Lo que comenzó como una sencilla idea tras un torneo de pádel en el municipio conquense de Minglanilla ha acabado convirtiéndose en uno de los proyectos comunitarios más entrañables del verano. En Valverde de Júcar, municipio de poco más de mil habitantes, su teniente de alcalde, Ángela Rubio, impulsó la creación de un gigantesco toldo de ganchillo que cubre la calle San Marcos, después de inspirarse al ver mantas de colores decorando los árboles de la localidad conquense.
“Vi aquellos troncos vestidos y pensé: esto podríamos hacerlo en Valverde”, recuerda Rubio. Aquella chispa fue el inicio de un proyecto que ha culminado en un gran toldo de 700 metros confeccionado a mano por más de 45 vecinos del pueblo, en su mayoría mujeres, pero también hombres y niños. Una idea que ha ido mucho más allá de lo decorativo.

La Teniente de Alcalde explica que todo comenzó en octubre del año pasado con la idea de crear un árbol de cara a la Navidad de crochet para fomentar la participación de las personas mayores. “Queríamos sacar a la gente de casa, sobre todo a quienes viven solas y que estuvieran entretenidas, que se relacionasen más entre ellas”, relata.
El éxito fue tal que, tras completar el árbol navideño en diciembre, el grupo decidió embarcarse en un proyecto aún más ambicioso: tejer un toldo compuesto por mandalas de crochet que diera sombra a la calle durante el verano. La actividad comenzó en febrero y se prolongó hasta mayo, cuando se inició la instalación de las piezas. En total, se utilizaron unos 700 aros y más de mil ovillos de lana de todos los colores.
Además de decorar y refrescar el espacio tratando de ofrecer algo de sombra para rebajar las altas temperaturas, la iniciativa ha sido una poderosa herramienta contra la soledad no deseada, especialmente entre la población más mayor del municipio. “Nos juntábamos los domingos, de cinco a nueve, merendábamos, charlábamos… era una excusa para vernos, ayudarnos y sentirse útiles. Muchas mujeres volvían a pintarse los labios y salir con ilusión”, cuenta Rubio.

Entre los participantes contaron desde un niño de 8 años hasta una vecina de 82. El grupo se fue ampliando gracias al boca a boca, e incluso varias personas que residen fuera de Valverde se llevaron trabajo a casa para colaborar. “Todo el mundo ha aportado su granito de arena, desde quien sabía tejer hasta quien aprendió desde cero”, señala la impulsora.
La instalación no estuvo exenta de dificultades. El primer día de montaje una granizada dañó parte del toldo, pero el ánimo no decayó. Hoy, la obra luce con orgullo y ha captado la atención de visitantes, que se detienen a fotografiarse bajo la colorida techumbre. También se han instalado mandalas en el balcón del ayuntamiento, para aprovechar todas las piezas tejidas.

Desde su colocación, el toldo no ha pasado desapercibido y se ha convertido en una atracción turística. Vecinos y visitantes se detienen a admirarlo, fotografiarlo y compartirlo en redes sociales. El impacto ha sido tal que incluso han notado un aumento de afluencia en el municipio y que esperan que continúe a lo largo del verano. “Esperamos que ahora en julio y agosto, que es cuando viene más gente, para que lo puedan disfrutar más”, explica la Teniente Alcalde del municipio.
Dado el éxito que ha tenido ya están pensando en su siguiente proyecto y confían en que se pueda mantener esta actividad a lo largo de los próximos años. Rubio, como impulsora de la actividad, se siente “muy satisfecha” de que el proyecto se haya convertido en una forma de evitar pensar en la soledad no deseada que padecen muchos de sus vecinos. “Me llena de orgullo que una mujer venga a decirme gracias por hacer esto, me has ayudado a que salga de mi casa. Hasta me emociona”, expresa.
El impacto ha sido tan positivo que Rubio anima a otros pueblos a seguir su ejemplo. “Yo les animaría, de verdad. Porque es una pena ver cómo en los pueblos pequeñitos, donde la mayoría de la población ya pasa de los 65 años, se pierde la participación. Y esto les da vida. Porque la que no sabe hacer ganchillo sabe crochet, y se entretienen, se relacionan, se sienten útiles. No hace falta hacer un toldo, hay mil cosas que se pueden hacer y que participen en ello”.