El alcalde de Buendía, Gregorio Martínez, recibió a El Digital de Cuenca en su despacho, con la sorpresa de escuchar que se había informado de algún avistamiento de grullas muertas en las cercanías del pantano de Buendía debido al foco de gripe aviar que se vive en toda España.
«Yo tengo mucho contacto directo con Luis, el agente medioambiental aquí en la zona, y con Roberto de la Confederación Hidrográfica del Tajo que también suele enterarse de estas cosas, voy a llamarles», exclamó Martínez mientras buscaba el móvil.

«Roberto, buenos días. Oye, mira, estoy aquí con dos periodistas de El Digital de Cuenca y me ha sorprendido porque parece ser que se ha extendido una noticia que han encontrado en la laguna de Manjavacas unas grullas muertas… ¿Aquí en el embalse tú sabes algo?»…
«No, no, yo nada»… «¡Pues igual que yo!», le contestó el alcalde, quien aseguraba que Roberto estaba todo el día por los municipios ribereños y mejor que él nadie sabría informar sobre lo que está pasando.

La tercera voz autorizada, José Luis, el responsable de la presa de Buendía, se cruzó en el camino poco después, negando al periódico desde su coche oficial que hubiera ninguna ave muerta por la zona, dando indicaciones de cómo bajar a la zona de La Veguilla para comprobarlo in situ. Tampoco se han visto en el área del camping La Isla, por la ruta de Las Caras, donde otras veces avistaron pelícanos rosados.
EL ANDARRÍOS DE BUENDÍA: «SI HUBIERA AVES MUERTAS ME HABRÍA ENTERADO»
«Yo no he visto ninguna cosa y me levanto todos los días a las seis y media de la mañana a hacer 14 kilómetros andando por el río Guadiela, ida y vuelta», empezó expresando Carlos, a la vez que fundaba lo que decía en el radio de influencia que mantenía sobre toda la zona del camping Los Romerales donde vivía y que había presidido tantos años.

«Además, tengo vecinos aquí que todos tienen barca, salen los fines de semana y van todos a pescar y me lo cuentan, pero nada», continuó. «Otras veces sí me han dicho que se ven peces muertos, y el otro día una bandada de aves se dieron la vuelta por el cañón que es una cosa muy rara, que no, que aquí no hay ningún ave muerta, me habría enterado», confirmó.
«Bueno, a lo mejor aparecen casos en el futuro, estamos sobre aviso» (risas), se despidió el alcalde de Buendía.









