La pasada semana fue especialmente animada en el Paseo del Húecar, desde su arranque hasta las inmediaciones del Teatro Auditorio. Dulzaina, tamboril del Grupo de Dulzaineros de Cuenca y una buena dosis de color y sensibilidad artística han acompañado a vecinos y visitantes que se han acercado a disfrutar de esta propuesta cultural que ya se ha ganado un hueco fijo en la agenda dominical conquense.

El Paseo del Arte nació hace cinco temporadas con el objetivo de dar visibilidad y promocionar diferentes disciplinas artísticas, tanto de creadores locales como foráneos. Una iniciativa que busca acercar el arte a la ciudadanía, sacándolo de espacios cerrados y colocándolo a pie de calle, al alcance de todos los públicos.
Organizado por la Asociación Cultural Arte 6+1, este paseo artístico se celebra cada domingo desde el mes de abril hasta finales de octubre. A lo largo del recorrido no solo pueden contemplarse obras pictóricas, sino que también hay espacio para propuestas musicales, escénicas o de expresión corporal. Además, cuenta con una iniciativa paralela: una «biblioteca circular» en la que los asistentes pueden intercambiar libros o hacer donaciones para alimentar el fondo común.

«Está siendo muy positivo. A la gente le gusta saber quién expone y conocer sus obras. La mesa de libros sigue muy activa. En julio baja un poco el número de expositores por las vacaciones, pero se mantiene la participación», comenta Carmen Ayllón, secretaria de la Asociación, que hace balance del ecuador de la temporada.

Por su parte, Nicolás Fernández, más conocido como «Nico», pintor y tesorero del colectivo, recuerda que aunque julio suele ser el mes más flojo, el ritmo no se detiene. «Aprovecho para informar de que el 14 de septiembre organizamos un concurso de dibujo rápido con importantes premios. Además, animamos a cualquiera que quiera mostrar su arte —sea pintura, música, monólogos o danza— a que se sume. Solo tienen que contactar con nosotros», señala.

La biblioteca circular está a cargo de Sara García, también responsable del diseño gráfico de la Asociación. Ella misma explica que la iniciativa consiste en «cambiar un libro por otro, o por un donativo si no se trae nada. También se pueden traer libros que tengamos en casa y ya no usemos. Es una forma de darles una segunda vida».

A medida que avanza la mañana, el movimiento de personas por el Paseo se intensifica. Muchos se detienen a observar las obras, a dialogar con sus autores, a compartir impresiones. El arte se convierte así en punto de encuentro y en excusa para conversar, aprender y disfrutar.

El Paseo del Arte no solo dinamiza los domingos conquenses, sino que también se ha consolidado como una ventana abierta a la creatividad, una fórmula eficaz para acercar la cultura a la calle y poner en valor el talento que, muchas veces, pasa desapercibido. Una cita que, más que una costumbre, se ha convertido en un reflejo de la vitalidad cultural de Cuenca.