Tras la comunicación de los despidos en la planta de Mahle en Motilla del Palancar, los sindicatos CCOO y UGT han hecho balance del expediente de regulación de empleo (ERE), que ha supuesto la salida de 462 trabajadores en una comarca que hasta ahora era ejemplo de desarrollo industrial en el medio rural.
Ambas organizaciones han coincidido en calificar el proceso como “duro” o de “falta de empatía” por parte de la empresa, y han exigido la implicación inmediata de las administraciones públicas para atraer nuevos proyectos que eviten la pérdida de población y de tejido industrial.
Juan Cuevas, secretario provincial de Industria de CCOO Cuenca, ha explicado que el ERE deja fuera a 462 personas frente a las 550 inicialmente previstas, una reducción que considera “insuficiente” para una plantilla con trabajadores que, en muchos casos, “llevaban más de treinta años prestando servicio en la empresa”.

El día 29 de octubre se alcanzó el preacuerdo que fue respaldado por la gran mayoría de trabajadores y la fecha del cese fue comunicada el 7 de noviembre por un buro fax. Las condiciones económicas del acuerdo incluyen 31 días por año trabajado para quienes tienen menos de diez años de antigüedad y 33 días por año para el resto, aquellas personas que superarán los diez años de antigüedad, con un tope de 24 mensualidades. Aun así, Cuevas ha subrayado que “lo económico no era lo más importante, sino salvar el mayor número de puestos posibles”.
Con todo, ha asegurado que “ha sido una negociación dura e incómoda en muchos casos”. A pesar de la situación tan preocupante, están surgiendo posibles alternativas que pudieran absorber el ERE. Ante esto, Cuevas ha pedido “paciencia” por los proyectos que puedan venir.
Aunque todavía no se ha constituido de manera formal la mesa de industrialización, sí hay conversaciones para su convocatoria. Tanto UGT como CCOO insisten en participar de manera activa en esta mesa, ya que consideran fundamental que la parte social esté representada. No buscan intervenir como sindicatos de manera meramente institucional, sino garantizar que los trabajadores y trabajadoras de Mahle estén presentes a través de sus representantes en las decisiones sobre el futuro industrial de la planta y la comarca.
Desde UGT, Jesús Lahin ha insistido en que “no puede haber ningún tipo de satisfacción con este descomunal expediente de regulación de empleo, el mayor que se recuerda en la provincia de Cuenca”, lamentando la forma en que se han comunicado los despidos, “muchos de ellos a medianoche, por correo electrónico, sin empatía alguna hacia personas que se quedaban sin trabajo”.

Lahin también ha criticado que el plan de rentas para mayores de 55 años “la empresa no ha hecho un plan de renta real para asegurar la protección e ingresos de estas personas al menos hasta los 63 años”, y ha reclamado que las administraciones cumplan sus compromisos de reindustrialización contando con los sindicatos en las mesas de trabajo.
En cuanto a la ejecución del ERE, 311 personas están siendo ya despedidas y las 152 restantes saldrán en marzo de 2026. Cuevas ha señalad que una treintena de trabajadores ha mostrado su disposición a presentar demandas judiciales afectando a personas en situaciones de vulnerabilidad, como reducciones de jornada por cuidado de hijos o bajas laborales.
Para posibles reincorporaciones se ha creado una bolsa de empleo. Lahin señala que ayer se constituyó la comisión de seguimiento donde se velarán diversas cuestiones como dicha bolsa que tiene una duración de tres años o el plan de recolocación por una empresa externa con una duración de al menos seis meses por parte de la empresa.
Ambos sindicatos han pedido que se investiguen las subvenciones públicas recibidas por Mahle, especialmente las vinculadas a los programas europeos Next Generation y Plan MOVES, porque, según Cuevas, no entiende cómo “no incluían la obligación de mantener el empleo en las plantas donde se realizaba la inversión”. “No entendemos esa falta de control, en caso de darse falta de control, pero desde luego lo que no compartimos en ningún caso es que no haya el seguimiento oportuno para que esas ayudas que salen del dinero que todos contribuimos se queden al final para financiar despidos y para financiar la salida de personas”, ha reprochado.
De cara al futuro, los representantes de los trabajadores han reclamado la reindustrialización urgente de Motilla del Palancar. Han señalado la capacidad de los trabajadores para desempeñar otras funciones y a otras empresas a instalarse en la zona. Lahín, por su parte, ha recordado que Mahle aún mantiene a más de 500 empleados activos, y que “es necesario garantizar carga de trabajo y haya capacidad productiva, es fundamental”.
Los sindicatos también han advertido del impacto social y económico que el cierre tendrá en la provincia. Según UGT, la pérdida de los 462 puestos de trabajo puede provocar un aumento del paro provincial de entre el 4,5 y el 5%, un golpe especialmente duro para una zona ya afectada por la despoblación.