El deporte de moda que ha conquistado Cuenca

El Club Pickleball Cuenca nació hace un año entre amigos y hoy reúne a decenas de jugadores, torneos y una comunidad deportiva que no deja de crecer

Hace cerca de un año, unos cuantos amigos comenzaron a reunirse en el gimnasio verde de El Sargal para probar un deporte desconocido. Hoy, ese mismo sonido hueco, rápido y rítmico de la pelota se ha hecho familiar en Cuenca. Los martes y jueves al caer la tarde, en el pabellón universitario Luis Yúfera Recuenco, ya no se oye sólo el bote seco del balón de baloncesto ni el eco metálico del fútbol sala. En esas pistas, donde hasta hace poco sólo se practicaban los deportes de siempre, ha echado raíces un nuevo fenómeno deportivo que está conquistando la ciudad.

Detrás de esa transformación está Luis Antonio Rosillo, maestro de Educación Física y uno de los impulsores del club. “Lo descubrí por casualidad, buscando deportes de pala para enseñar a mis alumnos. El tenis era muy complicado para primaria y encontré esto. Ya algún amigo también me había hablado de él, lo puse en práctica en el cole vi que tenía bastante potencial y que era bastante divertido y fácil de jugar”, recuerda con El Digital de Cuenca.

Rosillo enseña en los pueblos de Cañaveras, Gascueña y Tinajas. Entre clases y viajes, dedicó horas a leer reglamentos, buscar vídeos, improvisar material. “Pintamos un par de pistas en el colegio y empecé a jugar con los chavales. A los niños les encantaba, y a mí también.”
De aquellas primeras pruebas con sus alumnos nació una idea: si gustaba tanto en el patio de un colegio, ¿por qué no llevarlo a Cuenca?

De seis amigos a una pequeña familia

La red la compraron por internet, “baratilla”, recuerda. Eran seis amigos —los justos para fundar un club— y un entusiasmo enorme. Comenzaron aquella andadura en el pabellón El Sargal de la capital en el gimnasio verde y, poco a poco, fueron reuniendo más adeptos quedándose el espacio algo pequeño.

Rosillo explica que dieron el paso de fundar el club “para tener acceso a instalaciones a un mejor precio y poder reservar con algo de preferencia sobre otros usuarios particulares”.

Foto: Néstor Robaina

Hoy, un año después, el Club Pickleball Cuenca cuenta con 28 socios de pago, con una cuota anual de 40 euros más dos euros diarios para sufragar el coste de las pistas, y decenas de jugadores que se acercan a probarlo. “El que viene, repite. Casi todos. Hemos hecho una familia”, dice Luis con el tono de quien aún se sorprende de lo que ha pasado en tan poco tiempo.

La facilidad del juego ayuda. Una pala sin cuerdas, una pelota de plástico con agujeros, una red baja y una pista del tamaño de bádminton. Las reglas son simples —el saque debe botar dos veces, hay una zona donde no se puede volear— pero esconden una gran táctica. El deporte mezcla lo mejor del tenis, el pádel, el bádminton y el ping pong. Y lo más curioso: lo puede practicar cualquiera, desde niños hasta personas de más de 80 años.

Foto: Néstor Robaina

“Es muy fácil aprender a jugar, pero alcanzar un nivel alto es bastante complicado. Cansa más de lo que parece, pero apenas hay lesiones” por lo que “entre lo fácil que es aprender y que puede jugar con cualquier persona, lo hace muy atractivo”, resume Luis.
Esa accesibilidad, sumada a su componente social y divertido, explica por qué en países como Estados Unidos el número de jugadores ha pasado de dos a más de treinta millones en apenas unos años. Cuenca se suma ahora a esa ola.

Incluso se habla de que podría ser disciplina olímpica en los Juegos de 2036. Sobre ello, el presidente del club en Cuenca, opina que “El pickleball todavía no llegará a Los Ángeles 2028, pero no tengo dudas de que en tres o cuatro ediciones estará, al menos, como deporte de exhibición. Está creciendo a niveles exponenciales en todo el mundo”.

