Cuenca rinde homenaje a Gustavo Torner, el artista que nació ingeniero forestal

Sus primeras obras y proyectos paisajísticos en la Serranía conquense marcaron el camino de su brillante carrera artística

Vecinos, autoridades y amantes del arte y la naturaleza se han dado cita este martes en la Sala de Prensa de la Delegación Provincial de la Junta para asistir a la presentación del proyecto ‘Gustavo Torner: El ingeniero forestal y su huella en la Serranía de Cuenca’, organizado con motivo del centenario del nacimiento del artista conquense en 2025.

El acto ha contado con la participación del delegado provincial de Desarrollo Sostenible, José Ignacio Benito; la directora de la Fundación Torner, Marta Moset; el alcalde de Cuenca, Darío Dolz; y María López, ingeniera de montes y autora del TFG ‘Un viaje pensando en Gustavo Torner’, que inspira el proyecto.

El acto ha comenzado con la intervención del delegado provincial de Desarrollo Sostenible, José Ignacio Benito, quien ha destacado la relevancia del proyecto y ha expresado su más sentido pésame por el reciente fallecimiento del artista el pasado 6 de septiembre a los cien años de edad. “Creemos que este acto y la presentación que llevamos a cabo hoy es el homenaje más bonito que podemos brindarle”, señaló.

A continuación, Marta Moset, directora de la Fundación Torner, ha agradecido la colaboración de la Delegación y ha destacado el valor del proyecto liderado por María López, ingeniera de montes y autora del TFG “Un viaje pensando en Gustavo Torner”, que pone en valor la faceta menos conocida de Torner como ingeniero forestal.

Por su parte, el alcalde de Cuenca, Darío Dolz ha recordado la versatilidad de Torner, que combinó la ingeniería y el arte. Ambos estudiaron ingeniería forestal, en el caso del alcalde, lo hizo en la Escuela Politécnica de Madrid. Al mismo tiempo, ha destacado su influencia en la ciudad: “Gustavo Torner va a tener una virtud y es que no se va a ir nunca de Cuenca ni de muchos otros lugares donde ha dejado su impronta tanto pictórica como escultórica o decorativa”.

En su exposición, María López, ha ofrecido una exhaustiva exposición sobre la vida y obra de Torner, destacando la relación bidireccional entre el artista y la naturaleza. Ha recordado que Torner ejerció como ingeniero técnico forestal entre 1947 y 1965 en Teruel y Cuenca, y que desde muy joven mostró inclinación por el arte, realizando dibujos y acuarelas que combinaban la precisión técnica con sensibilidad estética. La trayectoria familiar de Torner también estuvo marcada por el arte y la ingeniería: su abuelo paterno fue ingeniero militar, profesor y autor de un importante libro de texto sobre cálculo integral, mientras que sus tíos abuelos maternos fueron pintores. Llegando uno de ellos a dirigir la Escuela de Bellas Artes de Valladolid

Durante la charla, López ha repasado la evolución artística de Torner, desde sus láminas de botánica encargadas por su profesor de la Escuela de Montes, Luis Ceballos y Fernández de Córdoba, hasta sus primeras exposiciones no figurativas en Madrid y la participación en la 31ª Bienal de Venecia en 1962. Donde ha destacado que su participación fue un “momento clave” puesto que tiene “una gran acogida en sus cuatro obras” presentadas.

Respecto a las láminas de botánica, López, ha pedido que, alguien que pueda, “ las recupere, porque son sus láminas originales y están dispersas”.

Asimismo ha señalado cómo, aun siendo funcionario forestal, Torner encontraba inspiración en los extensos pinares y montes de la Serranía de Cuenca, combinando su labor técnica con la experimentación artística mediante fotografía, óleo, monotipos y collage.

Entre los hitos más destacados de la trayectoria de Gustavo Torner en Cuenca, la ingeniera de montes María López ha resaltado tres intervenciones clave en el paisaje. El refugio forestal del Alto de la Vega (1962), diseñado para los trabajadores del monte, combina una estructura asimétrica con pilares de sabina en bruto o un tejado a dos aguas con pendientes asimétricas, reflejando una fusión entre funcionalidad y estética.

La ingeniera de montes señala que se intervino en el año 2022 actuando principalmente sobre la cubierta, “que es lo peor que estaba” porque estaba a punto de caerse.

La Fuente de la Tía Perra (1963), concebida como adecuación paisajística, anticipa el concepto de land art, con mesas y bancos de piedra caliza natural que se integran armónicamente con el entorno.

Finalmente, el Monumento a la Madera (1966), realizado tras su excedencia del Distrito Forestal, utiliza madera y acero para simbolizar la ingeniería forestal y el paso del tiempo, en el marco del VI Congreso Mundial Forestal celebrado en España.

López recordó además la estrecha relación de Torner con otros artistas de la época, como Gerardo Rueda, Eusebio Sempere, Manuel Hernández Monpó y Fernando Zóbel, quien fundó el Museo de Arte Abstracto Español en Cuenca, gracias a la insistencia y visión de Torner.

Foto: Inauguración del Museo de Arte Abstracto Español
Foto: Inauguración del Museo de Arte Abstracto Español

Una de las anécdotas más emotivas relatadas fue la comida campestre organizada por Torner al día siguiente de la inauguración del museo, en la que reunía a más de 60 artistas al abrigo del refugio que él mismo había diseñado.

La presentación concluyó con la proyección de un breve vídeo donado por Alberto Portera, que mostraba a Torner guiando a sus amigos y artistas por los parajes de la Serranía de Cuenca, desde el Monumento a la Madera hasta el refugio del Alto de la Vega, un gesto que reflejaba su cariño y orgullo por sus trabajos como forestal y artista.

Según López, de manera “emotiva y simbólica”, Gustavo Torner cerró así el círculo de su carrera como forestal para dedicarse plenamente al arte. Aunque han pasado 60 años desde entonces y “desgraciadamente ya no está con nosotros”, este 2025, año en el que se conmemora su centenario. López ha destacado la enorme y versátil trayectoria de Torner como pintor, escultor, diseñador, ilustrador, artista gráfico y figurista de teatro, así como su labor en el diseño de interiores para marcas como Loewe, la creación y comisariado de exposiciones en museos, incluyendo el Museo del Prado, y su trabajo como vidriero en el altar mayor de la Catedral de Cuenca.

Con todo, la ingeniera de montes cerró su intervención resaltando que estas primeras semillas de inspiración en la naturaleza fueron esenciales para la brillante carrera que consolidó Torner.

El proyecto busca ahora difundir y poner en valor estas huellas de Gustavo Torner en la Serranía de Cuenca acercando así al público la fascinante conexión entre arte, técnica y medio natural que caracterizó la vida del artista.

Ricardo Vega

Conquense de adopción. Graduado en periodismo por la Universidad de Castilla-La Mancha y con experiencia en medios como CMM, Agencia EFE y Las Noticias de Cuenca.
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