Cientos de aficionados llenaron el Parque de Santa Ana y otros puntos de la capital para seguir la final y, tras el pitido final, desatar una auténtica fiesta entre banderas, cánticos, abrazos y bengalas. La euforia se trasladó a las principales calles de la ciudad, donde conquenses de todas las edades festejaron un título histórico en un ambiente de emoción y orgullo que dejó imágenes para el recuerdo.
/Fotos de Néstor Robayna/


























































































































































































































































































































































































































































































