El último toro de fuego y los fuegos artificiales lanzados desde el balcón del Ayuntamiento pusieron este domingo por la noche el colofón a unas fiestas de San Mateo 2025 históricas por la gran participación de público. Cuenca ha vivido cuatro días intensos de tradiciones, música, vacas enmaromadas y ambiente festivo que han llenado el Casco Antiguo de color y alegría.

A las 20:30 horas salía del Ayuntamiento el último toro de fuego, que volvió a entusiasmar a grandes y pequeños en la Plaza Mayor y en el anteplaza, con carreras, risas y un ambiente familiar. Seguidamente, los fuegos artificiales iluminaron el cielo conquense, cerrando de manera brillante unas fiestas marcadas por la multitud.
El viernes y el sábado fueron las jornadas con mayor afluencia, hasta el punto de que la verbena tuvo que cerrarse al completarse el aforo máximo de 8.000 personas. La devolución del Pendón a la Catedral, la misa en honor a San Mateo, la ofrenda floral y las sueltas de vaquillas completaron un programa cargado de tradición. La música de pasodobles y el buen juego de las vacas bravas hicieron las delicias de los corredores y del público en general.

Durante los cuatro días de fiestas, las peñas mateas han sido protagonistas con sus pasacalles, comidas de hermandad y charangas, que dieron un colorido especial a las calles. Además, el dispositivo de seguridad y limpieza funcionó con normalidad, permitiendo que la ciudad disfrutara de unas fiestas seguras y sin incidentes de relevancia.
Con este cierre, Cuenca despide un San Mateo 2025 que será recordado por su carácter multitudinario y por mantener vivas sus tradiciones. La ciudad ha demostrado una vez más que la fiesta de San Mateo sigue siendo un referente cultural y popular, capaz de reunir a conquenses y visitantes en torno a la devoción, la música y la alegría compartida.
