Con la vuelta a la normalidad tras el verano, los gimnasios de Cuenca vuelven a llenarse. No es solo una impresión, los responsables de los centros notan un aumento claro de personas que retoman su rutina de ejercicio tras las vacaciones y los excesos de verano.
Tras unos meses en los que se permiten ciertos lujos, varias personas deciden apuntarse para equilibrar esa situación, controlarla y mantener un buen estado de forma.
En Sparta Sport Center, con dos centros en la capital, Irene Pardo, responsable del centro ubicado en el Centro Comercial El Mirador, explica que aunque septiembre empieza “flojo”, cuando los niños vuelven al colegio y los universitarios regresan a la ciudad, se produce un verdadero boom de afluencia. “Septiembre y octubre son los meses más fuertes”, asegura a El Digital de Cuenca.
Según Pardo, en verano la ocupación se queda en torno al 40%, mientras que ahora, en septiembre, alcanza casi el 80%, duplicando la capacidad del centro.

Los motivos son claros: “Propósitos de verano y de año nuevo. La gente quiere volver enseguida y recuperar los excesos de verano y los de Navidad”, comenta Pardo. En nuevas altas han registrado una cifra en torno a las 130 a lo largo de mes de septiembre, que irá en aumento.
La valoración que hacen desde este gimnasio de la capital conquense es positiva ya que son meses claves para el negocio y con los que se cubre el resto de inestabilidad durante el año.
Las tarifas varían según el paquete que escojas y su franja horaria, con precios que van desde las 6 de la mañana a las 17 de la tarde con 31,50 euros o todo el día, desde 6 de la mañana hasta las 00:00 de la noche, 41,90 euros.
En cuanto a los usuarios, hay de todo: por las mañanas predominan personas mayores o con horarios de tarde; por las tardes, jóvenes, trabajadores y estudiantes. Las actividades más demandadas son el cross training, zumba y ciclo indoor, aunque ofrecen yoga, pilates y otras opciones para todo tipo de públicos.
Los testimonios de los usuarios reflejan estas motivaciones personales. Martín García, recién llegado a Cuenca, lleva apenas dos semanas apuntado en el gimnasio Sparta: “Después de un verano, hemos querido venir aquí a hacer vida sana y entrenar” en la línea de cumplir los objetivos de septiembre.

Asegura que entrenar le ayuda a calmar el estrés generado durante el día por lo que, después de pasar gran parte del día en casa, llega y descarga a través de ejercicio físico. Acostumbrado a ello, ya tiene interiorizada una rutina que le ayuda en su día a día por lo que no le ha sido difícil reengancharse.
Su pareja, Natalia, de la localidad valenciana de Requena, estudia el grado de Magisterio en la capital y añade: “Siempre he entrenado, con altibajos”, explica que apuntarse con su pareja le ha ayudado a dar el paso por ir juntos. Al igual que Martín, la actividad física le sirve como vía de escape ante el estrés que genera el día a día.

Su personalidad de carácter nervioso hace que hacer ejercicio sirva de contrapeso para equilibrarlo. “En la universidad al estar tanto tiempo sentada me agobia. Venir aquí me ayuda a desestresarme y cumplir objetivos, aparte de ver resultados”.
En su caso, a pesar del auge de los gimnasios en estos últimos años, sobre todo, en jóvenes descarta que haya sido por moda, puesto que a lo largo de su vida ya ha estado apuntada en otras ocasiones y hacía natación.
Otro usuario, Jorge Mateos, estudiante de alicante que se encuentra en la capital, lleva apuntado apenas dos semanas. Tras dejar un poco al lado la actividad física por trabajo ha vuelto a retomarlo ahora con más ganas.

En Roma Fitness Club, otro gimnasio de la capital conquense ubicado en Avenida Castilla-La Mancha, la situación es similar. Elkin Daniel Sánchez, usuario de 37 años, retomó su rutina tras el verano: “Es tan fácil subir, pero para bajar es súper difícil” por lo que tras aumentar unos kilitos de más, no hay mejor manera que hacer ejercicio.

Realiza ejercicios de sala libre, y destaca que la actividad física le aporta bienestar y energía. “Se nota que hay más gente de lo habitual después del verano”, añade.
Alejandro Temprado, trabajador del centro, confirma que los meses de mayor afluencia son octubre y noviembre, y febrero y marzo tras las vacaciones de Navidad. En el caso de este gimnasio explica que la mayoría de los clientes que reciben son jóvenes universitarios que, tras las vacaciones, vuelven y, con la rutina, deciden apuntarse. Las tarifas incluyen opciones más económicas para estudiantes (25 €) y actividades demandadas como boxeo y zumba.

Tras la celebración de las fiestas de San Mateo, experimentan un aumento en el número de altas a lo largo del mes de octubre. Además Temprado, incide en los beneficios que tiene realizar ejercicio: “Está claro que entrenar es salud”.
A pesar de que no han entrado en el mes fuerte de este negocio, las previsiones que manejan confían en que sean mejores que el año pasado.
En ambos centros, la vuelta al gimnasio tras el verano se percibe como un fenómeno positivo tanto para los usuarios como para los gimnasios: los primeros recuperan hábitos de vida saludable, y los segundos ven cómo la afluencia impulsa su actividad.

Así, la llegada de septiembre en Cuenca no solo marca el inicio del curso escolar o universitario, sino también un momento de renovación física y mental, con gimnasios llenos y usuarios motivados para cumplir sus objetivos de bienestar.