Lo que más admira de este pequeño insecto social es su modo de vida, concretamente, el equipo que hacen las abejas entre sí. Fernando Ramón Rincón, el dueño de la empresa Arroyo de Miel ubicada en el municipio conquense de Canalejas del Arroyo, está firmemente convencido de que para las abejas la prioridad es el bien común de la colonia. Y nadie mejor que él puede estar tan seguro de ello porque lleva años conviviendo entre enjambres 24 horas al día los siete días de la semana, observando cómo se relacionan y cómo viven dentro de las colmenas.
«Si hay algo que me parece increíble es eso, por ejemplo, si hay una abeja enferma o hay algún problema en la colonia son capaces de salir fuera de la colmena y morir para no contagiar al resto y se matan por el bien común», exclamó Rincón sin sobresaltarse, quien se enorgullecía a partes iguales por lo trabajadoras que pueden llegar a ser: «Nada más que salen al sol ya están trabajando para traer alimento para el resto de la colonia. Es un organismo que cuando te gusta y ves su forma de actuar, no sé cómo decirlo, pero es algo increíble». Para él son un ejemplo que puede inspirar nuestras comunidades humanas: «¡Ojalá trabajáramos como trabajan las abejas, nos iría mucho mejor la verdad» (risas).


QUINTOS DE 250 PRODUCTORES DE MIEL A NIVEL MUNDIAL
El último galardón no ha sido un premio cualquiera, ni siquiera el anterior lo fue porque solo se llevan unos meses de distancia. En febrero quedaron segundos con la miel de romero en París (Paris Honey Awards) y en junio han galardonado su miel de crema de romero (miel cruda no pasteurizada) en Londres quedando quintos a nivel mundial (London International Honey Awards). «Pensar que quedas segundo en un certamen y al siguiente quedas quinto entre 250 productores de miel y apicultores de todo el mundo es un logro bastante importante», comentó enorgullecido tras el reconocimiento al trabajo bien hecho.
Sin embargo, su escalada hacia el éxito conlleva una gran responsabilidad. Fernando Ramón Rincón lleva tres años con la marca Arroyo de Miel saliendo a la venta en el mercado y está al cargo de unas 700 colmenas, cuando lo normal según pronostica serían 400 aproximadamente. «Es mucho trabajo y se hace cuesta arriba para uno solo», comentó fruto de la reflexión improvisada del momento: «Tengo que bajar un poquito el número para poder vivir bien, porque ahora las jornadas son de lunes a domingo y se me hace un poco bola».
EL MAYOR RETO COMO APICULTOR: EL ÁCARO VARROA
Los cuidados comienzan en el invierno, siempre controlando que no les falte reserva a las abejas. En el caso de que faltara porque la climatología no ha sido buena hay que ayudarles con un suplemento alimenticio. Aun así, lo que más controla es el ácaro varroa. «Es el mayor problema que tenemos los apicultores porque se alimenta de las larvas y tiene que estar muy vigilado, debilita la colmena hasta tal punto de causar pérdidas de en torno a un 30%, un 40% de la campaña apícola todos los años», por lo que lo calificó como «el mayor reto del apicultor». Además de eso tiene que vigilar que no pierda abejas reinas y dividirlas en época de reproducción para darles más espacio.
Al hacer balance de la campaña actual confesó que estaba «asustado» por la primavera tan lluviosa que ha habido. «Hay que estar atento a cada fin de floración para cosechar, si es que se puede, porque no siempre se puede, por ejemplo, este año hemos perdido el 100% de la cosecha de primavera de la miel de romero y la miel de tomillo, son pérdidas muy grandes», comentó con tono de preocupación.
Así es como mandan las abejas en todo el proceso de fabricación de la miel. Cuando comenzó la floración del romero, que es la más importante en la zona de Canalejas, no podían salir a recolectar porque no había néctar disponible: «Las abejas se han retrasado mucho en la reproducción y en la recolecta de miel y por eso no ha habido prácticamente nada, y a la siguiente floración, que fue la del tomillo, ha ocurrido lo mismo, en vez de meter miel en esa época, como hacía buen tiempo, se han dedicado a criar y a reproducirse, lo que supone que se comen toda la miel que tienen de reserva para tener más abejas».


Fernando Ramón Rincón tiene ubicado cada colmenar para la recolección de un tipo de miel distinto, de manera que tiene colmenares puestos en las zonas de lavanda, otros en zonas de romero y de tomillo…, pero no puede garantizar que todos los años vaya a tener miel. «Cada ciclo los colmenares me dan una miel diferente, no puedo decir que todos los años voy a tener esas variedades, además esta vez con la visibilidad que hemos tenido gracias a los premios el hecho de haber perdido dos de las cosechas que más ventas tienen ha sido un palo muy gordo». Así es como se ve truncado lo que parecía que iba a ser un gran año.
Sin embargo, Fernando es un hombre de recursos y cuando vienen mal dadas se vale de otros recursos como la fabricación de velas naturales que vende a través de su página web: «A la gente le gusta la vela natural porque las que venden en supermercados están hechas de parafina y contaminan el aire, en cambio las de cera de abejas tienen una combustión natural y en teoría purifica, según dicen».


Por supuesto que nota el incremento de la venta online, pero lo que más venta tiene es gracias a las tiendas y los pequeños comercios y, sobre todo, al distribuidor que se encarga de vender su miel en Madrid. Con todo lo que conlleva cada vez será más valioso acariciar el bote con las manos y colocarlo en la mesa para apreciar sus distintos matices dorados.