Estas curiosidades no son de las que con una sola vez ya están vistas. Los proyectos que tiene entre manos el cineasta conquense Arturo Mombiedro merecen más de un comentario. Pero el que le está dando más alegrías es el corto “Las ovejas del planeta Tierra” que ya ganó el Premio a Mejor Corto de Castilla-La Mancha y ahora acaba de ganar el premio del jurado del Pirineos Mountain Film Festival. Además, el corto es el preludio del largometraje «Margaritas en diciembre» para el que se encuentra buscando financiación: “Te puedo decir que nos están empezando a salir los novios, ja, ja, ja. Lo he presentado en el Cerdanya Film Festival y yo siempre hablo de Cuenca, porque es mi ciudad y gracias a ella soy quien soy”.
Reconoció que en la actualidad la temática del campo es más mediática que antes y, en su opinión, es porque hay una desafección de lo urbano: «Cuenca es una ciudad pequeñita y desde casi todos los sitios podemos ver el monte, pero las grandes ciudades fracasan como urbes porque no incluyen a la naturaleza, se convierten en espacios hostiles». Vino a decir que el campo es algo que todos necesitamos y cuando hay una reivindicación se ve como algo evidente.
“¿Qué nos pasa a los de la ciudad? ¿Y qué les pasa a los del campo? ¿Por qué se quejan tanto? ¿Es una caja fundada? Bueno, creo que es una cosa que merece reflexión”, afirmó el productor, quien consideró que no tiene por qué ser una cosa exótica: «Es una incongruencia porque lo que tiene que ser exótico es la vida de la gran ciudad y para mí, como artista contemporáneo, me parece que donde están las cosas complicadas es donde hay que poner el foco, es por lo que tenemos que luchar”, declamó.

ENTRE AMAPOLAS Y PARQUÍMETROS ANDA LA COSA
“Yo vestido de traje, que es como lo conocí, en el campo, con las ovejas, es ese contraste de uno de ciudad hablando con un señor que es más de campo que las amapolas y yo que soy más de ciudad que los parquímetros”, empezó el relato. Se refiere a César, pastor de ovejas en el municipio conquense de Zarzuela, que puede recabar más de 300.000 visitas al mes en su cuenta de Instagram @ovejasdecesar
Mombiedro es su mánager y desde que lo conoció supo que tenía que poner en valor la defensa del campo, con la narrativa de que al pastor no le queda más remedio que hablar con los extraterrestres porque nadie en la Tierra le hace caso: “Soy César, pastor de ovejas del planeta Tierra y si habéis encontrado esto es que probablemente todo se ha ido a la *ierda o algo así” (risas).
Hace tres años se dio cuenta de que si quería hablar de aquello tenía que ser en modo inmersión y por eso le dio al pastor su propia cámara para que grabara lo que él no llegaba a conocer: “¡Él tiene mi cámara de vídeo! Y está ahí contándonos a los de la ciudad la importancia del campo”. Para Arturo es un oficio, una artesanía: “Los de ciudad comemos tres veces al día, pero los que hacen la comida son los del campo”.

Para cineastas y productores como Mombiedro, la dramaturga conquense nominada a los Goya, Natalia Mateo, es referencia en el sector. Arturo empezó hace 20 años y desde Mombi-Entretiéneme, que es como se llama su Asociación cultural dedicada al cine, el próximo 9 de noviembre harán una fiesta conmemorativa. Además, le han seleccionado en el Festival de Cine de Navarra “Navarra Tierra de Cine” para rodar un corto y está cerrando otros proyectos para el nuevo curso con un par de series de televisión.
El artista conquense combina las ciencias y las letras a la perfección: “Lo llevo haciendo toda la vida. Yo siempre digo que tengo un oficio y una profesión. Mi profesión es farmacéutico, pero mi oficio es cineasta, porque es una cosa que se hace con las manos. El cine no es solo escribir, es mirar, escuchar, crear un vínculo con los actores y transmitir historias que te motiven y te hagan mejor persona”, resumió. Recordó que cuando hizo su primer teatro en San Miguel le decían que se iba a quedar vacío, pero desde entonces las personas le han ayudado mucho y, gracias también a su padre que impulsó el orfeón de niños, fue como se ha ido convirtiendo en un referente de la cultura conquense. Con Arturo el espectador puede estar tranquilo porque en los planos que maneja su aportación siempre está al servicio del protagonista rural.






