El Banco de Libros de Castilla-La Mancha afronta su segundo año de funcionamiento como alternativa económica y ecológica para las familias, al permitir el acceso gratuito a manuales escolares a través de un sistema de préstamo. El proyecto, aprobado por decreto en junio de 2024, ya alcanza a más de 246.000 alumnos en 984 centros educativos sostenidos con fondos públicos.
El modelo se basa en la donación y reutilización de libros, lo que reduce los costes familiares y fomenta la sostenibilidad, pero al mismo tiempo despierta un notable malestar en el sector librero. La Federación Regional de Papelerías y Librerías expresó en su día su «profundo descontento y preocupación» por un sistema que, aseguran, pone en riesgo la campaña más importante de ventas del año.

En Cuenca, las opiniones recogidas reflejan esa tensión. José Rivera, propietario de la Librería Fermín Caballero, afirma: «Me parece bien para las familias porque se ahorran un dinero, son muchos los gastos que se juntan en septiembre. Pero para nosotros como libreros supone dejar de vender libros, y nadie ha tenido en cuenta a este sector, cuya viabilidad se pone en riesgo. Es nuestra época más fuerte y podrían ayudarnos desde el Gobierno regional».

En la misma línea, Verónica, de la librería Toro Ibérico, asegura: «Para las familias es una buena fórmula, ayuda a los hogares y favorece el medio ambiente. Pero sí afecta al volumen de ventas, porque bajan. Las librerías que contamos con otros servicios como papelería, fotocopias o complementos podemos contrarrestar esa pérdida, pero no todos pueden hacerlo».
Un tercer librero conquense, que ha preferido no dar su nombre, se muestra aún más crítico: «Entiendo que se busque ayudar a las familias, pero nos están dejando fuera de la ecuación. No se puede hablar de sostenibilidad si desaparecen librerías que llevan décadas dando servicio en los barrios y pueblos. Al final, lo que se pierde es tejido cultural y social».

La medida avanza y se consolida, pero los libreros insisten en que el impacto económico es real y que sin apoyo ni medidas compensatorias, el futuro del sector puede quedar seriamente comprometido. Piden a la Junta que no solo piense en el ahorro inmediato de las familias, sino también en la viabilidad de las librerías, que forman parte esencial del entramado cultural y educativo de la región.