Conoce a los emprendedores que están dando vida a los pueblos de la Serranía de Cuenca

Cuatro iniciativas locales: una quesería, una vinoteca, un alojamiento turístico y un medio digital han sido premiadas recientemente como muestra del emprendimiento en zonas rurales de la provincia de Cuenca

La Serranía de Cuenca no es tan solo un entorno natural privilegiado en la profundidad boscosa de la provincia. Si no también una zona que demuestra que el talento y la pasión por el territorio pueden abrir caminos de futuro que permitan poder establecer una vida y dinamizar este espacio. En la reciente convocatoria “Tierra de Oportunidades”, promovido por el Grupo de Desarrollo Rural PRODESE y CaixaBank, cuatro proyectos destacados han sido reconocidos por su apuesta por la innovación, la calidad y la sostenibilidad en el medio rural: un medio de comunicación local, una vinoteca especializada, un alojamiento turístico y una quesería. Hablaremos con tres de los cuatro proyectos mencionados.

La Cabra Tira al Monte: tradición viva y sostenible

Rodrigo González, es un enamorado del monte y de la ganadería tradicional que ha convertido su pasión en un proyecto sostenible y de reconocido prestigio: La Cabra Tira al Monte. Con un rebaño de unas 250 cabras criadas en libertad en plena naturaleza, este emprendedor local ha conseguido combinar tradición, calidad y respeto por el medio ambiente para ofrecer quesos, yogures y carne de cabrito que reflejan el sabor único de la Serranía de Cuenca con una alta calidad.

El proyecto nació de la conexión de Rodrigo con el monte desde niño. Tras probar otros caminos y estudiar en Albacete para ser ingeniero técnico forestal, volvió a su pueblo Villalba de la Sierra y decidió apostar por criar las cabras que su padre tenía de manera extensiva, permitiendo que pastaran libremente durante el día y recuperando una forma de vida ligada al territorio como se hacía antiguamente generaciones anteriores. «Las cabras tienen la nave en mitad del monte, por la mañana las suelto y están todo el día pastando. Todo es leche de pasto y carne de pasto, con todo lo que ello conlleva,» explica.

Cuando le dijeron que criar un rebaño de cabras en libertad en plena naturaleza y producir quesos artesanos de calidad era imposible, no se rindió. Hoy, su proyecto La Cabra Tira al Monte es un ejemplo vivo de que con pasión, constancia y respeto por el medio ambiente se puede construir un modelo rural sostenible y exitoso.

Sus quesos van desde frescos y de pasta blanda tipo camembert, hasta curados de hasta nueve meses, elaborados con leche cruda y sin artificios. También destaca su queso azul de cabra y sus yogures naturales con mermelada de saúco, un producto local y poco habitual.

Foto: Instagram @queseria_lacabratiraalmonte

Para Rodrigo, vivir y trabajar en el medio rural es un reto y una satisfacción: «Lo principal es que yo quería vivir en mi pueblo, yo estoy muy a gusto aquí y sabía que si me ponía a buscar trabajo de mi formación me tendría que marchar fuera y no me apetecía. Es algo que siempre tuve en mente. Mantener el equilibrio es lo que me importa, sin perder la esencia del proyecto.»

Su apuesta es mantener la producción artesanal y no caer en la presión de grandes volúmenes o cadenas comerciales.

Entre los reconocimientos que tiene en su haber, es que su queso curado Cambrón fue galardonado con la prestigiosa medalla de Gran Oro en la feria internacional de Frankfurt en el año 2023 y un oro en Lyon en el año 2024.

De cara al futuro, González, quiere aumentar el rebaño hasta unas 300 cabezas, siempre respetando el equilibrio, y también está interesado en incorporar nuevas tecnologías, como los vallados virtuales, que permiten controlar a las cabras sin cercarlas físicamente, facilitando el trabajo y mejorando el bienestar animal.

El proyecto ya ha sido reconocido con un premio en la convocatoria “Tierra de Oportunidades”, que apoya a emprendedores rurales, y ahora compite a nivel nacional para seguir creciendo y difundiendo su filosofía de vida y producción.

