Allí, los más pequeños vivieron su particular pregón, un momento esperado que llenó de sonrisas e ilusión a padres y abuelos que abarrotaban el recinto.

Desde el balcón del Ayuntamiento, un grupo de dulzaineros puso música a la mañana, animando a un público entusiasta que respondió con aplausos y vítores. El buen ambiente fue la tónica, con familias enteras disfrutando juntas de la fiesta.

La tradicional suelta de carretones añadió la dosis de emoción y diversión, convirtiéndose en el broche perfecto para una mañana en la que los pequeños mateos fueron los grandes protagonistas