En la España rural, donde el silencio de las calles vacías sustituye al bullicio de otros tiempos, cada cierre de un negocio supone una herida más en el pueblo. Locales que durante generaciones fueron punto de encuentro para los vecinos han ido bajando la persiana víctimas de la despoblación. Sin embargo, en medio de este panorama desolador, también surgen historias que invitan a la esperanza.
Es el caso de Huerta del Marquesado, un diminuto municipio de Cuenca -tiene 173 habitantes- que ha recuperado recientemente su panadería. El establecimiento, donde se han llevado a cabo importantes reformas, llevaba cerrado desde octubre del año pasado.
Ha sido María Ángeles Albert, originaria de Valencia, quien se ha animado a coger las riendas de este negocio, uno de los pocos hornos de leña tradicionales que quedan en la provincia. Esta emprendedora, que cuenta con una amplia trayectoria, ya trabajaba con un horno en Motilla del Palancar, pero se averió y tuvo que cerrarlo.

En ese momento, mientras exploraba otras opciones en La Manchuela, surgió la oportunidad de establecer un local similar en Huerta del Marquesado. Según contaba hace unos días a El Digital de Cuenca, se enamoró del pueblo y de la gente, y no se lo pensó dos veces. «Aquí ya me jubilo», confesaba.
La acogida ha sido abrumadora, tanto en el pueblo como en otras localidades cercanas a las que les surte de pan y de dulces artesanos. Actualmente, su producción diaria se encuentra en torno a unos 60 kilos, lo que se traduce en unas 400 barras de pan diarias.

Además, María Ángeles ofrece una amplia variedad de productos en el horno El Solanillo: desde panes tradicionales como roscas, panes de aceite, de orégano, de pimentón, de kilo o de medio, hasta magdalenas que arrasan entre los vecinos, además de galletas de limón típicas de la zona.
Visita de CEOE CEPYME
Este martes, el técnico de la Oficina de Atención al Inversor de CEOE CEPYME Cuenca, Julián Sorando, ha visitado las instalaciones y ha felicitado personalmente a su responsable por generar actividad y, además, hacerlo en una zona gravemente despoblada como es la Serranía.

El proyecto ha recibido el asesoramiento de Invierte en Cuenca, un proyecto de CEOE CEPYME que ayuda a empresas y autónomos en su arranque, además de buscar inversiones en otras provincias, gracias al patrocinio de la Diputación Provincial y la colaboración de Globalcaja y Auracar.
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Una gran noticia para los amantes del pan en este pueblo de Cuenca