La hermandad de un pueblo de Cuenca que nació en los años 60 y que vive un momento clave para su futuro

"Queremos reactivar la Hermandad del Cristo de la Caridad y adaptarla a los tiempos actuales"

Francisco Pobo Ayllón, hermano mayor de la Hermandad del Santísimo Cristo de la Caridad de Priego, explica el proceso de reactivación de una institución que nació en los años 60 y que vive un momento clave para su futuro.

La Hermandad del Santísimo Cristo de la Caridad de Priego atraviesa un proceso de actualización tras varias décadas de paralización. Su hermano mayor, Francisco Pobo Ayllón, cuenta cómo fue su origen, qué significa el Cristo de la Caridad para el pueblo y cuáles son los proyectos que se plantean para el futuro.

 La hermandad nació en los años 60. ¿Cómo se gestó?
Surgió en 1960 por la inquietud de toda la población. Su finalidad era mantener la imagen del Santo Cristo y ayudar a la parroquia en todas sus necesidades.

 ¿Qué ocurrió después?
Por motivos que no se conocen con claridad, la hermandad quedó paralizada en los años 80 y 90, y desde entonces ha permanecido en esa situación. Ahora trabajamos para reactivarla y ponerla al día.

Francisco Pobo Ayllón/Foto de Néstor Robaina

 ¿Qué objetivos se marcan en esta nueva etapa?
Queremos que haya continuidad respecto a la hermandad original, pero con un enfoque moderno. Será fundamental asegurar su mantenimiento y, además, impulsar acciones de caridad y de ayuda social. Pensamos en proyectos que respondan a necesidades actuales, como combatir el aislamiento en zonas afectadas por la despoblación.

 En sus orígenes contaba con unos 300 hermanos. ¿Cuál es la situación actual?
Hoy no podemos dar un número exacto porque estamos recomponiendo todo desde el principio. Hay interés en apuntarse, pero antes debemos resolver con el Obispado si la hermandad sigue con la misma personalidad o si debe renovarse completamente.

 ¿Qué estructura mantiene en este momento?
Ahora mismo solo existen la figura del hermano mayor y algunos coordinadores para resolver asuntos básicos. Oficialmente estamos paralizados, aunque desde 2023 hemos empezado a trabajar en la reorganización. En Priego hay una inquietud constante por recuperar la hermandad de manera formal.

Francisco Pobo Ayllón/Foto de Néstor Robaina

 El Cristo de la Caridad tiene una devoción especial y solo baja al pueblo cada cien años. ¿Qué supone para los pricenses esta tradición?
Es una de las particularidades más significativas. Cada siglo, en conmemoración de la batalla de Lepanto, el Cristo baja a la iglesia de Priego y permanece allí unos quince días antes de regresar al convento. La próxima vez será en 2071.
Ha salido en ocasiones extraordinarias, como el Vía Crucis de la Fe en Cuenca en 2013, la primera vez en sus más de 400 años de historia que viajó a la capital, o en un Encuentro Diocesano celebrado en Priego. Pero la gente del pueblo prefiere mantener la tradición centenaria: que solo salga cada cien años.

 ¿Cuál es la historia del Cristo de la Caridad?
Fue cedido por el rey Carlos III al convento de San Miguel de la Victoria en torno al año 1700 y restaurado después de la Guerra Civil.

Francisco Pobo Ayllón/Foto de Néstor Robaina

 Ese convento también ha tenido un papel relevante en la historia…
Muchísimo. Fue escuela de misioneros de toda España, donde se estudiaban lenguas como árabe, latín o griego para prepararse antes de viajar a Tierra Santa. El pasado octubre fueron canonizados dos misioneros mártires formados allí. Además, grandes figuras como el padre Castellanos, autor de una geografía de Marruecos que aún hoy es referencia, pasaron por ese convento, de origen templario.

 ¿Qué proyectos tienen sobre la mesa?
Hay varias ideas que se presentarán en Junta General. La intención es que la hermandad recupere la vida, con un proyecto sólido que combine el mantenimiento de la devoción con una labor social activa en Priego y la comarca.

Rafael Torres

Nacido en Cuenca. Estudiante del Grado de Periodismo en 4 ° curso en la Facultad de Comunicación de Cuenca
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