Después de mucho tiempo sin verse, una de las tradiciones más queridas de la Navidad comienza a recobrarse estos días en la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción. Entre cajas, figuras y manos voluntarias, el ambiente vuelve a recordar aquellas navidades que formaron parte de la vida de todo un municipio.
Ocho años después de que se montara por última vez, el tradicional Belén navideño de Tébar vuelve a ocupar la capilla del templo. La iniciativa, impulsada por un grupo de vecinas con el apoyo del Ayuntamiento, ha devuelto la ilusión a un pueblo que llevaba casi una década sin ver erigido uno de sus símbolos navideños más queridos.
Claudia Arias, vecina del municipio y principal coordinadora del montaje, explica a El Digital de Cuenca que la propuesta de recuperar el Belén llegó el año pasado de la mano del alcalde. “Nos dijo: ¿por qué no montáis otra vez el Belén en la iglesia? Es muy bonito”, recuerda. La idea fructificó este noviembre, cuando comenzaron los preparativos para devolver a la Iglesia esa estampa que durante tantos años caracterizó la Navidad en Tébar.
Un Belén grande, histórico y muy querido
El Belén de Tébar se caracteriza por su tamaño: ocupa aproximadamente seis metros y se instala en toda la capilla de entrada del templo. Sus figuras —algunas de hasta 50 o 60 centímetros— llevan décadas formando parte del patrimonio emocional del pueblo. Según Arias, el antiguo sacristán llegó a describirlo como “histórico”.

Durante todos estos años sin montarse, varias piezas sufrieron deterioro, pero algunas fueron restauradas recientemente gracias a la residencia de mayores de Benítez, que solicitó el préstamo del Belén el año pasado. “Las abuelitas lo dejaron precioso”, recuerda Claudia, agradecida.

Este año se han adquirido también figuras nuevas para reponer las dañadas, pero se mantendrá la estética tradicional: “El nacimiento clásico, los pastores, las lavanderas, las casitas… el Belén de toda la vida”, explica.

Las vecinas toman la iniciativa
Los trabajos comenzaron el pasado martes 18 a las 15:00 h, con la participación de unas seis mujeres del pueblo, aunque se espera más ayuda en los próximos días. Comenzaron montaron las mesas, se forró la estructura principal y se colocó la casa del Niño Jesús, hecha de cañizo. También se sacaron todas las cajas con las figuras y se empezó a recoger piedra blanca del mirador para crear caminos y detalles.

El ambiente, afirma Arias, fue de “mucha ilusión”. “La gente dice que ya era hora de que se montara otra vez. El Belén de Tébar es muy bonito y da alegría volver a verlo”.

Terminado este viernes e inaugurado el 6 de diciembre
El Belén ha qiuedado completamente montado este pasado miércoles 26 de noviembre. Sin embargo, la inauguración oficial tendrá lugar el 6 de diciembre, coincidiendo con el encendido navideño del pueblo.

Ese día también se ofrecerá chocolate y magdalenas a los asistentes, en un acto que pretende reunir a toda la comunidad.
Un proyecto que nace del corazón
Para Claudia Arias, ecuatoriana afincada en España desde hace 25 años, el montaje del Belén tiene un significado muy especial. “La Navidad para mí es lo más. El nacimiento del Niño Jesús lo llevo muy dentro”, confiesa emocionada. Esa devoción y cariño hacia la tradición es lo que la impulsa a movilizar al pueblo año tras año para colaborar en actividades navideñas.

La organizadora espera que este regreso sirva para que las nuevas generaciones hagan suyo el Belén y mantengan viva la costumbre: “Esto se tiene que seguir haciendo por muchos años. Es un deber que les dejamos a los niños para cuando sean mayores”.
Con el esfuerzo conjunto de vecinas y vecinos, el Belén de Tébar volverá este año a iluminar la iglesia y a convertirse en uno de los principales alicientes de una Navidad que, después de ocho años, promete ser más especial que nunca.