Febrero de 2026. Largo se lo fían a Juan que si estuvieran ya hechas le habrían alegrado la acalorada tarde de verano en una de las zonas más turísticas de Cuenca. Viene de vacaciones y aseguró que en unos años volverá para comprobar él mismo si le gusta el resultado. «Todo lo que sea mejorar es bueno», afirmó, aunque ahora mismo piensa que sigue haciendo falta mucha fe para visualizarlo terminado. «¡Ojalá lo acaben antes de que digan que se han quedado sin dinero!», bromeaba.

Su mujer también se mostró encantada con que vaya a haber unas escaleras frente al Auditorio más pronto que tarde: «Venimos desde Huesca y hemos estado arriba o sea que sabemos lo que cuesta llegar, habrá que volver para aprovechar esta comodidad, así que a ver si las terminan ya».

No piensan lo mismo los que cuidan las máquinas en la obra, que esperan que dure aún mucho tiempo para no quedarse sin trabajo o simplemente para echarse unas risas esta tarde.

Que las escaleras sean mecánicas no deja de ser un atractivo muy poderoso para los turistas. Pero no solo ellos van a apreciar que la subida más cómoda, también las personas mayores van a agradecer no tener que subir por las cuestas empedradas de Cuenca y disfrutar más fácilmente de las maravillosas vistas de las Hoces. Rudi, ya de paso, quiere salir guapo en la foto…

La idea de los remontes se gestó en 2019. El propio alcalde Darío Dolz la incluyó entre los logros del reciente Debate sobre el Estado de la Ciudad por haber supuesto una inversión de más de 15 millones de euros. Una imponente accesibilidad que llegará hasta la calle Clavel, que a su vez conecta con Obispo Valero y la Plaza Mayor en cuestión de minutos.
Guillermo y Emily son de Madrid y opinaron que el proyecto está muy bien, sobre todo para que pueda subir todo tipo de público: «Es algo turístico y mientras fomenten la comunicación con las Casas Colgadas será una buena medida».

Escaleras, ascensores y una rampa en el tramo final. Un «alivio» para cualquiera y sobre todo para esta pareja de turistas recién llegada desde Mallorca que, aunque las obras les parecen un incordio, mostraron su aprobación inmediata si es para subir hasta arriba con solo dar un paso. Pedro y Tere apoyaron la iniciativa por reducir significativamente el tiempo de llegada a la Catedral.

Como buena conquense y además conocedora de las calles de la zona por su trabajo está muy contenta con este alarde de modernidad. «Al final cansa subir a pie y está bien que hagan cosas que podamos disfrutar también nosotros», opinó Charo con acierto.

¿Continuará el remonte en la Hoz del Júcar? De momento es en la otra orilla donde van saliendo las cuentas y la noticia progresa adecuadamente.
