La conquense que enseñó a leer a una generación

Una de las tres maestras más famosas de los 80 cuenta en El Digital de Cuenca el secreto de las cartillas Micho para aprender a leer

El método educativo Micho ha dejado en la retina de miles de conquenses su llamativo color rojo y los entrañables iconos de los gatitos con bigotes con los que aprendieron a leer varias generaciones. Esta familia de pequeños felinos ha hecho merecedoras a Felisa García, Pilar Martínez y Maribel Sahuquillo (a título póstumo) del reconocimiento de hijas predilectas de Castilla-La Mancha. Las tres de Cuenca.

Desde entonces han viajado a Toledo, han disfrutado en el Palacio de Congresos de Albacete, han salido por la televisión autonómica en el programa de Ramón García, y las han entrevistado numerosos medios de comunicación. No pensaban que les tocaría saborear la fama a la vejez por algo que hicieron en el año 1981. Muy propio de artistas.

Felisa tiene ahora 80 años y reside en Vellisca, a pocos kilómetros de Carrascosa del Campo, y desde allí relató para El Digital de Cuenca su periplo por la alfombra roja, en el que ha estado siempre acompañada de sus hijos Esther, José Ramón y Miram Poves García, junto a su compañera de éxito editorial, Pilar Martínez, que tiene 92 años, y la hija de Maribel, Fátima Sánchez. «Las tres éramos un tándem», reía mientras recordaba su trabajo como maestra en el que se fuera el colegio Primo de Rivera del barrio de La Paz.

Foto de familia durante el reconocimiento a las autoras de Micho Felisa y Pilar, con la presencia de Fátima la hija de Maribel, en el Palacio de Congresos de Albacete el Día de la Región

Comentó con orgullo cuando el mismo presidente García-Page le reveló que lo seguían utilizando maestros en toda la región. Todavía se encuentra alumnas, ya con más de 60 años, que le agradecen haberle enseñado tan bien en sus inicios, o compañeras de profesión que le preguntan por qué sus alumnos aprendían antes a leer que los de ellas.

Felisa fotografía la pantalla de su televisión cuando le felicita el presidente regional

Y es que una vocación como esta no se encuentra todos los días, en el año 63 fue la número 3 en la oposición a escuela de párvulos en Vellisca (que ahora está en Huete) y en el 65 a preescolar en Valencia, cuyo primer destino fue Játiva y después Onteniente. Tenía formación también en Filosofía y Letras y menos mal que escogió Cuenca en el 73 para criar a sus hijos.

Después de Micho 1 llegaron Micho 2 y 3, con el respaldo editorial de Bruño, perteneciente a Anaya: «Todo tiene su ritmo, como la vida». Empezaron en septiembre de 1981 con una tirada de 100.000 ejemplares que vendieron de golpe, «fue un boom inesperado y extraordinario» que, según les comunicó el Ministerio, se debía a que «era un trabajo que se hizo en la escuela y no en un despacho». Pero se mostró convencida de que la verdadera clave del éxito residía en la sencillez: «Morito, Canelo y Michín son creatividades mías», sin olvidar la fuerza del método científico que avalaba su fundamento teórico y práctico.

Primero, se desarrollaba la motivación: los niños se sentaban alrededor de la maestra formando un círculo Montessori, y con voz alta y clara, con la debida entonación, se leía la aventura. Luego se aprendía el vocabulario, después el diálogo y finalmente se ejercitaba la psicomotricidad y el movimiento muscular. «Es un método de progresión sintética con un carácter inductivo, basado en el sistema onomatopéyico de enseñanza. Los fundamentos son la percepción auditiva y visual, es decir, la emisión de fonemas asociados a sonidos, que eran las onomatopeyas, y la percepción de grafemas con ejecución de gestos, que era el apoyo kinestésico. Junto a ello, la discriminación de sílabas y la dramatización, pues cada letra tenía una aventura para ejercitar la atención y la memoria», detalló. El caso es que el método onomatopéyico ya existía para analfabetos adultos, pero su mérito fue ponerlo en la mente de un niño de 4 a 6 años.

Escucha y disfruta los audios originales de Felisa interpretando las canciones de la cartilla Micho como hacía en sus clases a lo largo de 42 años de maestra:

Felisa posa el día de la región con uno de sus ejemplares que conserva como si fuera una reliquia

ORGULLO DE HIJA: «HABRÍA SIDO UN MOMENTO IMBORRABLE»

La hija de Maribel, Fátima Sanchez Sahuquillo, compartió en El Digital de Cuenca los recuerdos que tenía de su madre en casa y en el trabajo: «Mi madre fue la encargada de la parte pedagógica. Su enfoque se basaba en enseñar grafismos a los niños a través de recursos cercanos como imágenes, canciones y dinámicas con las que pudieran conectar. Como alumna, recuerdo cómo nos introducía en la psicomotricidad con canciones: para las líneas verticales cantábamos las gotitas de la lluvia y para las horizontales, los pasitos de la burrita Castaña».

Todo era analógico, o sea, elaborado a mano: dibujos, materiales, fichas…, y eso repetido para tres cartillas y un libro por trimestre, durante los dos años de Infantil. «Mis hermanos aún recuerdan verlas trabajar dibujando, pintando…», reconocía Fátima.

Lo que representó el Micho para su madre fue «una fuente de orgullo». Según explicó, lo que empezó como un método para su trabajo en el colegio, se convirtió en una herramienta pedagógica que se extendió por toda España y parte de Latinoamérica: «Nunca olvidaré su emoción cuando fueron homenajeadas en la Facultad de Educación de Cuenca. Y estoy segura de que, si hubiera podido estar presente cuando las nombraron Hijas Predilectas de Castilla-La Mancha, habría sido un momento imborrable para ella».

Entre gusto y envidia estaría el término para describir el paréntesis educativo que ofrece Micho, un descanso de pantallas e inteligencia artificial, además de un bonito recuerdo de dónde venimos para saber mejor hacia dónde vamos.

Almudena Collado

Redactora de El Digital de Cuenca. Nacida en Cuenca. Más de 10 años de experiencia en medios de comunicación en radio y televisión como Cadena COPE, CMM y profesora de Onda Radio en Universidad Francisco de Vitoria.
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