La Virgen del Carmen que se celebra cada 16 de julio tiene una solera especial en la provincia de Cuenca. No solo por una cuestión devocional que también, sino por las construcciones arquitectónicas que ha dejado la Orden del Carmelo y que se desperdigan por el mapa conquense contribuyendo a su riqueza patrimonial.
El punto álgido se sitúa en la carretera que va a Valencia a su paso por Villanueva de la Jara cuando se vislumbra el imponente convento que fundó la mismísima Santa Teresa en el año 1580. Iglesia, convento y claustro para ser más exactos. Un edificio rodeado de muros con dos puertas de entrada y una espadaña para campanas con arcos de medio punto. Así se explica en el blog El Arte en Cuenca donde se detalla que se trata de una portada realizada en mampostería y por encima unos azulejos con la pintura de la santa y un escudo con simbología de la orden. Además, el interior de la iglesia es de una sola nave de planta rectangular que cuenta con tres retablos, y el techo de madera es de origen mudéjar, octogonal en la cabecera.

Con el transcurrir de los años, la presencia de las monjas carmelitas en la provincia de Cuenca continuó con nuevas fundaciones en Huete, seis años después de fallecer Santa Teresa (1588) y posteriormente en San Clemente (1617).

Empezando por Huete, según el Centro Virtual Cervantes, entre los conjuntos monumentales que mejor han conseguido armonizar el recuerdo histórico y la moderna función institucional figura el antiguo convento de las monjas Carmelitas. El área conventual, la Casa de la Demandadera y el templo constituyen una obra arquitectónica de estilo herreriano que fue adquirida y restaurada por la Diputación de Cuenca a partir de 1978. Actualmente alberga la sede del Centro de Arte Contemporáneo Fundación Antonio Pérez.
Pero las hermanas se trasladaron a Cuenca en 1603 donde actualmente continúa el convento de San José en la carretera a Nohales, a pocos kilómetros de la capital. En su página web se ahonda en la historia de la Cofradía de la Virgen del Carmen y el espíritu de oración y trabajo que caracteriza a estas monjas, pese a ser la comunidad menos numerosa de los tres conventos de carmelitas que quedan en la actualidad en la provincia de Cuenca. En total, son alrededor de una treintena de religiosas. En lo arquitectónico, el convento de San José de Cuenca es una de las obras más destacadas de Fray Alberto de la Madre de Dios, autor de los planos y responsable definitivo hasta 1651.


La tercera edificación que hace honor a la festividad del Carmen es la de San Clemente: el Convento de San José y Santa Ana, tras el traslado de las monjas desde el pueblo de Valera de Abajo. La fachada, según menciona El Arte de Cuenca, está realizada completamente en sillería y se compone de una portada adintelada entre pilastras, sobre la que se sitúa una hornacina con una ventana por encima. Todo el conjunto se remata con un gran frontón triangular. Y el interior de la iglesia es de una sola nave con planta de cruz latina y ábside plano.

Así llegan los ecos de la Orden del Monte Carmelo fundada en el siglo XII en Palestina. Ejemplo del legado es que María del Carmen, María y Carmen fueron el primer, segundo y tercer nombre más comunes en España, según un estudio de 2019 del Instituto Nacional de Estadística (INE). Además, con motivo de la conmemoración del V Centenario del nacimiento de Santa Teresa en 2015 en la ciudad de Ávila, las ciudades teresianas se unieron bajo la denominación Huellas de Teresa de Jesús como propuesta cultural y patrimonial a través de la difusión de las distintas Fundaciones Conventuales que realizó, entre ellas, la del municipio conquense de Villanueva de la Jara.