Territorio Celtibérico: un proyecto para dar voz a la España vaciada

En el corazón de la Celtiberia, un territorio que abarca las provincias de Guadalajara, Cuenca y Teruel, un pequeño proyecto periodístico está logrando algo grande que es dar voz a las zonas rurales que sufren el drama de la despoblación. David Heras, es el impulsor de este medio, una idea que empezó a gestarse en febrero del año pasado tras dejar atrás su trabajo como periodista para involucrarse en cuerpo y alma a esta idea que tenía “desde siempre”.

Heras explica que el principal objetivo es cubrir una comarca con características y necesidades comunes, sobre todo la lucha contra la despoblación. “La Celtiberia viene, principalmente de la época romana y prerromana, de los asentamientos que había en Hispania, antes de la conquista romana y uno de ellos era dentro de los pueblos que lo habitaban era la celtiberia que por eso era una comarca y compartían unas características comunes”, señala.

Este periódico digital, que actúa como un medio “todoterreno”, ofrece desde noticias de actualidad hasta anuncios de empleo, compra-venta de viviendas y secciones especializadas en gastronomía, historia y cultura local. Su eslogan es ‘Descubre lo que esconde la España vaciada’ y es lo que quiere transmitir bajo su impronta.

Sin embargo, la acogida de algunos ayuntamientos ha sido dispar. “Hay municipios que quieren participar y otros que no ven la necesidad o no están dispuestos a apoyar económicamente el proyecto, aunque luego sí quieren que se hable de ellos”, explica. Aun así, el balance es positivo, con cerca de 50 colaboradores entre entidades públicas y privadas.

Uno de los grandes desafíos es la dificultad para acceder a la información y la limitada cobertura de internet en muchas zonas rurales, lo que complica la comunicación y el trabajo periodístico. Pero, como señala David, “te tienes que buscar la vida”.

David Heras, máximo responsable de Territorio Celtibérico/ Foto: Cedida

Para él, el periodismo tiene un papel esencial en la lucha contra la despoblación: “Si no comunicas lo que pasa, no existes”. Por lo que considera que la importancia de la voz local es “toda” en zonas como éstas.

En septiembre de 2024 vio la luz y está a punto de cumplir su primer aniversario. Ante todo el balance que hace este joven periodista de 26 años natural de La Cueva del Hierro es “positivo” con una afluencia de visitas diarias que rondan los 5.000 usuarios. Las dos comunidades autónomas donde más impacto registra son Madrid y Valencia, así como también apunta que, un 5% de sus visitas también proceden de Castilla y León. Algo que entiende que guarda relación por su similitud con la región castellano manchega.

Asimismo, valora positivamente el impacto que ha tenido entre los jóvenes donde acumula más de 2.000 seguidores en Instagram, red social que se asocia a este perfil generacional y la aceptación ha sido “brutal”, tal y como explica Heras.

El reciente reconocimiento del proyecto en la convocatoria Tierra de Oportunidades ha sido un impulso vital.“Es un empujón y una oportunidad para dar a conocer este medio a nivel nacional un proyecto tan interesante a la par que necesario como este”, dice Heras. Su objetivo a medio y largo plazo es seguir creciendo y extendiendo la cobertura para que cada vez más pueblos de la Celtiberia tengan presencia en el mapa orientándose a la zona de Teruel.

“El periódico es de todos y para todos, sin ninguna afiliación política. Aquí el único camino que nos marca es el pueblo porque es un periódico por y para el mundo rural”, concluye.

La Vinoteca de Valdemeca: arte, vino y comunidad

En un pequeño pueblo de apenas 40 habitantes en invierno y 80 censados en total, se encuentra un espacio cultural y gastronómico muy especial: la Vinoteca de Valdemeca. Un bar de vinos, galería de arte y tienda gourmet que ha revitalizado este rincón de la Serranía de Cuenca y atrae a visitantes de toda España.

