Entre los ríos Gritos y Zahorra, sobre una elevación natural del terreno, se alza el yacimiento arqueológico de Valeria, una de las joyas urbanísticas de la Hispania romana. Fundada entre los años 93 y 82 a.C. en el municipio de Las Valeras (Cuenca), la ciudad fue levantada por el cónsul Valerio Flaco sobre tierras previamente habitadas por pueblos celtas, y desde entonces ha conservado su nombre original.
El enclave, declarado Bien de Interés Cultural en 1977, ofrece una completa muestra de la planificación urbana del Imperio romano. Valeria se integraba en la red viaria que conectaba Complutum (Alcalá de Henares) con Cartago Nova (Cartagena), y su trazado revela una compleja ingeniería hidráulica. Destacan los acueductos, adaptados al terreno o excavados directamente en la roca, que abastecían a los aljibes de la ciudad.

Uno de los elementos más singulares del conjunto es el ninfeo, una fuente monumental flanqueada por estancias laterales que albergaban talleres y comercios. En el corazón del yacimiento se encuentra el foro, considerado uno de los más completos del país, y la plaza estaba rodeada de edificios como la basilicales, el criptopórtico y la exedra.
Viviendas encajadas en la roca
El acceso principal se realizaba desde el sur, a través de una escalinata monumental que desembocaba en una serie de tabernas. Y las viviendas se distribuían en tres tipos: casas rectangulares construidas sobre terrazas y viviendas ‘colgadas’, apoyadas en vigas encajadas en la roca y suspendidas parcialmente sobre el acantilado que bordeaba la ciudad.
En cuanto al recinto, estaba amurallado y abarcaba unas 27 hectáreas, lo que sugiere que gran parte de la población residía en el interior de sus límites.

Abierto al público
Hoy, este yacimiento permanece abierto al público durante todo el año. La visita, que puede durar entre 30 minutos y dos horas, está acompañada de paneles informativos con datos arqueológicos y medioambientales.
Junto a enclaves como Segóbriga, Ercávica o las propias Casas Colgadas de Cuenca capital, Valeria forma parte de un conjunto de joyas patrimoniales que permiten al visitante adentrarse en siglos de historia, arte y cultura.