Las cuatro canchas del campo de tiro El Marañal de Cuenca son un auténtico lujo en la provincia. Situado en el Pinar de Jábaga, con un fondo boscoso único para facilitar la disciplina deportiva, este polígono es uno de los mejores de Castilla-La Mancha, si no el mejor, según afirmó en El Digital de Cuenca el responsable de tiro de la Asociación de Caza, Pesca y Tiro, Gonzalo Abarca. «Quiero que veáis las máquinas que lanzan los platos en el foso porque hay que ver para entender». Efectivamente. Hace falta verlo para hacerse una idea de lo que es un foso olímpico y un foso universal, las dos modalidades de tiro que se diferencian en el número de tambores de lanzamiento (15 en el olímpico, 5 en el universal). Un equipamiento que lleva en funcionamiento desde el año 2020 y que supuso una inversión de 45.000 euros, ni más ni menos.

Es un deporte que a quien le gusta cazar también lo practica, aunque no haya animal de por medio. «Bueno, lo que nos gusta es la escopeta», matizó. Porque cazar con arma, sobre todo caza menor de conejo y perdiz, libre o codorniz, tiene mucha tradición en Cuenca y la afición se suele pasar de padres a hijos y a nietos.
Ni siquiera faltó el perro. «Pequeña» para su gusto, aunque en casa la llaman Canela. Hace las veces de excelente podenca que «se pone» en la máquina a falta de mata para hacer salir a la pieza. Esta vez, el disco anaranjado fabricado con resinas biodegradables y con un color lo suficientemente llamativo como para no errar el tiro.

UNA TÉCNICA RESERVADA PARA UNOS POCOS
Hay cinco puestos de tiro con cinco marcas blancas pintadas en el suelo, las cuales indican que el plato puede salir desde cualquiera de las tres máquinas que hay debajo. De manera que el lanzamiento se produce en tres direcciones: centro, izquierda y derecha. Aquí casi los cinco sentidos se ponen en marcha, porque la vista agudiza al máximo su concentración en la salida del plato, con el olfato se percibe el humo del cartucho, el tacto hace la presión entre el gatillo y la culata de la escopeta, y el oído se compenetra al grito que activa el dispositivo: «¡Va!». Una coreografía digna de asombro. Por no hablar del esquema sobre la dirección del plato en grados y la altura a 10 metros sobre el nivel de suelo que tiene que tener cada máquina. Un reglamento para entendidos.
En cuanto al truco es que no hay ningún truco: «A ver, el tiro al plato es técnica. Puedes tener alguna forma de concentrarte mejor y tal, pero es todo a base de saber llevar la presión y tener una reacción inmediata lo más rápida posible». Este es su gesto técnico descrito a cámara lenta: «El tirador está preparado con su escopeta, aguardando su turno, cuando llega empieza a subir la escopeta, la cierra en movimiento continuo y se encara, da la voz e inmediatamente reacciona a la salida hacia donde vaya dirigido el plato». Así dicho puede parecer fácil, pero la concentración ha de ser «máxima» en ese instante porque «si se le da ventaja al plato lo más probable es que se falle», el diámetro del disparo se abre más y es menos efectivo. El control total pasa por romperlos todos sin ponerse nervioso.
El fin de semana del 16 y 17 de agosto que tuvo lugar el Trofeo San Julián en distancia olímpica (125 platos por tirador más la final) «se dio bastante bien». Y tanto, porque Abarca quedó cuarto en la clasificación, siendo primero un competidor de Casasimarro, José Francisco Hontecillas. «Un fuera de serie, posiblemente estará entre los cinco mejores de España», apostilló. «Yo la verdad es que tuve mucha suerte y se me ha dado genial», exclamó restando importancia a su destreza. Desde la grada, la afición podía seguir los resultados y acudir al centro social a tomar un refrigerio o descansar, ya que la jornada duró desde las 11 de la mañana hasta las 19 horas. Argumentó Abarca que a mayor número de platos más se puede apreciar la calidad del tirador y menos los golpes de suerte.
La competición nacional de dos días congregó a 177 tiradores en abril, pero todavía quedan varias competiciones en el calendario, la próxima el 14 de septiembre, ya que sobre todo se busca que haya un aliciente para los socios de cara a conseguir los premios para la clasificación final (trofeos o regalos y 10 series de entrenamiento). Actualmente hay unas 165 personas asociadas, aproximadamente, que pagan una cuota de 110 euros al año, mientras que el coste para quien practica esporádicamente es de 7,50 euros la serie de 25 platos. También la Federación de Castilla-La Mancha dispone de una galería de tiro al final del polígono donde se dispara con pistola.
HASTA DONDE LLEGUE EL PRESUPUESTO
El entrenamiento en la cancha 4 congregó a varios amigos y aficionados con poca experiencia que echaron la tarde para mejorar el tiro. No hace falta ser socio, solo tener una escopeta. «Como ahora se ha abierto la media veda suele venir mucha gente a practicar para las palomas», aclaró Abarca.
«Gonzalo es un profesional, nosotros intentaremos no hacer mucho el ridículo, nos jugaremos unas cervezas a lo sumo», comentaron entre bromas Ángel, Carlos, Martín y José Luis, antes de hacer unas series. Cuando los robots multidireccionales se pusieron en marcha tenían varias posibilidades de simulación de trayectorias de caza: una máquina lo lanzaba hacia arriba, otra de frente a la zona de tiro, otra hacia la izquierda como si fuera un animal que cruza, y otra por el suelo como si la pieza fuera corriendo por el suelo. Abarca ni siquiera cerró el ojo con el que apuntó la escopeta, si acaso lo mantuvo entreabierto, pero esa tarde falló una de cinco. «¡Es humano!», gritaron los aprendices entre risas y otros chascarrillos.
La equipación es fundamental, sobre todo los cascos protectores del oído por el ruido de los disparos. Más allá de eso lo que se quiera uno gastar, porque hay escopetas especiales para tiro al plato que permiten al tirador un ajuste perfecto con su cara y donde están apuntando, gafas adaptadas, chalecos personalizados, cartuchos de 24 gramos de plomo y 7,5 de diámetro de plomo con 350-400 perdigones (con menos pólvora para provocar menos retroceso del arma), y un largo etcétera. Gonzalo va con todo. Es nivel pro.

El contador también sigue un procedimiento especial de marcaje. Con barras en las que se insertan el número correspondiente de fichas, parecidas a las del dominó, se van separando hacia el extremo contrario los aciertos en blanco y los fallos en rojo. Son 6 filas de 25 fichas, que es la escuadra completa para la competición, de seis en seis tiradores que van rotando.

Se trata de un deporte que también ha llegado a muchos pueblos durante los últimos años con motivo de las fiestas populares u otras celebraciones de interés, aunque Abarca opinó que cada vez se hace menos porque «piden muchos requisitos para hacer las tiradas» y no se facilita tanto la gestión.
Está claro que quien es un buen cazador tiene mucho conseguido en el tiro al plato, pero Abarca advirtió que no por tener éxito en el monte se obtienen necesariamente buenos resultados en este campo. La puntería tiene más que ver con la práctica que con el señalamiento de animales de presa.















































