Fundación Leticia Castillejo, más de 20 años luchando en Cuenca por la investigación contra el cáncer

Tras el fallecimiento por un cáncer de Leticia, la cual tenía 18 años, su padre Adolfo y su madre María Rosario decidieron dar un paso en beneficio de la sociedad

Casi 21 años luchando contra el cáncer, eso es lo que lleva la Fundación Leticia Castillejo en Cuenca buscando soluciones a través de diferentes actividades en las que recaudan dinero, el cual lo utilizan para financiar proyectos de investigación en colaboración con la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM).

Con el fallecimiento de su hija Leticia, la cual tenía 18 años cuando murió a causa de un sarcoma, su padre Adolfo y su madre María Rosario se pusieron manos a la obra en busca de ayudar a la sociedad de la mejor manera posible. Con la ayuda del entonces vicerrector, José Ignacio Albentosa, pusieron en marcha esta bonita iniciativa.

María Rosario/Néstor Robaina

Aún con el dolor de haber perdido a una hija, ni se rindieron ni quisieron que nadie lo hiciera y mientras que Adolfo cocinaba en su restaurante San Nicolás, buscaba hacer de este mundo, un lugar mejor de forma altruista y en honor a Leticia, la cual sigue viva en sus corazones, así como en su mente, ya que cada vez que llegan a su fundación lo primero que leen es el nombre de ella, así como el resto de conquenses, donde cada actividad que lleva su nombre, está cargada de simbolismo y significado positivo.

Con estos 21 años cumplidos por la fundación, fue el pasado mes de octubre, nos reunimos con los fundadores, los cuales nos recibieron en sus instalaciones con la mejor de sus sonrisas. Adolfo no podía evitar que las lágrimas le recorrieran su tez en muchos de los momentos en los que hablaba, pero sabía que es importante que se conozca lo que hacen y lo que les queda por hacer.

Los inicios

Empezaba explicando lo complicado que fue el inicio, pero tuvo claro que quería luchar por algo de lo que se pudiera beneficiar toda la sociedad. “Es muy difícil cuando se muere un hijo, en este caso a nosotros se murió la hija más pequeña y fue muy duro, pero estuvimos pensando qué hacer porque nosotros el problema que hemos tenido en la familia es que las tres hijas han padecido el cáncer”, comenzaba así una entrevista donde Adolfo puso el corazón encima de la mesa, y fue este órgano el que continuó hablando.

Adolfo Castillejo/Néstor Robaina

“No podíamos quedarnos en casa, por lo que a raíz de ahí tuvimos varias ideas pensando en cómo colaborar, qué hacer para poder ayudar a investigar el cáncer, porque nosotros sabíamos que para atenderte con una enfermedad del cáncer, pues están los hospitales, están los médicos, pero para erradicar la enfermedad o intentar al menos luchar, lo mejor sería investigar”, destacaba Adolfo.

Y todo comenzó con una visita especial. “Una noche estando en el restaurante vino el vicerrector José Ignacio con su secretario, yo estaba cocinando la cocina y me lo dijo mi mujer, teníamos ya amistad y yo le quise proponer lo que habíamos pensado”.

Al día siguiente Albentosa, que falleció recientemente, liberó su agenda y los atendió en su despacho para comenzar con este bonito proyecto. “Me dijo que se iba a hacer en la Universidad de Medicina de Albacete un centro de investigaciones biomédicas. Entonces fuimos a verlo con el director y doctor Ricardo Sánchez, a él le pareció una idea fantástica”.

Adolfo Castillejo/Néstor Robaina

Así llegaba la primera fundación a nivel privada en colaborar con la universidad para la investigación. “Nosotros fuimos los primeros y nos hubiera gustado que hubiera habido más fundaciones o asociaciones privadas que también ayuden con el dinero que recauden para poder investigar, que al final poco a poco han ido creciendo, no en la dimensión de la fundación nuestra”, señalaba.

Y arrancaron con muchas ideas a desarrollar e inmensas ganas. “El primer año quisimos hacer todos los proyectos en un mes para recaudar fondos, para todo esto. Hicimos una carrera popular teniendo 1.800 personas y colaboraciones importantes como Reyes González, Manolo de Conca, muchas empresas que colaboraron en este proyecto que hicimos”.

