Padres, madres, hipotecas y futuro en el aire: el ERE de Mahle golpea a toda una comarca de Cuenca

‘¿Qué futuro nos queda?’: el ERE de Mahle deja a Motilla sin aliento

La reciente confirmación de un expediente de regulación de empleo (ERE) que afectará a 550 trabajadores de Mahle ha generado una profunda preocupación en Motilla del Palancar y la comarca. Para muchos, la empresa no es solo un lugar de trabajo, es la columna vertebral de la economía local y de la vida de cientos de familias.

Darío Paz, operario de líneas de producción de 55 años y padre de tres hijas, lleva vinculado a la empresa cinco años y describe la situación como “complicada” debido a su dependencia económica y la de su familia. “Por mi edad me va a ser difícil conseguir otro trabajo. Somos prácticamente una familia numerosa, vivimos de alquiler y somos extranjeros. Me afectaría bastante mal”, explica. Paz comenta que la noticia no se la esperaba, aunque sospechaban algo por la bajada en la producción. Le pide a las instituciones que, en la medida de lo posible, intervengan para evitar esta situación.

Foto: Néstor Robaina

José María Núñez, técnico con 35 años de trayectoria, asistía con sus dos hijos a la concentración. Él y su mujer trabajan en Mahle, por lo que de confirmarse este ERE se quedarían ambos en el paro y sin ningún tipo de ingresos. Con su edad teme que esta situación se convierta en un paro de larga duración: “En pocos sitios nos quieren ya”. Lamenta que, con 57 años, aún le queda tiempo para la jubilación mientras tiene que pagar la carrera de uno de sus hijos y otro está estudiando un grado superior.

Foto: Néstor Robaina

Núñez alerta sobre las consecuencias para la juventud de la comarca: “¿Qué futuro se espera aquí a la juventud? Esto se muere”. Explica que muchos negocios locales se verán afectados por la falta de capacidad económica de las familias. Al mismo tiempo, culpa a la empresa de una “mala gestión”, aunque confía en que la situación pueda revertirse para que “esto no se hunda, no tenemos que dejar perder esta empresa”.

Oscar Benítez, de 34 años, trabaja en inyección y lleva 15 años en Mahle. Con un hijo de tres años, confiesa: “Quedarnos sin trabajo es la principal preocupación. Si se confirma el ERE, la alternativa será buscar empleo cuanto antes”. Pide a los sindicatos y a las administraciones que luchen al máximo por revertir la situación.

Foto: Néstor Robaina

Pedro Pablo Procopio, operario de fabricación de 42 años, lleva más de cinco años en Mahle. “Aunque no tengo cargas familiares, vivo de alquiler y estoy a punto de formar una familia”.

Explica que encontrar condiciones similares en otro lugar es complicado, y de confirmarse el ERE, tendría que buscar empleo fuera inmediatamente. Destaca que Motilla depende mucho de la industria, y todos los comercios se verían afectados de manera colateral.

Foto: Néstor Robaina

Confía en que la situación pueda solventarse con el menor número de despidos posible, pero reconoce que es “muy complicado”. Coincide en que la empresa ha tomado “decisiones equivocadas” que han derivado en este ERE.

Dentro de la empresa hay bastante representación femenina y ellas temen también su futuro laboral.

Almudena García, con 30 años en Mahle y madre de dos hijas, trabaja a jornada reducida y lamenta: “No tenemos solución. No tenemos edad para que nos contraten en otros lugares con la falta de educación que tengo”. Su marido trabaja en otra empresa.

Foto: Néstor Robaina

Mari Amparo Bueno, de 48 años, lleva más de tres décadas en Mahle y tiene dos hijas. Aunque su marido también trabaja en otra empresa, aún está “digiriendo” la noticia. Explica que lleva toda la vida en la empresa, desde otro propietario anterior. “Hay mucha incertidumbre” porque se ven “en la calle”.

Foto: Néstor Robaina

Las explicaciones de Juan Antonio Cuevas en la asamblea informativa le han tranquilizado “bastante”, por lo que confía en que la situación pueda revertirse: la esperanza es lo último que se pierde. Pide a la empresa que “no se vayan” ni despidan a nadie.

Mari Luz Toledo, administrativa de 57 años con 39 de antigüedad, asegura: “La carrera laboral prácticamente ha terminado. Con la edad que tengo no me van a contratar en ningún sitio. La incertidumbre es enorme”. En el lado positivo, reconoce que descansarían porque han tenido “muchísima presión”.

Foto: Néstor Robaina

Tania Martínez, peón de 34 años con 15 años de antigüedad, asistió a la manifestación con su hijo menor de dos años. “Llevo toda la vida en Mahle y aunque sea joven, buscar otro trabajo es complicado. Si fuese despedida, me vería obligada a irme del pueblo”. El apoyo de los pueblos de la provincia al conocer la situación la ha emocionado. Pide que el pueblo se mantenga unido y que se luche por los derechos de los trabajadores ante esta situación de “sinvivir”.

Foto: Néstor Robaina

Inmaculada Díaz, operaria de 43 años con 27 de antigüedad y madre de tres hijas, lamenta la situación. Su marido también trabaja en Mahle. “Trabajando hay un silencio que se corta la respiración”, asegura.

Explica que entre compañeras se apoyan para animarse en este delicado trance. “Es el único trabajo que he tenido, he ido todos los días y sigo yendo a gusto. He cogido bajas solo en el embarazo, no he tenido nunca gracias a Dios una enfermedad ni una baja. Estoy de reducción de jornada, pero estoy muy bien porque vivo aquí en mi pueblo, en Motilla del Palancar”.

Foto: Néstor Robaina

Díaz alerta sobre la ansiedad y depresión que el ERE está generando en muchos trabajadores. Cuando conoció la noticia tuvo que explicarle a su hija, con un dibujo, lo que significaba que sus padres pudieran quedarse sin empleo.

A los políticos presentes en el acto espera que apoyen a los trabajadores durante todo el proceso, y no solo “para la foto”, y que piensen en los jóvenes que se están formando en módulos como el de electricidad.

Foto: Néstor Robaina

Los testimonios reflejan una mezcla de angustia, frustración y resiliencia. Desde trabajadores jóvenes con hipotecas y familias, hasta veteranos que han dedicado toda su vida a la empresa, todos coinciden en un punto: el cierre o reducción de Mahle no solo afecta a sus empleos, sino que amenaza la estabilidad económica y social de toda la comarca de Motilla y alrededores.

La voz de los trabajadores es un llamado urgente a las autoridades y a la empresa: la unión de la comunidad puede marcar la diferencia, pero el tiempo y la acción son decisivos.

Ricardo Vega

Conquense de adopción. Graduado en periodismo por la Universidad de Castilla-La Mancha y con experiencia en medios como CMM, Agencia EFE y Las Noticias de Cuenca.
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