El proyecto lo impulsan Rosa Guillem y José Antonio Ruiz, pareja y socios fundadores, que en 2021 decidieron trasladar su club privado de arte y vino desde Valencia hasta este enclave conquense. “La Vinoteca nace de nuestras dos grandes pasiones, el arte y el vino. Queríamos trasladar la propuesta que tenemos en Valencia de manera privada, con ese espíritu pero abierto al público”, explica Rosa.

Aunque ninguno de los dos es oriundo del pueblo, ella es valenciana y él chileno, Rosa mantiene un vínculo con la zona que se remonta a su infancia: “Veraneaba desde los 13 años en Huerta del Marquesado. Cuando le mostré Valdemeca a mi pareja, se enamoró como yo. Compramos un terreno, y poco después nos ofrecieron el local del antiguo bar del pueblo. Así empezó todo”.

Desde su apertura en verano de 2021, la Vinoteca ha transformado la vida cultural del pueblo. El local combina la degustación de vinos con una carta que mezcla referencias internacionales y una amplia representación de Castilla-La Mancha con exposiciones artísticas, talleres de grabado, catas, conciertos y hasta catas de aceites. Todo ello en un ambiente cálido, ecléctico y acogedor, muy alejado del formato tradicional de bar o restaurante con el vino como elemento central.

“Siempre decimos que el vino es cultura, y queremos que quien venga lo disfrute en ese contexto descubriendo esa historia y el paisaje”, destaca Guillem.

Además de su propuesta entorno a este caldo, la vinoteca apuesta por los productos locales: quesos artesanales, morteruelo, patés, chocolates de Jábaga, cervezas artesanales de Cuenca o miel de la Alcarria.

Rosa Guillem y José Antonio Ruiz/ Foto: Cedida

Su impacto en Valdemeca ha sido notable. Ha dinamizado las casas rurales, dado impulso a artesanos locales y generado un flujo constante de visitantes de puntos de España como Madrid, Valencia o Barcelona, también de la región como Albacete, sobre todo en fines de semana, durante la temporada de setas o en fechas turísticas como la Semana Santa y verano. “En verano no cabe un alfiler. Ni en Benidorm”, bromea la propietaria de este espacio.

La acogida por parte de los vecinos ha sido mayoritariamente positiva, aunque no ha estado exenta de escepticismo inicial. “Nos decían que un bar de vinos no duraría. Que esto es un pueblo de cerveza. Pues el primer verano vendimos más de 500 botellas. Ahora, muchas más”.

Como muchos negocios rurales, se enfrentan a ciertas dificultades logísticas: falta de técnicos, retrasos en envíos, necesidad de desplazarse para reponer mercancía o simplemente conseguir pan donde el punto más cercano en el que consideran que pueden encontrar un producto de calidad está a 45 kilómetros de la localidad. Aun así, aseguran que estos inconvenientes lo compensa el entorno, la tranquilidad y la calidad de vida que se tiene en la zona.

Respecto a su reconocimiento en la iniciativa #TierraDeOportunidades. “Primero fue una sorpresa y luego una alegría. Que reconozcan tu trabajo desde organismos oficiales es muy gratificante. Utilizaremos la ayuda para una nueva nevera para vinos o quesos”.

De cara al futuro la vinoteca de Valdemeca cuenta con objetivos muy ambiciosos, esperan poder ampliar el espacio en otro local del pueblo, y sobre todo, atraer turismo europeo con paquetes que combinen naturaleza, gastronomía y cultura. “Esta es una zona desconocida y creo que hay un turismo de calidad en Centroeuropa que sería muy feliz viviendo por aquí”, concluye.

Ahora, los cuatro proyectos pasan a una fase nacional donde tienen que competir con proyectos de otras provincias de España para avanzar a las siguientes fases.

Ricardo Vega

Conquense de adopción. Graduado en periodismo por la Universidad de Castilla-La Mancha y con experiencia en medios como CMM, Agencia EFE y Las Noticias de Cuenca.
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