Hay tradiciones que, lejos de perder fuerza con el paso del tiempo, consiguen crecer y consolidarse hasta convertirse en una cita imprescindible. Es el caso del Encierro de Reíllo, que volvió a reunir este sábado a cientos de aficionados en una jornada marcada por la emoción, el respeto por el campo y la pasión por los festejos populares. La pequeña localidad de la Serranía Baja, que durante buena parte del año apenas supera el centenar de habitantes, volvió a multiplicar su población para celebrar uno de los encierros camperos con mayor personalidad de la provincia de Cuenca.
El campo volvió a ser el gran protagonista
Desde primeras horas de la mañana, los caminos y parajes que rodean Reíllo comenzaron a llenarse de aficionados llegados desde numerosos puntos de la provincia y de comunidades vecinas. El ambiente festivo se respiraba en cada rincón antes del inicio de un festejo que año tras año continúa ganando prestigio dentro del calendario taurino estival.

Poco después del comienzo del encierro, el novillo de la ganadería Juan Vicente Mora, acompañado por reses de los hermanos Mora Vázquez, inició un recorrido que dejó imágenes de gran belleza entre pinares, caminos y zonas abiertas del término municipal.

Caballistas, corredores y todoterrenos
Los caballistas volvieron a desempeñar un papel esencial durante todo el recorrido, guiando al animal con experiencia y manteniendo el ritmo del encierro con la coordinación que exige un festejo de estas características.

Junto a ellos, numerosos corredores a pie aprovecharon los distintos tramos para vivir de cerca la emoción del recorrido, mientras decenas de aficionados siguieron la evolución del encierro desde sus vehículos todoterreno, una imagen ya inseparable de esta cita que cada verano congrega a más seguidores.

El ganado respondió con movilidad durante todo el trayecto, ofreciendo carreras intensas y momentos de gran espectacularidad que fueron recibidos con aplausos por el numeroso público presente.

Un encierro con emoción hasta el final
La jornada no estuvo exenta de momentos de tensión durante la suelta del ganado. Tras el recorrido del novillo y las dos vacas previstas, una de las reses protagonizó el momento más llamativo al desviarse de la ruta habitual y encaminarse hacia el término de Carboneras de Guadazaón.

Precisamente ha sido la segunda vaca que al soltarla desde el camión salió con gran fuerza y llegó a alejarse bastante del recorrido previsto, por lo que los responsables del encierro tuvieron que intervenir para recogerla. Finalmente, tras agotarse durante el trayecto, fue trasladada de vuelta en una pick up hasta los toriles situados junto a la plaza.
La tercera res también realizó un amago de abandonar el recorrido habitual, llegando a cambiar de dirección en su avance hacia la localidad, aunque en esta ocasión consiguió darse la vuelta y completar el trayecto por su propio pie. Además, la última vaca sufrió la rotura del pitón izquierdo durante el festejo, sin que hubiera que lamentar mayores consecuencias.

En total, el encierro se desarrolló con normalidad y dejó también varios momentos de emoción para los aficionados, con tres cogidas durante el recorrido —sin consecuencias para los participantes— con el primer novillo y el buen ambiente habitual de una cita que cada verano reúne a numerosos seguidores.

Música para acompañar la tradición
La jornada festiva estuvo también acompañada por la música de las charangas Alcarria y Campichuelo, que pusieron ritmo al ambiente durante una nueva edición de uno de los encierros camperos más reconocidos de la provincia de Cuenca.

Una cita consolidada en el verano conquense
El Encierro de Reíllo ha dejado de ser hace tiempo un festejo exclusivamente local para convertirse en una referencia dentro de los encierros por el campo de la provincia de Cuenca. Su cuidada organización, el atractivo del recorrido y la fidelidad de la afición han permitido que cada edición reúna a un mayor número de participantes y espectadores.

Enmarcado dentro de las Fiestas de Santa Ana, el festejo vuelve a situar a Reíllo en el mapa taurino provincial y confirma el excelente momento que atraviesa una tradición que ha sabido conservar toda su esencia.
Tradición, afición y futuro
La jornada volvió a demostrar que el encierro campero de Reíllo es mucho más que un festejo taurino. Es un punto de encuentro para generaciones de aficionados, una muestra del arraigo de las tradiciones populares y un escaparate del patrimonio rural de la Serranía Baja.

Con una destacada participación de caballistas, corredores y aficionados en vehículos todoterreno, y el buen juego del ganado de Juan Vicente Mora y de los hermanos Mora Vázquez, Reíllo escribió un nuevo capítulo de una historia que sigue creciendo y que, año tras año, reafirma su condición de uno de los grandes clásicos del verano en Cuenca.
/Foto: Suelta campestre Reíllo/ Néstor Robayna/






















































































































































