El pueblo de Cuenca que es «ejemplo de colaboración institucional» tras el desastre de la dana: el balance un año después

Mira se afana para estar "incluso mejor que antes" de la dana

Las localidades de Letur (Albacete) y Mira (Cuenca), que el 29 de octubre de 2024 sufrieron los estragos de la dana -que causó en Castilla-La Mancha siete fallecidos- trabajan en la reconstrucción de los municipios de la mano de todas las administraciones para, desde el punto de vista de las infraestructuras y los servicios, estar «incluso mejor que antes».

Estos dos municipios castellanomanchegos vieron cómo el 29 de octubre, las lluvias torrenciales caídas en zonas próximas a sus términos municipales convirtieron sus calles en ríos que se llevaron por delante puentes, carreteras y viviendas, además de la vida de seis personas en Letur y una en Mira.

«Los afectados recuerdan aquellas horas con muchísima angustia. Esto es algo que marca de por vida, por supuesto a los familiares de los fallecidos, pero también al conjunto de los ciudadanos que lo vivieron», afirma el vicepresidente primero de la Junta de Castilla-La Mancha, José Luis Martínez Guijarro, en una entrevista con la Agencia EFE con motivo del primer aniversario de la dana que causó también 229 fallecidos en Valencia y uno en Andalucía.

Para ayudar a los afectados por la riada, las administraciones públicas -Ayuntamiento, Diputación, Junta de Comunidades y Gobierno central- pusieron en marcha el Plan de Recuperación de Letur y el Plan de Recuperación de Mira, ambos con horizonte 2028, con el objetivo de que cuando llegue esa fecha, los pueblos estén «incluso mejor que antes» al menos desde el punto de vista de los servicios y las infraestructuras.

Aunque afirma que es «muy difícil» concretar en qué grado de ejecución están los planes, subraya que las ayudas directas a empresarios y ciudadanos «están prácticamente cobradas al 100 por ciento», mientras que el centro de Salud de Mira ya está de nuevo en funcionamiento y las depuradoras están también «al 50 o 75 %», del mismo modo que se han reparado carreteras.

Asimismo, apunta que las actuaciones de carácter municipal no han comenzado todavía porque hay que elaborar proyectos y mandarlos a los ministerios correspondientes y tanto Letur como Mira, con 900 habitantes aproximadamente cada uno, son ayuntamientos pequeños con una «capacidad técnica y administrativa limitada», aunque la Administración regional y las diputaciones les apoyan en todo lo posible.

Martínez Guijarro confía en que, un año después, la ciudadanía y el conjunto de las administraciones hayan tomado conciencia de que el cambio climático es «una realidad palpable» y que, en particular las administraciones, deben ser «muy precavidos y hay que tomar las medidas que se puedan», mientras considera que los ciudadanos son conscientes de que «hay que seguir los consejos y los mensajes que se lanzan».

«Cuando la naturaleza se altera es muy difícil, es prácticamente imposible que el hombre la pueda vencer», advierte Martínez Guijarro, que por ello apuesta por «mejorar toda la capacidad de prevención y predicción», así como por «tener dispositivos que puedan atajar y acometer la emergencia de la manera más rápida posible».

Mira, «ejemplo de colaboración institucional»

También la delegada de la Junta en Cuenca, Marian López, ensalza el ejemplo de colaboración institucional que a su entender supone la reacción de las administraciones en las inundaciones que afectaron a Mira (Cuenca) y a otros municipios de alrededor, ya que las lluvias también se llevaron puentes, destruyeron viviendas e interrumpieron servicios.

El primero de esos ejemplos de colaboración se dio la misma noche del 29 al 30 de octubre, cuando el Ayuntamiento y la Delegación de Bienestar Social de la Junta en Cuenca decidieron evacuar la vivienda de mayores, que finalmente fue una de las infraestructuras más afectadas y que, gracias a esta decisión se puso a salvo la vida de estas personas.

La vivienda de mayores, el centro de salud -que ya está reabierto-, el puente de Landete y otras carreteras de alrededor, la depuradora, los caminos rurales, los cauces de los ríos y las ayudas económicas directas a los afectados son algunas de las inversiones que ya están ejecutadas o están en marcha.

Con todo, López señala que «lo más sensible», más allá del fallecimiento de una mujer en este municipio, fue que muchas personas perdieran sus casas y «muchos recuerdos».

«Las instituciones nos hemos volcado y hemos sido un ejemplo de cómo actuar de manera rápida, diligente y ordenada y así seguimos trabajando», reitera López, que confía en que en 2028 esté finalizado el plan de recuperación, que además de recuperar lo dañado, dotará al municipio de una escuela infantil, que antes no había.

Para López, un año después de la dana, la ciudadanía y las administraciones han podido obtener tres lecciones: «Saber que el desarrollo de los municipios tiene que estar cada vez más condicionado por que puedan producirse este tipo de situaciones; a nivel personal, que mucha gente se ha superado a sí misma y, que las administraciones han gestionado esta emergencia de manera coherente, coordinada, seria y responsable».

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