Un año de torneos y entusiasmo

En febrero de 2025 comenzaron los entrenamientos regulares. En verano ya habían organizado una pequeña liga interna, y en otoño llegó el gran salto: su primer torneo nacional, con cerca de un centenar de participantes llegados de toda España.
Si bien, admite que la organización del evento supuso un arduo trabajo. “Estuvimos siete u ocho personas dedicadas casi por completo durante semanas: permisos, inscripciones, camisetas, trofeos, patrocinadores… pero cuando ves que los jugadores te dicen que la organización fue excelente, todo merece la pena.”

Foto: Néstor Robaina

El club cuenta con el apoyo del Ayuntamiento de la capital, la Diputación de Cuenca, la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM) hasta la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha. A todos ellos resalta que están muy agradecidos por el apoyo prestado.

Con todo, no piensan parar. Este noviembre comienza su segunda liga interna —de noviembre a mayo—, les gustaría preparar un torneo de Navidad y un posible evento conmemorativo por su primer aniversario. Además, esperan ofrecer cursos de monitor y llevar la disciplina a los colegios a través de las AMPAs.
“Nuestra intención es ir creciendo poco a poco además de seguir pasándolo bien y disfrutar del deporte intentando acoger a todo el que quiera venir”. En este sentido, Rosillo señala que las pretensiones que persiguen son “formarnos, ampliar nuestro nivel de juego al salir a competiciones exteriores, en otras ciudades y que nuestra liga interna cada vez tenga un mayor nivel y una mayor repercusión dentro de la ciudad”, explica Luis.

Foto: Néstor Robaina

En vísperas a cumplir un año, el presidente del club explica que no puede ser otro que positivo porque “La gente no para de venir a probarlo”.

Lo que empezó como una prueba se ha convertido en una comunidad deportiva consolidada.
Rosillo reconoce que al principio existía la duda de si Cuenca acogería bien un deporte tan nuevo, pero pronto las cifras y el entusiasmo despejaron cualquier temor. “Cuando ves que en todas partes —Murcia, Almería, Zaragoza, Santiago o Logroño— está triunfando y cada vez hay más participantes, además de que Cuenca no lo tenía, era sencillo pensar que la respuesta iba a ser positiva”. Hoy, el Club Pickleball Cuenca es el primero de la provincia y uno más dentro de una Castilla-La Mancha que ya cuenta con clubes en Toledo, Albacete, Ciudad Real y Guadalajara.

Un juego que engancha

No es casualidad que las pistas del pabellón universitario empiecen a quedarse pequeñas. “Muchos vienen del pádel, a veces por lesiones o por la cercanía con nuestras pistas así como gente relacionado con el mundo de la raqueta porque buscan algo nuevo. Aunque lo más normal son gente joven, universitarios entre 15 y 20 años”.

Foto: Néstor Robaina

Rosillo, que siempre habla en plural —nosotros más que yo—, reconoce que sin el trabajo del grupo no habría sido posible. “Hay mucha gente implicada, trabajando de forma desinteresada y eso es lo que nos está dando la posibilidad de organizar este tipo de eventos y todas estas ideas que tenemos. Yo soy el presidente porque alguien tiene que serlo, pero cualquiera de mis compañeros podría ocupar mi puesto” admite el presidente del club quien también destaca el apoyo de todas personas que forman parte del club ya que sin ellos sería “imposible”, resaltando que parte de ese logro viene del “buen rollo” que existe entre todos.

Foto: Néstor Robaina

Cuando se le pregunta qué le diría a quien aún no lo ha probado, sonríe:

“Que venga un día. La primera vez es gratis, les dejamos el material. Que lo prueben porque se van a divertir y si no, habrán pasado un rato haciendo deporte. Pero ya te digo que el 90 o 95% de los que lo prueban les va a gustar y van a querer volver a jugar.”

Y así, entre risas, pelotas perforadas y amigos que se quedan después de jugar, Cuenca va descubriendo su nuevo sonido deportivo. Ese “pop” inconfundible de la pala golpeando la bola. El sonido de un juego que, sin hacer ruido, está conquistando la ciudad.

/Fotos: Néstor Robaina/

Ricardo Vega

Conquense de adopción. Graduado en periodismo por la Universidad de Castilla-La Mancha y con experiencia en medios como CMM, Agencia EFE y Las Noticias de Cuenca.
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