¿Qué tiene Cuenca que enamora? Lo cuentan quienes la visitan

Al final del Puente de San Pablo, donde la vista se pierde entre la Hoz del Huécar y las Casas Colgadas, los turistas se detienen, sacan el móvil, sonríen... y se rinden. Cuenca los ha conquistado

Aprovechando uno de los enclaves más emblemáticos de la ciudad, El Digital de Cuenca ha conversado con varios visitantes justo después de cruzar el puente de San Pablo, cuando el vértigo del paisaje aún aprieta el estómago y la emoción sigue a flor de piel. Sus respuestas permiten tomarle el pulso a lo que sienten quienes llegan a esta ciudad Patrimonio de la Humanidad desde que la UNESCO la reconociera como tal el 6 de diciembre de 1996.

Mirella Edo

«Vengo de Barcelona», cuenta Mirella Edo. «Es mi primera visita y me ha impresionado la ciudad, es una pasada. Estaré una semana en un apartamento que he alquilado en el centro. Quiero visitar la sierra, el Hosquillo, el nacimiento del río Cuervo… quiero verlo todo», asegura entusiasmada.

La escena se repite una y otra vez. La mayoría de quienes se acercan al Puente de San Pablo lo hacen con la cámara preparada y el asombro intacto. Cuenca, con su casco antiguo suspendido entre las hoces, se ha convertido en un destino cada vez más buscado por quienes valoran la cultura, la naturaleza y la autenticidad.

Tomy ha venido desde Palestina

Tomy ha venido desde Palestina por recomendación de una amiga conquense. «Estoy una semana en España y pasaré dos días en Cuenca. No conocía la ciudad y estoy muy sorprendida por su belleza», afirma con una sonrisa.

José Antonio Pérez de Lorca

Desde distintos puntos del país también llegan visitantes. José Antonio Pérez, de Lorca (Murcia), viaja con su familia. «Es nuestra primera vez aquí. Tiene mucho atractivo turístico. Es una ciudad pequeña y muy accesible para ver todo lo interesante. Además, tiene mucha historia. Estaremos una semana porque queremos conocer la sierra y todos los rincones que hay en esta zona», explica.

Tom y Hamnie

Algunos incluso repiten. Es el caso de Tom y Hamnie, una pareja de holandeses que vive en España desde hace ocho años. Esta es su quinta visita a la ciudad. «Volvemos para disfrutar otra vez del Museo de Arte Abstracto. Es, sin duda, el mejor museo de España», aseguran con convicción.

María José Lagares de Huelva

Hay quienes solo hacen una escapada breve. Otros se quedan unos días. Pero todos coinciden en la misma sensación: Cuenca deja huella. María José Lagares, de Huelva, ha venido con su familia. «Me ha dado mucho miedo cruzar el puente», confiesa entre risas. «Pero más allá de eso, he descubierto una ciudad monumental y preciosa. ¡Y con muchas cuestas!», comenta con simpatía. «Nos quedamos una semana y aprovecharemos para visitar la Ciudad Encantada».

El turismo no deja de crecer, y Cuenca se beneficia de una imagen cada vez más extendida: la de joya escondida. Un lugar aún no saturado, donde cada paso se convierte en una postal. «No sé por qué no habíamos venido antes», dice un hombre mayor de Bilbao, que prefiere no salir en la foto. «Volveremos, seguro».

Cuenca no se impone. No grita. Se deja descubrir. Y quienes la cruzan, desde el Puente de San Pablo, ya no la olvidan.

Rafael Torres

Nacido en Cuenca. Estudiante del Grado de Periodismo en 4 ° curso en la Facultad de Comunicación de Cuenca
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