Ingeniería Biomédica, el Grado que da sentido al nombre del nuevo Hospital Universitario de Cuenca

El ingeniero Raúl Alcaráz desvela en El Digital de Cuenca todas las claves de la integración del Grado en el Hospital

El nombre que se elige para designar a una persona no es baladí, ya que le otorga su identidad y una manera de presentarse ante el mundo. En este caso se trata del nombre que se le ha dado a una obra faraónica recién inaugurada en la ciudad de Cuenca con el cometido de salvar la vida a muchas personas: el Hospital Universitario; y estos universitarios tienen una identidad reconocida bajo el paraguas del Grado de Ingeniería Biomédica. A pocos días para que se reanuden las clases en la UCLM hay que hacer especial mención a la razón de ser de la denominación del nuevo Hospital Universitario de Cuenca.

Ingeniería Biomédica tiene actualmente habilitada un aula en el complejo hospitalario, donde van a estar los estudiantes de tercer curso, y dos espacios más, un despacho para profesorado y un local más espacioso para hacer prácticas y donde disponer de equipamiento, haciendo un total de dos espacios docentes: el aula y un taller de trabajo. 

Esta es la gran diferencia con el resto de hospitales universitarios de España, que este curso académico es cuando empezaría tercero por primera vez con clases teóricas en un hospital. «Los alumnos de 3º van a vivir los cinco días de la semana en el Hospital, es el único Grado de Ingeniería Biomédica a nivel español que tiene este tipo de formación porque lo habitual es la estancia hospitalaria que harán en cuarto», declaró Raúl Alcaraz para El Digital de Cuenca. «Nosotros, por integrar más la titulación con la profesión, buscamos que tengan una formación in situ durante más tiempo, de hecho, en tercero van a pasar por servicios muy determinados, mientras que en cuarto ven un poco más el funcionamiento general del Hospital». 

Raúl Alcaraz entrevistado por la periodista Almudena Collado / Néstor Robaina



Raúl Alcaraz imparte la asignatura de Sistema Básico de Microprocesador en la Escuela Politécnica de Cuenca y dará Procesador de Señales Biomédicas en 3º. Fue el responsable de desarrollar el Plan de Estudios avalado por la Agencia Nacional de Evaluación y Acreditación (ANECA), y se encarga de la coordinación del profesorado y de la relación con el Hospital como director del departamento en el que está integrado el título, denominado Departamento de Ingeniería Eléctrica, Electrónica, Automática y Comunicaciones (DIEEAC). 

Los estudiantes van a pasar mucho tiempo con profesionales concretos que utilizan una tecnología sanitaria avanzada: «Pocos hospitales a nivel español la tienen y lo singular es que hemos podido verla en construcción, cómo colocaban las infraestructuras y su puesta en funcionamiento, una visión que no va a tener casi ningún otro ingeniero universitario». En opinión de Alcaraz, esta tecnología tan puntera supone un «salto cualitativo muy grande» respecto al antiguo Virgen de la Luz, con tecnología a la vanguardia, últimas técnicas diagnósticas y tratamiento en muchos ámbitos.

Además, constató que crece en el número de servicios, ya que la radioterapia no estaba antes ubicada en el hospital, sino en el IVO, y se avanza en un modelo más centralizado con un diseño radial que evita perderse en el interior a nivel usuario.

Raúl Alcaraz explica los pormenores de un Grado universitario en ebullición/ Néstor Robaina

NO SOLO DE PRÓTESIS VIVE LA BIOMÉDICA

Quizá una de las aplicaciones más comunes de la Ingeniería Biomédica que se han generalizado entre la población es la realización de prótesis y otros materiales quirúrgicos que hacen más fácil la vida del médico, pero lo cierto es que es una profesión muy amplia. Con el cambio de siglo, los estudios especializados en Biomédica empezaron a implantarse en Madrid y Valencia, más allá de la actividad ejercida por ingenieros de Telecomunicación o Industriales. Y no solo se reduce a la biomecánica y biomateriales sanitarios relacionados con ayudas a la movilidad. A día de hoy, buena parte de la Medicina viene desarrollada por la tecnología y «a nadie se le escapa que es mucho más difícil diagnosticar un cáncer sin un TAC o una resonancia, un equipamiento en el que entra en juego el ingeniero biomédico».

Por tanto, este profesional está preparado para participar desde la concepción de la tecnología, pasando por su desarrollo, y por supuesto, por la parte más clínica, que es la gestión de dicha tecnología dentro del hospital: «Se trata de que los avances tecnológicos se utilicen bien, en condiciones de seguridad para el paciente, que estén adecuadamente mantenidos, pasen sus revisiones, y se compren dentro de los procedimientos legales pertinentes». 

Además, Alcaraz aclaró que hay intervenciones, por ejemplo, en el área de radiofísica, en las que no puede estar solo un médico, sino que tiene que haber un ingeniero biomédico para controlar aspectos de oximetría (saturación de oxígeno en sangre), radiaciones que se pueden dar a un paciente, manejo de herramientas informáticas asociadas al sistema… De este modo, aunque lo que tiene que ver con almacenaje de la historia clínica digital es competencia del personal informático, la interpretación de esa información, o sea, si se guarda bien, cómo se lee la imagen…, es tarea del personal biomédico, una «línea muy fina» entre ambas titulaciones.

