Durante diez días, feriantes llegados de distintos puntos de España convierten este espacio en un lugar de encuentro para grandes y pequeños, en medio de un ambiente donde la diversión se mezcla con el esfuerzo diario de quienes hacen posible la feria
Atracciones para todos los públicos, casetas de puntería, puestos de venta de bolsos y camisetas o improvisadas tabernas para cenar. El recinto ferial de San Julián volvió a llenarse en la primera noche de fiestas y, aunque las luces se apagaron de madrugada, apenas unas horas después los feriantes ya estaban preparando de nuevo sus atracciones y negocios para la jornada siguiente.
Durante diez días, comparten espacio, rutina y vida en Cuenca, y la mayoría coinciden en dos cosas: el buen ambiente del recinto y la hospitalidad de los conquenses.

«Mola mucho el recinto ferial»
Pablo Pozuleo, encargado del «Scalextrix», acude a Cuenca desde hace casi 40 años. «Ya estaba mi jefe en el parque del Carrero», recuerda. Admite que la crisis se nota y que las familias tienen que recortar gastos, aunque asegura que no han subido precios: «Siguen a cuatro euros, como el año pasado». Sobre los conquenses, lo tiene claro: «Son muy buenos clientes, no dan problemas y se comportan muy bien».

«La feria es un lujo»
Pablo López, al frente del «Toro Loco», lleva más de dos décadas viniendo a San Julián. «La feria es un lujo y las familias tienen que hacer un gran esfuerzo para venir. Los padres salen de casa con el croquis hecho a sus hijos de dónde pueden montar», explica. Tampoco ha subido precios respecto a 2024 y valora el trato recibido: «Aquí estamos muy a gusto, nos tratan bien tanto el Ayuntamiento como el público». Sin embargo, reconoce la dureza del oficio: «Soy la cuarta generación de feriantes, pero me gustaría que se acabara conmigo. No quiero que mis hijos sigan; es muy dura esta profesión».

«Chapó por los conquenses»
Julián Rodríguez, dueño de «Telecombate», se estrena este año en Cuenca. Aunque bromea diciendo que «el dueño son los bancos», asegura estar encantado con la experiencia: «El recinto está muy bien, me ha sorprendido la belleza de la ciudad y la amabilidad de los conquenses. Chapó por ellos».

Subida de gastos
Juan Carlos Sola, que maneja el clásico «Tren de la Bruja», lleva cuatro años viniendo a Cuenca. «He tenido que subir el precio por el aumento de los gastos», explica, aunque se muestra satisfecho: «Estoy muy contento con el recinto y con la hospitalidad de los conquenses».

«La mejor feria de España»
También hay lugar para la gastronomía. David Delicado, responsable del «Mesón Taberna Delta» llegado desde Barcelona, asegura que la crisis también le afecta, pero se deshace en elogios hacia Cuenca: «Creo que la feria de San Julián es la mejor de España. Ojalá pueda venir muchos años. Quiero agradecer el comportamiento de nuestros clientes, son extraordinarios».

Una década en Cuenca
Desde otro sector, el de la venta ambulante, Allioune Diagna lleva diez años acudiendo con su puesto de bolsos. «Me gusta mucho venir a esta ciudad. La gente es muy amable y eso es de agradecer», comenta, a pesar de reconocer que la situación económica también se nota en las ventas.

Al final, pese a las dificultades económicas que todos señalan, los feriantes coinciden en destacar la buena organización del recinto y, sobre todo, la cercanía del público conquense. Una fidelidad y un trato que, año tras año, se convierte en el mejor motor para seguir trayendo a Cuenca la magia de la feria.