Adolfo Castillejo/Néstor Robaina

Esta fundación ha seguido teniendo viva a Leticia. “Nosotros hemos sido felices porque nosotros Leticia no la perdimos, la ganamos, porque nosotros siempre hablamos de ella como si estuviera aquí, por eso en casa no la echamos de menos, es algo que es difícil decirlo, pero nosotros creamos la fundación por eso y su nombre está en todos los sitios”.

Y una vez recaudado el dinero, ya han podido recoger sobre 500.000 euros, han pagado patrocinado varias tesis doctorales. “Tenemos 10 u 11 tesis doctorales pagadas por la fundación en el Centro de Investigaciones Biomédicas y para nosotros eso es una satisfacción tremenda”, nos contaba orgulloso, siendo una de las cosas que más feliz le hace de todo este tiempo, ya que muchas se las han dedicado.

Una tesis doctoral dedicada

Éxitos y fracasos

Adolfo echa un vistazo atrás y recuerda éxitos y fracasos en cuanto a la organización de actividades. “Contratamos a Melendi y llebamos El Sargal, también hicimos varios eventos, como una cena para mil personas, donde vinieron 69 cocineros de toda España a colaborar, 100 camareros, venía hasta gente que quería colaborar como fuera”.

“Pero también hubo fracasos cuando trajimos a El Sueño de Morfeo y fue el día que más llovió, la tarde que más llovió en Cuenca, dejó de llover y no quisieron suspender el concierto pese a haber podido cobrar del seguro. Ese día perdimos unos 35.000 euros”, señalaba.

A lo que añadía que “tuve que vender un piso para poder poner ese dinero en la fundación, porque se perdió”.

Adolfo Castillejo/Néstor Robaina

Lo que sí tuvieron que suspender fue la cena del aniversario este pasado mes de octubre. “No la pudimos hacer porque era 10 días después de la dana en Valencia, entonces creímos que no era oportuno hacer una cosa lúdica con lo que había pasado”.

Aunque ya preparan sus próximas actividades.”Tenemos el día 27 de septiembre el concierto con la Joven Orquesta en el Auditorio, luego tendremos la cena final de septiembre, primeros de octubre y luego haremos la carrera en noviembre, como siempre la hemos hecho. Este año cerraríamos y el año que viene seguiremos haciendo cosas”, destacaba.

Pero Adolfo no quería pasar por alto el nombre de quien tanto le ayudó y ya no está. “José Ignacio era el alma de nuestra fundación. Era un hombre encantador, una persona maravillosa que se nos ha ido. Pero en aquella época nos ayudó muchísimo porque se entusiasmó con el proyecto. La Junta de Comunidades, Diputación, el Ayuntamiento, todos han venido siempre a las cenas nuestras”.

Adolfo Castillejo/Néstor Robaina

La fundación sigue en la lucha contra el cáncer, mientras recibe premios, como el reciente por parte de la UCLM reconociendo su mecenazgo, pero quieren que la gente no se rinda. “El cáncer es una enfermedad, pero el cáncer era síndrome de muerte, ahora ya no. Ahora se adelanta mucho y se está salvando bastante gente. O por lo menos el ciclo de vida, en vez de dos meses, son cinco años”.

Aunque tanto Adolfo como María Rosario, quienes nos acompañan en el final de la entrevista nos vuelven a hablar de Leticia. “No tenía solución porque el sarcoma que tenía era muy difícil remediarlo, pero hay que luchar hasta el final, aquí no se podía hacer nada y nosotros seguimos teniendo con nosotros a nuestra hija, pero nos toca el luchar contra la enfermedad de la mejor manera que podamos y esa es dándonos visibilidad, que la gente sepa que estamos aquí y que el dinero que recaudamos va para un buen fin”.

Sin duda, claro que están aquí, en nuestra sociedad, en nuestra Cuenca y en nuestra provincia. No es fácil perder a una hija y luchar contra la enfermedad que se la quitó de sus brazos, y ellos lo hacen a diario, sin rendirse, sin treguas, sin excusas y con una amabilidad pasmosa que contagian en cada gesto.

Carlos Massó

Graduado en Periodismo y Diplomado en Trabajo Social. Natural de Carrascosa de Haro vive y disfruta de Cuenca, donde nació en un bonito año como fue el 1988. Informar, trabajar, luchar y soñar.
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