La tecnología, que hace apenas unas décadas parecía ciencia ficción, se ha colado poco a poco en nuestras rutinas hasta convertirse en algo tan normal como encender la luz o abrir el grifo. Para los más jóvenes, es inseparable de su día a día; para muchos mayores, en cambio, sigue siendo un territorio desconocido. Pero incluso en los pueblos más pequeños, donde residen principalmente personas mayores y la vida parece discurrir al margen de las pantallas, la digitalización puede convertirse en un complemento perfecto.
En Buendía, un pequeño municipio de la Alcarria conquense, la tecnología ha llegado para abrir nuevas ventanas de comunicación y aprendizaje a sus vecinos mayores. El proyecto Territorios Rurales Inteligentes, impulsado por la Federación de Asociaciones para el Desarrollo Territorial del Tajo-Tajuña (FADETA) en colaboración con la Asociación de Municipios Ribereños de Entrepeñas y Buendía ha sido financiado por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico del Gobierno de España y la Diputación de Guadalajara.
A través del mismo se han entregado tablets y formación básica a personas mayores, con el objetivo de acercar la tecnología a la vida cotidiana y combatir la soledad no deseada.

El alcalde de Buendía, Gregorio Martínez, explica a El Digital de Cuenca el propósito del proyecto: “Consistió en dotar a las personas mayores de estas herramientas que les permiten, primero, estar en contacto de forma directa con sus familiares; segundo, tener control de sus citas médicas y medicación; y, además, utilizar inteligencia artificial para resolver dudas y participar en juegos que estimulan la mente”.

Martínez, que también participó como usuario de la tablet para animar al resto de sus vecinos a sus 72 años, añade: “Al principio les chocó la propuesta y estaban reticentes, pero poco a poco se entusiasmaron”. Una prueba de que la edad no excluye de aprender a usar la tecnología.
La experiencia de Montserrat Cerrato, usuaria jubilada de 65 años, refleja la acogida positiva del proyecto. Vecina de Buendía desde hace 14 años, asegura que siempre se apunta a todo lo que pueda aprender: “Jamás había jugado a juegos de móvil o tablet, pero los que nos enseñaron para ejercitar la mente me han encantado. También uso la tablet para escuchar música y emisoras de radio de toda España”.

La sorpresa de recibir la herramienta digital fue mayúscula: “Cuando se presentaron y nos dieron una a cada uno, me quedé con la boca abierta”, comenta.
Aunque ya contaba con un manejo básico del móvil, Cerrato reconoce que la tablet facilita muchas tareas gracias a su tamaño y funciones ya que permite hacer videollamadas en pantalla grande, consultar citas médicas a través del Sescam, ejercitar la memoria con juegos interactivos y escuchar radio de todo el país.

Además, incluye un servicio de teleasistencia para quienes viven solos y restringe pagos por internet para evitar fraudes. “Lo que más me ha gustado son los juegos para ejercitar la mente; son muy útiles según vamos siendo mayores”, destaca.
En Buendía, la propuesta se canalizó a través del ayuntamiento y asociaciones locales, reuniendo a una veintena de participantes en talleres prácticos. Gracias a estas sesiones, los vecinos han dado un paso hacia la integración digital y la modernización de su vida cotidiana. “Con el móvil me apaño para lo básico, pero con la tablet, gracias a las clases, lo aprendimos fácil”, reconoce Montse.
El alcalde concluye que el proyecto ha servido no solo para acercar la tecnología, sino también para fortalecer la convivencia y la sensación de comunidad: “Estas iniciativas son fundamentales en municipios con baja población. Permiten a los vecinos estar conectados de forma rápida y sencilla, al mismo tiempo que ayudan a combatir la despoblación”.

La experiencia en Buendía, realizada de manera piloto, demuestra que con voluntad y acompañamiento, la tecnología puede acercar mundos distantes, mejorar la calidad de vida de los mayores y contribuir a que los pueblos pequeños sigan vivos y conectados. Montse resume la lección del proyecto: “Yo creo que cualquier cosa que se haga en los pueblos está bien. Si hay oportunidad de participar, hay que aprovecharla, porque siempre se aprende algo”.