Lo que empezó como una broma veraniega en un pueblo de apenas 17 habitantes se ha convertido en un fenómeno viral en TikTok. Andrea Linares, de 29 años, y Marcos Cuartero, de 14, forman parte de la comunidad que ha logrado que su pequeña pedanía conquense, Pozoseco, aparezca en los móviles de millones de personas gracias a vídeos espontáneos que retratan la vida rural.
“El objetivo de la cuenta era hacer contenido en redes para conseguir ser virales e intentar ir al Grand Prix”, explica Marcos a El Digital de Cuenca. “Pero lo planteamos como una broma entre amigos, no esperábamos que los vídeos se hicieran virales”, señala Andrea. La cuenta oficial de Pozoseco en TikTok nació el 24 de agosto de este año y, en apenas semanas, ya supera los 24.000 seguidores y acumula más de 568.000 “me gusta”.
‘El fin del verano‘ convertido en viral
Desde su inicio han tenido gran acogida en esta red social con números estratosféricos para una cuenta recién creada. Publicaciones que cuentan con más de 100.000 o 200.000 visualizaciones hasta el millón. Uno de los vídeos que más ha calado muestra a Marcos y a su amigo Diego sentados en distintos bancos del pueblo, comiendo pipas de girasol y preguntándose: “Ahora que se ha ido todo el mundo ¿Qué hacemos?”. El clip, que acumula casi dos millones de reproducciones, fue grabado «en apenas 40 minutos», recuerda Andrea.

Aunque no todos han tenido ese tiempo de grabación, llegando a emplear varios días.
Lejos de ser una crítica a la España vaciada, el adolescente insiste en que “la idea era reflejar el fin del verano, cuando ya se ha ido todo el mundo». Por su parte, Andrea, quiere aclarar el mensaje que se ha dado a raíz de la viralidad del vídeo: «Se nos ha relacionado mucho con que estamos haciendo una queja social sobre la España vaciada y los niños que viven allí, pero nuestro objetivo era pasárnoslo bien y documentar un poco nuestra vida en el pueblo”.
Un pueblo unido sin bar ni tiendas
Pozoseco carece de bar, de tiendas y hasta de colegio. Solo el panadero acude en furgoneta algunos días. Sin embargo, la falta de infraestructuras no resta vida al municipio. “No tenemos bar pero tenemos a lo mejor 50 casas abiertas para tomarnos algo todos los días. Nosotros no entendemos ese problema del aburrimiento en los pueblos porque todos nos lo gestionamos entre todos”, explica Andrea.

La convivencia entre vecinos es la clave. “Solemos ir a pasear y hacer planes que van desde jugar a fútbol a echar las cartas”, relata Andrea. Si bien lamentan que la falta de oportunidades obliga a los jóvenes a abandonar sus pueblos de origen. En el caso de Marcos, quiere estudiar Arte Dramático en Motilla y la única opción más viable en su caso para perseguir su sueño es venirse a la capital de manera obligatoria.
Aplausos en el instituto y móviles ardiendo
El salto a la viralidad fue tan inesperado como intenso. “El día que un vídeo llegó a 300.000 visualizaciones y acabábamos de llegar prácticamente a los mil seguidores, nos pusimos a bailar y hasta lloramos», recuerda Andrea. Con el último éxito, el fenómeno se desbordó: «Llegó un momento en el que tuve que apagar el móvil porque me hervía de notificaciones».
Aunque están “súper contentos y agradecidos” reconocen que ha habido momentos en el que les ha costado un poco “saber por dónde gestionarlo todo”, explica Andrea.

Ambos han vivido ya los primeros pasos de ser reconocidos en primera persona, Marcos en su instituto de Motilla del Palancar: “Hasta en clase me aplaudieron. Ha sido la mejor sensación de mi vida”. El joven reconoce que ha leído “dos veces cada comentario”, muestra de la ilusión de lograr grandes objetivos.

Se siente agradecido por todos los mensajes de felicitaciones donde le dan la enhorabuena por la participación en el vídeo, especialmente por las muestras de cariño recibidas por parte de personas más cercanas.
De Ceciarmy a Magdalenita
El vídeo también llegó a creadores de contenido de renombre. La cuenta fue compartida por Ceciarmy lo que provocó en gran parte que el vídeo se viralizase por completo adquiriendo otra dimensión, recibiendo elogios de figuras como Lala Chus o Magdalenita, precisamente de esta última se inspiraron al publicar el primer vídeo de la cuenta con su forma de comunicarse tan particular. “El primer vídeo estaba un poco inspirado en ella”, admite Marcos.
¿Y ahora qué?
Aunque la rutina laboral y escolar los ha devuelto a Valencia y a Motilla, respectivamente, el proyecto continúa. “Fuimos precavidos y dejamos grabados varios vídeos antes de acabar el verano”, señala Andrea. “Irán saliendo a lo largo de este mes, no tardarán mucho”, explica Marcos.

En paralelo, algunas marcas ya han contactado con ellos, aunque ese interés no les va a desviar de sus objetivos personales. Admiten que han hecho alguna colaboración, pero no viven de ello. Andrea explica que si puede ayudar a conseguir cumplir el sueño de Marcos para hacer la carrera de dirección de cine bienvenido sea. La experiencia en verano les ha servido en gran parte para aprender en la edición de vídeos, especialmente a Andrea que tiene manejo y conocimiento en el mundo de la gestión de redes sociales.

Detrás de ellos no hay ninguna institución, ni asociación cultural o vecinal, solo un grupo de amigos que encontraron en las redes sociales el ocio de esta pequeña localidad. Andrea concluye con una reflexión dirigida a los jóvenes: “Mucha gente se frena en redes por miedo al ridículo, pero nunca sabes lo positivo que puede traerte. Si tienes una idea, inténtalo». Algo en lo que Marcos coincide con lo que dice su compañera.
En Pozoseco, el verano terminó, pero la historia digital de este grupo de jóvenes acaba de empezar.