Lucía, una joven promesa del Dínamo Guadalajara con raíces en este pueblo de Cuenca

Un talento conquense que impregna todas las dimensiones de su vida

Valverde de Júcar es su pueblo. Bueno, el de su madre. Y el de sus abuelos. En su personalidad fuerte y en su carácter firme está la huella de los que le preceden, al calor de los mejores recuerdos de una infancia con aspiraciones pequeñas pero con sueños grandes, como el de ella, que ya no suelta su tercer deseo, la Primera División Femenina. El boti-boti, el carro de Juan Pablo, la motoreta de Arturo podían ser juegos de niñas en otros tiempos, muy buenos nadie lo discute, pero el balón ahora es casi una profesión en la exigente 2ª RFEF.

Lucía Almazán tiene 15 años, pero habla con la madurez de un adulto. «Al principio pensaba que iba a ser complicado, pero gracias a la gente que me ha estado ayudando y me ha acogido en cualquier lado al que he ido estoy súper agradecida». A estas alturas del curso se ha mudado a Guadalajara y vive con una señora mayor que la trata como a su hija y siente que cualquier cosa que le pase se la puede contar. Pero, por supuesto, con quienes cuenta de manera incondicional son sus padres, sus principales aliados y fans incluso. Al fin y al cabo, su única dedicación es estudiar y jugar, no hace otra cosa. Entrena cuatro días a la semana, en el campo una hora y media, y una hora antes, dependiendo del día, va al gimnasio o acude a las charlas para preparar el partido y analizar el de la semana anterior. «El entrenador siempre nos da una estrategia y quiere perfeccionarla al máximo», sostuvo con una sonrisa consciente de su exigencia.

Las adversidades las sabe asumir con deportividad, nunca mejor dicho, pues piensa que «los errores siempre se pueden mejorar» en el siguiente partido. No dice que no sea complicado gestionarlos, y más en estas categorías, «un error puede ser crucial», pero se mostró convencida de que todo depende de cómo te afecte: «Puedes llevarlo bien o mal, porque hay mucha gente que se desconcentra en el partido, y luego le va a peor, se enfoca en lo que ha hecho y no lo olvida; yo trato de pensar en la siguiente jugada y hacerlo lo mejor posible».

Lucía hace gala de equipación y ganas en el campo de fútbol frente al Polideportivo El Sargal/ Néstor Robaina

De momento se ve capaz de subir el Everest si hace falta. Luego ya depende de la situación en la que se encuentre: «Ahora estoy saliendo poco porque tengo que entrar en la dinámica del equipo y trabajar lo máximo posible». Aunque reconoció lo evidente: «A veces me pongo mucha presión a mí misma de hacerlo lo mejor posible».

Está cursando 2º de Bachillerato y desde el primer día se las ha arreglado para que unas chicas la acompañen y le hagan el cambio de provincia más llevadero: «Se ofrecieron a estar conmigo y la verdad que son encantadoras, desde ese día las considero ya mis amigas directamente». También va en esa línea su percepción de las compañeras del Guadalajara: «Vengo del UB Conquense Femenino, pero este también es un equipo muy familiar y ante cualquier cosa sé que puedo contar con mi entrenador; tanto en el Conquense como en el Guadalajara me han acogido súper bien y estoy muy contenta». Para ella es un pilar llevarse bien con la gente y caerles bien para poder dar lo mejor de sí misma.

De chica de la UB Conquense al CD Guadalajara/ Néstor Robaina

El cuidado personal pasa en primer lugar por la parte física. «No me puedo permitir muchos lujos», exclamó, sobre todo los días de partido que sabe que comer carbohidratos y proteínas es lo mejor para conseguir energía. También es consciente de la importancia de la hidratación, tanto en verano como en invierno, «porque luego llega a los músculos y se nota muchísimo en el tema de la carga».

Su agradecimiento va más allá del club y de sus seres queridos, ya que su esfuerzo a nivel intelectual también está dando frutos y supo validar la satisfacción de los retos cumplidos. «Al final siempre te vas a sentir mejor haciendo algo bien que si lo has hecho mal y me han educado para aceptar la rutina de estudiar de cara al futuro». Sin embargo, el fútbol es lo que ha querido hacer desde pequeña y hacerlo bien. «Mis padres no querían, pero al final casi que los obligué» (risas).

El fútbol fue colándose en su piel desde que era una niña, consiguiendo sacarle la sonrisa/ Néstor Robaina

EL DÍA QUE NO DISFRUTE NO VALDRÁ LA PENA SEGUIR

Lo que Almazán no está dispuesta a sacrificar es el hecho de pasárselo bien jugando al fútbol: «Si no disfruto ya no vale la pena, para mí es súper importante, cuando llegue el día que no haya disfrutado y no siga disfrutando, la verdad es que me lo pensaría mucho». Cierto que la categoría necesita sacrificio y seriedad, pero a Lucía le sobra. «Solo tengo que trabajar, lo tengo claro, y cuanto mejor lo haga más beneficios voy a tener en el futuro», enfatizó sin un ápice de conformismo vital.

Las lesiones siempre están ahí como una espada de Damocles. De hecho, la temporada pasada tuvo un esguince de tobillo y estuvo un par de semanas fuera de los encuentros. «No lo llevé muy bien porque me encanta entrenar y estar en el campo, ver a las compañeras y no poder estar yo…», suspiró asumiendo que la vida también es eso y lo inteligente es aceptarlo y saber convivir con ello. Luego, al final de temporada tuvo otro esguince en el tobillo derecho y lo arrastró hasta finales de agosto. «Me ha limitado mucho en el verano y me dolía el andar, no podía hacer nada». Es en estos momentos cuando más tiene que echar mano de hábitos saludables en salud mental para minimizar el impacto de sus pensamientos sobre la necesidad de que pase cuanto antes esa situación.

Lucía Almazán Mejías, promesa conquense del fútbol castellanomanchego/ Néstor Robaina

Ahora el reto se llama Dínamo Guadalajara que alardea de fichaje: «Me va a dar mucha experiencia y mucho aprendizaje». Joaquín, el técnico, seguro que ya está muy orgulloso de esta joven conquense recién aterrizada en el Club, ya que a pesar de tener la edad de la niña bonita, ya no es tan niña, aunque bonita seguro lo será siempre. Si no, que lo juzguen los lectores:

«Yo desde pequeña siempre he dicho que quería ser futbolista. Y la gente decía ‘¡estás loca,!’, pero poco a poco he ido trabajando hasta que se ha dado la oportunidad. Sé que es una edad muy joven, pero no voy a dejarla pasar. Esto me va a ayudar mucho para cumplir mi objetivo: la Primera División».

Almudena Collado

Redactora de El Digital de Cuenca. Nacida en Cuenca. Más de 10 años de experiencia en medios de comunicación en radio y televisión como Cadena COPE, CMM y profesora de Onda Radio en Universidad Francisco de Vitoria.
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