Una noticia del periodista Javier Chicote en ABC ha hecho que el restaurante se haya puesto de moda y que esté saliendo en varios medios de comunicación. El ex ministro, José Luis Ábalos, junto a su asesor, Koldo García, paraban muchas veces a comer, ya que pilla de paso desde Madrid a Valencia.
Un restaurante de carretera junto a la A-3 en el término municipal de Villarrubio ha quedado bajo el foco mediático por su presunta relación con las paradas habituales que realizaban el exministro José Luis Ábalos y su entonces asesor Koldo García en sus desplazamientos entre Madrid y Valencia. Testigos citados por ABC afirman que las cuentas se abonaban en ocasiones con billetes de 500 euros; el propio local evita entrar en detalles y solo reconoce que Ábalos fue un cliente “frecuente», así lo han destacado en varios medios de comunicación, entre los que también están Cuatro o Telecinco en sus programas mañaneros.
Qué significa “chistorras” en la investigación
La atención pública sobre el local llega tras la difusión de mensajes y conversaciones analizados por la UCO donde, según varios medios, “chistorras” sería la clave para referirse a billetes de 500 euros, junto a otros códigos como “soles” (200 €) o “lechugas” (100 €).
Contexto judicial: Ábalos y Koldo, en libertad con cautelares
En el plano judicial, tanto Ábalos como Koldo García continúan en libertad con medidas cautelares mientras el Tribunal Supremo prosigue la investigación del llamado ‘caso Koldo’. En los últimos días, ambos se han acogido a su derecho a no declarar ante el instructor, que mantiene las restricciones de retirada de pasaporte, prohibición de salir de España y comparecencias periódicas.
El restaurante, una parada conocida en Villarrubio
El establecimiento señalado por distintas crónicas es un clásico de carretera en el km 94 de la A-3, en el término de Villarrubio (Cuenca), habitual en listados y reseñas de locales de paso con cocina tradicional. Su notoriedad ha aumentado a raíz del caso, si bien no pesa sobre él ninguna actuación judicial conocida y sus responsables no han realizado declaraciones más allá de confirmar que allí paran a menudo clientes conocidos.