La cultura renace en un pueblo de Cuenca gracias a un grupo de jóvenes que eligieron quedarse

Ante la falta de oferta dirigida a su generación, un grupo joven lucha por transformar el vacío en vida cultural y construir una comunidad desde la raíz

En un momento en que distintas localidades luchan contra la despoblación, la falta de alternativas de ocio y el desapego entre generaciones, en Ledaña ha nacido una propuesta diferente que busca dar un giro a la población. Generación Rural, es el nombre elegido para esta asociación cultural que, desde el impulso joven y comunitario, busca hacer del pueblo un lugar con “más vida, más cultura y más comunidad”.

Detrás de este proyecto está un grupo de nueve personas de distintas edades, desde nacidos en los años 80 hasta los 2000, vecinos de toda la vida que ante la falta de actividades para jóvenes decidieron unirse. La asociación se registró oficialmente en abril de 2025, pero su historia empezó mucho antes.

Ángel Garrido Navarro, vicepresidente de Generación Rural, cuenta que el germen de este proyecto se remonta varios años atrás, cuando arrancaron con una agrupación juvenil no formal. “Antes de la pandemia hicimos actos como una asociación juvenil sin estar formalizada. Luego se paró todo y después de un tiempo decidimos que era el momento de volver a intentarlo, esta vez de forma más organizada”, explica.

El primer acto público de la asociación fue el pasado mes de junio con un encuentro participativo en el Silo de la localidad, al que acudieron unas 60 personas para compartir ideas y que revitalicen el pueblo. Desde entonces, la actividad ha sido constante ya que otra de las propuestas que han realizado ha sido una cena intergeneracional con casi 200 asistentes.

Foto: Cedida
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Generación Rural no se define como una asociación “de jóvenes”, sino como una asociación con mirada joven, abierta a todas las generaciones. “Para el lema pensamos que da igual si naciste en el baby boom, si eres milenial, si eres generación zeta, lo importante es que todos somos generación rural”, explica Ángel.

“Somos un pueblo, no tenemos por qué estar divididos. Es fácil estar juntos y al final si no creamos comunidad en una situación desfavorable como puede ser vivir en un entorno despoblado, todo eso va a contribuir también a la despoblación” señala el vicepresidente de la asociación.

En apenas mes y medio de vida oficial, la asociación ya cuenta con 150 socios y socias, lo que la convierte en una de las más numerosas del municipio. A pesar de la buena acogida del proyecto, el grupo sigue sin un espacio físico donde reunirse o desarrollar sus actividades. Han solicitado al Ayuntamiento la cesión de un local, como las antiguas casas de maestros en las escuelas municipales, pero por ahora no han tenido una respuesta favorable, a pesar de que consideran que hay espacios municipales vacíos y se encargarían de ponerlos a punto. “Nosotros les dijimos que nos ocupábamos de limpiar y de lo que hiciese falta”, explica Ángel.

Entre los objetivos de Generación Rural están ofrecer alternativas culturales y de ocio, fomentar la participación vecinal para así reforzar el sentimiento de pertenencia. Por ello, a través de redes sociales quieren aprovechar la época estival donde el pueblo aumenta de población para dar difundir el municipio ya que entienden que “no puedes amar algo que no conoces”, tal y como explica el vicepresidente de la asociación.

Foto: Cedida
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También han creado un grupo de WhatsApp, donde ya se han unido más de 200 personas, que sirve como canal de comunicación, difusión y participación. A medio plazo, planean organizar esa red por grupos o “quintas”, para facilitar la representación y el contacto directo con los distintos sectores del pueblo.

Algunas de las actividades previstas son acampadas, conciertos o veladas nocturnas. Del mismo modo, les gustaría aprovechar el conocimiento local en algo específico de algún vecino para que lo pudiera transmitir a los socios mediante un taller y preservar así ese conocimiento adquirido hacia otras generaciones.

Asimismo quieren trabajar desde una perspectiva intercultural, ya que alrededor del 20% de la población de Ledaña es de origen migrante.

La asociación se sostiene con cuotas simbólicas con un coste de 12 euros al año (equivalente a 1€/mes, pagado de forma anual), donaciones voluntarias, autofinanciación de los socios fundadores y pequeños ingresos por venta de productos como pañuelos. Han recibido apoyo puntual del Ayuntamiento en actos concretos, aunque esperan poder consolidar una colaboración más estable.

El caso de Generación Rural no es algo aislado. El grupo ha tomado cierta inspiración para impulsar el proyecto de asociaciones similares en pueblos vecinos como Villalpardo, Villamalea o asociaciones más concretas como Manchuela por el Clima. “Buscamos esa especie de tejer lazos en la provincia, con asociaciones locales, comarcales, para ayudarnos ya que hay muchas cosas que se puedan crear y que pueden ser respaldadas por más pueblos y por más gente. Y a nivel comarcal, hacer cosas por los pueblos, interconectarlos o hablar con más asociaciones”, señala Ángel.

Para concluir, desde su posición anima a todos los interesados a unirse a Generación Rural: “Animamos a la gente a no quedarse parada, a no esperar que las cosas les lleguen hechas. Tenemos las herramientas, las ganas y las capacidades para contribuir a nuestro desarrollo como pueblo. Cuanta más gente se implique, más cosas buenas podrán hacerse para todos”.

En tiempos donde las malas noticias sobre el mundo rural ocupan tantos titulares, proyectos como Generación Rural ofrecen un pequeño rayo de esperanza. Porque a veces, para cambiar las cosas, basta con un grupo de personas con ganas de imaginar algo mejor y hacerlo realidad desde la unión vecinal.

Ricardo Vega

Conquense de adopción. Graduado en periodismo por la Universidad de Castilla-La Mancha y con experiencia en medios como CMM, Agencia EFE y Las Noticias de Cuenca.
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