convivencia y la parte religiosa. Suelo participar en casi todas las actividades.
P: Para terminar, ¿qué proyectos te ilusionan más?
R: Consolidar el Coro del Conservatorio en número de cantantes, repertorio y proyectos innovadores. Y, si puedo seguir dirigiendo a mis compañeros de la Asociación Musical Virgen de la Luz, donde empecé mi andadura musical, mejor aún.
P: ¿Y cómo definirías la música en una frase?
R: Me quedo con una cita del Quijote: «Donde hay música no puede haber cosa mala«. La música es un lenguaje universal que llega al alma.