La Escuela Politécnica de Cuenca es la única de Castilla-La Mancha donde se puede estudiar Ingeniería Biomédica/ Néstor Robaina

LOS PARÁMETROS DE SHANGHÁI QUE NO INCUMBEN A LA UCLM

La bajada de la Universidad de Castilla-La Mancha en el Ranking de Shanghái, que hace referencia a la clasificación académica más conocida de las universidades del mundo, no supone ninguna alarma para el experto, ya que se trata de un «ranking muy específico que mide unos parámetros también muy específicos». Considera que el problema es basarse en los Premios Nobel y en este aspecto una universidad española nunca va a estar en las primeras: «No funcionamos como una universidad americana donde si quieres fichar al Premio Nobel dices ‘¡toma, 5 millones de euros de sueldo y te vienes conmigo!’ (risas); aquí son precios del Estado y bajar o subir una franja en el ranking es lo habitual en función de la producción científica anual, ya que hay años de transición».

En Ingeniería Biomédica cuentan con varios proyectos de investigación en marcha, cuya renovación de financiación solicitan al Ministerio y a la Junta en periodos de 4-5 años. Actualmente, el proyecto estrella consiste en una línea que tiene que ver con la predicción de un determinado tipo de ictus, segunda causa de muerte a nivel mundial. Según explicó, el problema es que una vez que ha aparecido en lo que se denomina fase aguda (semana posterior) es prácticamente indetectable el origen cardiovascular por una patología que se denomina fibrilación auricular paroxística (frecuencia cardíaca irregular y acelerada) que aparece y desaparece: «Puedes tener fibrilación auricular en el momento del ictus y después no aparecer en años, el problema de estos pacientes que no se detectan de origen cardiovascular es que tienen un riesgo cuatro o cinco veces mayor de que vuelva a recurrir y son mucho más mortales y discapacitantes».

Alcaraz y su equipo trabajan para conseguir un tratamiento adecuado para este tipo de pacientes y que no haya una recurrencia: «Estamos intentando hacer una predicción para determinar este tipo de pacientes con Inteligencia Artificial, ya que con las técnicas tradicionales no se detecta esta huella». En el último periodo han contado con una financiación de un millón de euros con cinco personas contratadas a tal efecto.

El Grado de Ingeniería Biomédica es un grado mixto, es decir, se estudia parte de Ingeniería, pero también de Medicina. Concretamente, son dos cursos completos de bases de Ingeniería, casi un curso completo con bases de Medicina (biología molecular y celular, anatomía, patología, fisiología) y otro curso con la aplicación al paciente de toda la tecnología sanitaria.

Pareciera que el campus de Cuenca se ha asociado tradicionalmente a profesiones comúnmente llamadas de letras con Derecho y Magisterio a la cabeza. Y aunque la Politécnica lleva 30 años de historia con los estudios de arquitectura técnica (hoy bajo el nombre Ingeniería de la Edificación), y de Ingeniería de Telecomunicación, con esta titulación Biomédica en Cuenca, exclusiva en Castilla-La Mancha, empieza a llamar la atención de otra forma y a tener más tirón entre los jóvenes con vocación sanitaria, pese a una nota de corte tan alta (un 13,184 en el curso 24-25).

Además, el hecho de que la pirámide poblacional se esté invirtiendo y cada vez haya gente más mayor hace que aumenten las patologías crónicas y se necesiten más hospitales y servicios clínicos. Esta realidad es la que, según Alcaraz, coloca a la titulación «con mejor presente y mayor proyección de futuro», junto a la posibilidad del ingeniero biomédico residente que ya está encima de la mesa «y acabará implantándose en poco tiempo».

El director del DIEEAC destaca que se pueda estudiar 3º en un Hospital Universitario/ Néstor Robaina

SALIDAS PROFESIONALES

En definitiva, los estudios de Ingeniería Biomédica permiten a sus alumnos trabajar tanto dentro como fuera de un hospital, concretamente en el ámbito empresarial. En el primer caso, como gestores de tecnología de última generación, en lo relativo a cuestiones legales de seguridad de los pacientes y operarios, también en lo que respecta al mantenimiento de esa tecnología a la hora de programar intervenciones sin paros en el servicio, y por último, en el manejo de datos de servidores e historias clínicas. Junto a ello, es una necesidad de la Telemedicina a la hora de prestar servicios de salud a distancia utilizando tecnologías de la información sin ciberataques.

En el segundo caso, no son comerciales al uso, ya que la venta e instalación de este tipo de tecnología requiere una formación extremadamente especializada. Cabe destacar la rama de la investigación, dado el impacto de las unidades biomecánicas (donde hacen las prótesis para implantarlas en la propia operación quirúrgica) y de la IA para la mejora de los diagnósticos y tratamientos. «Se necesita gente formada, que controle cuestiones técnicas, lo normal es que un médico de Atención Primaria no tenga suficiente conocimiento para interpretar algunas enfermedades en pacientes complejos con los resultados de ciertas pruebas», aseguró el ingeniero, quien no ocultó su alegría ante el paso de gigante de dar sus clases en el nuevo Hospital, pese al «quebradero de cabeza».

«Estamos muy agradecidos al Hospital porque nos han abierto las puertas de par en par, desde el primer momento han apostado por esta formación universitaria, y yo creo que va a ser muy beneficioso para Cuenca», concluyó sin dudarlo ni por un momento.

Almudena Collado

Redactora de El Digital de Cuenca. Nacida en Cuenca. Más de 10 años de experiencia en medios de comunicación en radio y televisión como Cadena COPE, CMM y profesora de Onda Radio en Universidad Francisco de Vitoria.
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