Aprovechando la presencia de Beatriz Jiménez en el intercambiador de Cuenca, para poner en tela de juicio la gestión del servicio de autobuses y pedir la dimisión de los responsables, la diputada popular se ha referido al sentido de voto de su partido respecto a la medida impulsada por Yolanda Díaz para reducir la jornada laboral a 37,5 horas semanales.
Entendió que su voto en contra del pasado miércoles en el Parlamento se justifica perfectamente puesto que perjudica de manera grave a las pymes y a los consumidores: «Nuestra región, y en este caso nuestra provincia, está llena de pequeños y medianos empresarios; esta manera torticera de explicar las cosas que ha tenido la ministra, y el Partido Socialista arrastrado por la extrema izquierda, perjudica al consumidor».

Según explicó Jiménez, si un pequeño empresario tiene dos trabajadores, al reducirles de 40 a 37’5 horas la jornada laboral se ve abocado a pagar las consecuencias: «¿Qué hace esas horas? ¿Cierra el bar y no da servicio? ¿Sube los precios? ¿Contrata a otro?». A su juicio, no deja de ser una cuestión perjudicial, aunque también reconoció que pueda parecer una alternativa fantástica: «Suena muy bien al oído de cualquiera que lo esté escuchando, pero es que hay que analizarlo un poco más y saber que hay muchos pequeños y medianos empresarios que lo que están poniendo en juego es su dinero, su patrimonio, y lo que tenemos que hacer es salvaguardar los servicios y que los precios sean ajustados para toda la ciudadanía».
Una medida que dejó al margen en el Congreso a Junts y cualquier apoyo hubiera silenciado semejante revés para el Gobierno. «A nosotros no nos ha importado nunca lo que haga Junts al Partido Socialista; sí, que son sus socios de Gobierno, y es este el que les tienen que pedir explicaciones», constató la diputada popular. Fue tajante al afirmar que el PP siempre vota según sus creencias y si hay que leer la cartilla a alguien, «evidentemente será a sus socios de Gobierno que, gracias a ellos, Pedro Sánchez está sentado en La Moncloa».