En los días previos a San Mateo, el sonido de los pasodobles empieza a colarse por las calles de Cuenca. Entre ellos habrá una pieza inédita que verá la luz por primera vez el próximo sábado 20 de septiembre, en los arcos del Ayuntamiento, durante el mini concierto que cada año ofrece la Banda de Música de Cuenca: el pasodoble «La Vaquilla de San Mateo», compuesto por Óscar Contreras Lorente.
Contreras no solo es músico, también es un hombre ligado desde la infancia al mundo de la vaquilla. «Desde pequeño sentí el veneno de la vaca —recuerda—. Subía con mi padre a la descarga de las reses bravas que se iban a soltar por la tarde en el improvisado coso de la Plaza Mayor. Con tres o cuatro años ya andaba por allí, tocando, palpando todo. Me gustaba ayudar en la carga y descarga, y al final aquello se convirtió en parte de mi vida».

Han pasado ya más de cuarenta años desde aquellos primeros recuerdos y sigue viviendo la fiesta con la misma ilusión. Tras la muerte de Fernando Martínez Ruiz, quien se encargaba de estas faenas, la entonces concejala de Festejos, Nieves Mohorte, le propuso sustituirle. «Acepté encantado —explica—. Mi labor es acompañar al personal de cuadras y maromeros para elegir el ganado con tiempo, garantizando que las vacas den juego y que la fiesta se desarrolle con éxito. Después viene todo el papeleo y la coordinación de la carga, descarga y selección de las reses según sus características».
En este tiempo, el reglamento ha evolucionado especialmente en materia de bienestar animal. Contreras destaca mejoras como la ventilación de las cuadras, el límite de reses para evitar el apelotonamiento, el cambio de maromas de cáñamo por otras sintéticas más suaves, y la habilitación de una puerta de seguridad para evitar molestias innecesarias a los animales. «En resumen —subraya—, todo son avances que repercuten en el confort de las vacas durante las fiestas».

Antes de concluir, Óscar quiere dejar claros dos aspectos personales que considera importantes: «Cuando Nieves me ofreció el cargo le puse dos condiciones: la primera, que las personas que llevaban más tiempo en esto, como Julián y Jancito, estuvieran de acuerdo. La segunda, que yo no iba a cobrar ni un duro. Prefería que ese dinero se destinara a comprar una vaca o media vaca para las fiestas. Trabajo gratis, con todo mi esfuerzo y con el mayor agrado del mundo. Mi motivación es que todo salga lo mejor posible y, con eso, ya me siento pagado».
El próximo sábado, su amor por San Mateo se hará música con el estreno de «La Vaquilla de San Mateo», un pasodoble que promete quedarse en el corazón de la fiesta conquense.