Sin bajarse del coche y en cuestión de segundos. Así es como funciona el conocido como vehículo Multacar a la hora de penalizar una infracción de tráfico en Cuenca. La Policía Local actualiza en El Digital de Cuenca los datos de este pequeño turismo que dispone de cámaras en su capota y circula disfrazado de coche patrulla normal y corriente, el vehículo que hace de policía.
Uno de los oficiales de la Policía Local de Cuenca encargado de los vehículos de automoción confirmó el «buen desempeño» de este vehículo como medio para prevenir accidentes y fomentar la buena conducta en la vía pública: «Una cosa que estamos viendo del Multacar es que está teniendo fruto, es un buen proyecto digámoslo así», por lo que se ha convertido en sus escasos años de vida en «una muy buena herramienta que permite agilizar las sanciones».
Unas declaraciones que no dejan al azar la originalidad del sistema visual que lo constituye: «Podemos poner denuncias de manera asombrosa, solo con la pasada del vehículo mientras circula va captando todos los coches que hay en vía pública y luego ya en un trabajo más de oficina se van descartando las capturas que no sirven o de vehículos que no procede denunciar, tramitando las del resto».

AGENTE 300-082
Con una identificación al más puro estilo James Bond, el Policía profundizó en la tecnología avanzada de la que dispone el vehículo que pone multas por Cuenca. Hay tres modalidades de captura de infracciones. La primera se llama «en cascada» y va fotografiando todos los vehículos de la vía pública, «da igual que estén estacionados o que vayan en movimiento, fotografía todo». Esta modalidad se reserva para cuando va un agente solo en el coche, ya que no puede estar bajando y dejando copia de la denuncia.
Luego, tiene otra modalidad que es la infracción que detecta la fotografía y ya no vuelve a fotografiar más hasta que se le da la orden de que vuelva a hacerlo. Se utiliza cuando van dos agentes en el vehículo.
La tercera opción se llama «de doble pasada» y es para las cargas y descargas, «porque aquí en Cuenca por ordenanza municipal los vehículos que están autorizados al uso de la carga y descarga disponen de 30 minutos». Se denomina así porque en una primera pasada hace una fotografía de los vehículos que hay y si en una segunda pasada, después de media hora, vuelve a detectar alguno de esos vehículos, ya se tramita la denuncia.
Del mantenimiento, que se halla externalizado, no ha trascendido ninguna queja, ya que los informáticos que instalaron el programa tienen disponibilidad para solventar rápidamente cualquier incidencia que se presente.
Desde 2021 la Policía Local de Cuenca dispone de este vehículo tan sofisticado, que también está a la orden del día en otras ciudades españolas. «Lo que pasa que, por circunstancias de personal, pues apenas lo podemos usar», lamentó el agente local.

BUENAS INTENCIONES EN ARAS DE LA SEGURIDAD
El vehículo en cuestión suma el centenar de denuncias en lo que va de año, pero ya desde antes de mencionarlo el oficial quiso dejar claro que en ningún momento y bajo ninguna circunstancia el objetivo es recabar más dinero ni nada por el estilo. «Ya entonces cuando se adquirió no fue intención nuestra ni del Ayuntamiento un afán recaudatorio, solemos actuar sobre todo en puntos donde esas malas prácticas de los conductores pueden inducir a accidentes o causar cierto tipo de problemas».
Típico ejemplo es el de los entornos escolares con los coches en doble fila para dejar a los niños: «Ahí estamos creando un problema porque se nos olvida que son menores y se está generando un riesgo donde no lo hay». Pero también en intersecciones al uso, donde la gente para un momento donde sea para comprar el pan o bajarse a la farmacia: «Esos 30 segundos, esos minutos en que dejas el vehículo en una intersección estás dificultando la visibilidad a otros usuarios y se genera un problema vial».
«¡Es por la seguridad ciudadana y ya está!», exclamó con el ímpetu vocacional que caracteriza al Cuerpo.

Así, el Multacar va ganando cada vez más popularidad entre la ciudadanía según se van actualizando los datos. «Cuando se compró ya tenía ese nombre y se ha quedado así», determinó el agente, quien se mostró totalmente de acuerdo con el acierto de la denominación española e inglesa para entender más fácilmente a lo que hace referencia.