No hace falta recorrer cientos y cientos de kilómetros para encontrarse con uno de esos lugares capaces de trasladar al visitante varios siglos atrás. Desde Valencia basta con conducir durante menos de dos horas para alcanzar una pequeña localidad de la provincia de Cuenca donde el paisaje y la historia parecen haberse puesto de acuerdo.
El viaje ronda los 162 kilómetros por carretera y puede realizarse en aproximadamente una hora y 43 minutos en coche, dependiendo naturalmente del tráfico y del punto concreto desde el que se inicie el recorrido en Valencia.
Al final del trayecto aparece un pueblo de apenas 176 habitantes, levantado sobre un espectacular peñasco y prácticamente abrazado por las gargantas que ha excavado el río Júcar.
Se trata de Alarcón, una de las grandes joyas monumentales de la provincia de Cuenca.
A menos de dos horas de Valencia
La cercanía con la Comunidad Valenciana convierte a Alarcón en una alternativa especialmente atractiva para una escapada de un día o de fin de semana.
El propio portal oficial de Turismo de Castilla-La Mancha señala el acceso por carretera desde Valencia entre las vías para llegar a la localidad conquense.
Pero antes incluso de atravesar sus murallas, la llegada ya ofrece una pista de lo que espera al visitante.
Alarcón se levanta sobre un promontorio rocoso encajonado entre las abruptas gargantas del Júcar. La carretera de acceso permite contemplar una de las imágenes más reconocibles de la localidad: el castillo, las torres defensivas, las murallas y el río serpenteando a sus pies.
Un pueblo de Cuenca con solo 176 habitantes
Su tamaño hace todavía más llamativo el patrimonio que concentra.
Turismo de Castilla-La Mancha recoge actualmente una población de 176 habitantes para un término municipal de 120 kilómetros cuadrados.
Tras entrar en el recinto amurallado aparecen calles empedradas, antiguas viviendas, iglesias, palacios, puertas defensivas y torres que conservan buena parte del carácter medieval de la localidad.
El conjunto ha sido reconocido como Conjunto Histórico Artístico, mientras que el portal regional de turismo lo considera uno de los conjuntos históricos más relevantes de Castilla-La Mancha.
Un impresionante castillo sobre el Júcar
El gran protagonista aparece en la parte más elevada del pueblo.
El Castillo de Alarcón domina el paisaje desde la roca sobre la que se asienta la localidad. El recinto fortificado permanece en muy buen estado de conservación y Turismo de Castilla-La Mancha lo señala como uno de los castillos mejor conservados de España.
Sus orígenes se remontan muchos siglos atrás. Paradores explica que fue ciudadela árabe y que desde 1184 se convirtió en baluarte cristiano. Actualmente conserva fundamentalmente su apariencia gótica, aunque destaca especialmente su Torre del Homenaje renacentista.
Y existe una peculiaridad que aumenta todavía más el atractivo del lugar: dentro del castillo se encuentra actualmente el Parador de Alarcón.
Paradores señala que el establecimiento ocupa un castillo con más de 13 siglos de historia, situado sobre una de las hoces del Júcar.
Murallas, iglesias y una obra protegida por la UNESCO
Pero la fortaleza no es el único motivo para detenerse.
En la plaza del Infante Don Juan Manuel se encuentran el Palacio del Concejo y la antigua iglesia de San Juan Bautista. Esta última alberga los Murales de Alarcón de Jesús Mateo, una enorme intervención artística contemporánea realizada sobre el edificio religioso.
Turismo de Castilla-La Mancha cifra el conjunto pictórico en más de 1.500 metros cuadrados y señala que está protegido por la UNESCO desde 1997.
A ello se suman las iglesias de Santo Domingo de Silos, la Trinidad y Santa María, además del Palacio de los Castañeda y diferentes elementos de arquitectura civil y defensiva.
Las hoces del río Júcar
La escapada tampoco termina entre las murallas.
Uno de los grandes atractivos de Alarcón es precisamente la combinación del patrimonio histórico con la naturaleza.
Diversos senderos señalizados discurren por el entorno de la localidad. Algunos avanzan junto al río Júcar y permiten introducirse entre los altos cañones rocosos que rodean el pueblo y contemplarlo desde perspectivas muy diferentes.
El resultado es una imagen difícil de encontrar en muchos otros lugares: una pequeña villa medieval coronada por un castillo y prácticamente encerrada dentro de un gran meandro del Júcar.
Una escapada desde Valencia hasta Cuenca
Alarcón reúne así varios ingredientes que explican por qué aparece habitualmente entre los lugares más destacados de la provincia de Cuenca: apenas 176 vecinos, un importante recinto amurallado, un castillo convertido en Parador, iglesias históricas y un espectacular entorno marcado por las hoces del Júcar.
Y para quienes viven en Valencia existe además otro argumento difícil de ignorar.
Aproximadamente una hora y 43 minutos de carretera separan el centro de una de las mayores ciudades de España de este pequeño pueblo conquense que todavía conserva buena parte de su aspecto medieval.