Cuenca vuelve a revivir un capítulo oscuro de su historia

Se ha presentado la novela 'La ciudad violada', obra del autor conquense Sebastián Martínez «Tanin»

La sala baja de la Fundación Antonio Pérez ha acogido una emotiva tarde literaria este martes con la presentación de La ciudad violada, la última novela del escritor conquense Sebastián Martínez, más conocido como Tanin. El acto no fue solo una cita cultural, sino un ejercicio de memoria, homenaje y reparación histórica con la ciudad de Cuenca.

Ha contado con la presencia del alcalde de Cuenca Darío Dolz, y conducido por el cronista oficial de la Ciudad de Cuenca, Miguel Romero. El evento contó con la presencia de un numeroso público que acudió a escuchar, con respeto e interés, el relato de una de las etapas más oscuras y olvidadas de la historia local: la toma de Cuenca por los carlistas en julio de 1874, durante la Tercera Guerra Carlista.

Durante la presentación, Tanin, explicó que La ciudad violada no es solo una novela, sino el resultado de años de investigación, de estudio y de escucha atenta a la tradición oral de su familia. Con un tono sincero y contenido, el autor relató que en su familia, marcada por aquellos sucesos, se transmitía de generación en generación un episodio estremecedor: su tatarabuelo, siendo niño, estuvo a punto de ser ahorcado por los carlistas al intentar espantar sus caballos del cereal sembrado en la hoz.

Lo ataron a una soga que cuelga de una noguera. Cuando están a punto de dar el golpe al caballo, aparece un mando, ve que es un chiquillo y lo paran. Si no lo hubieran parado, yo hoy no estaría aquí”, confesó con emoción. Ese hecho real, recogido en la novela, sirvió como motor para escribirla. “La novela ha servido para ponerme en paz con mi familia de poder decir ha pasado porque esto era algo que se contaba de padres a hijos de abuelos a nietos, pero de ahí no salía y yo quería contarlo.”

El autor comenzó explicando la portada, que a primera vista puede parecer un juego pretencioso, pero que encierra un gran significado. “La portada es la novela gráfica resumida en un dibujo”, dijo. En ella, se ve la ciudad desgajada y sangrante, con la figura de la muerte (la parca) con una chapela roja, símbolos carlistas, cubriendo la ciudad. “La bandera de Borgoña, adoptada por los carlistas, está insinuada en toda la portada, porque es el carlismo el que da el dolor a Cuenca”.

Destacó también la figura femenina, sin rostro, que representa la sombra del dolor del pueblo. Sobre ella, “pajarracos volando”, que son “los demonios de la guerra”, simbolizan el origen de ese sufrimiento y destrucción.

Sobre la narrativa de la guerra, el autor, afirmó que existen tres formas de contarla: la de los vencedores, la de los perdedores, y la de los que sufren. “Los que ganan ensalzan sus gestas; los perdedores hacen lo mismo que los ganadores, pero hablan de la injusticia que ha habido por no haber ganado esa guerra; pero los que sufren su historia no se cuenta porque nadie quiere recordar al perdedor sufriente”.

Precisamente, la novela se centra en esos “daños colaterales”, en los ciudadanos comunes que, sin experiencia ni armas, que se ofrecen a defender la ciudad motivados por la ideología, la familia o el simple amor a Cuenca.

A lo largo de la presentación con Miguel Romero, Tanin, desgranó los hechos que narra en su obra. La novela se sitúa entre el 13 y el 15 de julio de 1874, cuando 15.000 soldados carlistas tomaron Cuenca, que por entonces tenía una población que rondaba los 14.000 habitantes, tras fracasar en el asedio de Teruel. A pesar de la cercanía con Madrid, no continuaron su ofensiva, sino que se replegaron tras saquear, incendiar y cometer todo tipo de abusos sobre la ciudad y sus habitantes.

No lo entiendo. No entiendo por qué vinieron. No entiendo por qué no se defendió Cuenca como se debía. Y sobre todo, no entiendo los silencios: el del gobierno, el de la prensa nacional. Solo la prensa internacional se hizo un poco de eco”, expresó el autor contrariado. “Todo lo que me ha supuesto el escribir esta novela es aumentar mis dudas. Sigo con ellas. Y por eso digo que la gente saque sus conclusiones porque yo no he conseguido, al final, averiguar realmente qué es lo que es”.

Miguel Romero ayudó a contextualizar históricamente el drama. Recordó que los carlistas, movimiento nacido en regiones forales como Navarra, el País Vasco y Cataluña, defendían la legitimidad de Carlos VII al trono frente a Isabel II. Sin embargo, su actuación en Cuenca traicionó los principios que proclamaban: “Dios, Patria y Rey”.

¿Dónde está Dios? ¿Dónde la Patria? ¿Dónde el Rey si lanzas a gente por la hoz y violas mujeres?”, se preguntó Romero, lanzando una reflexión que no necesita respuesta.

Romero también destacó la importancia de consultar tanto fuentes liberales como carlistas, para cruzar versiones y comprender los hechos desde una mirada crítica. “La prensa liberal hablaba de Doña Blanca, una de las líderes del ataque, como una asesina a caballo. Las crónicas carlistas decían que era una mujer comprensiva que trataba excelentemente a los soldados. En función del resultado final, de lo que ya finalmente y pasado un tiempo tú puedes extraer de la documentación que hay.”, dijo.

El alcalde Dolz se animó en el turno de preguntas a interesarse por los sentimientos que le evocaba al autor, tras el largo y duro proceso de escribir la novela, La Ciudad Violada. Momento en el que Tanin, se abrió y contó el suceso de su tatarabuelo.

La ciudad violada no es un alegato ni a favor ni en contra de la guerra ni siquiera del carlismo, sino una mirada profunda al pueblo que sufrió y resistió, dentro de una página poco recordada de la historia de la ciudad de Cuenca y ese 15 de julio de 1874.

Ricardo Vega

Conquense de adopción. Graduado en periodismo por la Universidad de Castilla-La Mancha y con experiencia en medios como CMM, Agencia EFE y Las Noticias de Cuenca.
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