Miles de aficionados congregados este domingo en el Parque de Santa Ana de Cuenca para seguir la final del Mundial entre España y Argentina vivieron una situación tan inesperada como frustrante. Cuando el encuentro alcanzaba su momento más emocionante, la señal de la retransmisión se interrumpió durante casi veinte minutos.

El fallo técnico se produjo entre los minutos 77 y 95, precisamente cuando la tensión crecía sobre el césped y el choque se encaminaba hacia la prórroga. La incredulidad se apoderó de los cientos de conquenses que abarrotaban el parque, muchos de los cuales reaccionaron sacando sus teléfonos móviles para intentar seguir el encuentro a través de aplicaciones o emisiones en directo, mientras otros recurrieron a la radio para conocer lo que estaba ocurriendo.
La escena dejó una imagen insólita: decenas de personas pendientes de pequeñas pantallas en lugar del gran videomarcador, intentando no perder detalle de una final histórica.

Pero el momento de mayor frustración llegó poco después. El gol de Ferrán Torres que dio a España el título mundial tampoco pudo verse en directo, ya que la señal volvió a fallar en el instante decisivo. Solo unos segundos más tarde, con la emisión ya recuperada, los asistentes pudieron contemplar la repetición del tanto que estableció el definitivo 1-0 en la prórroga y desató la euforia entre los seguidores de la selección española.
Pese al contratiempo tecnológico, el Parque de Santa Ana terminó convirtiéndose en una auténtica fiesta. Los aficionados celebraron el segundo Mundial conquistado por España entre abrazos, cánticos y banderas, aunque muchos lamentaban haberse perdido en directo el instante más esperado del campeonato.

Lo que debía ser una tarde perfecta para vivir la final del Mundial en Cuenca quedó marcada por un fallo técnico que convirtió los minutos decisivos del partido en una mezcla de nervios, improvisación y desconcierto. Un desenlace que, paradójicamente, hizo que el gol más importante del fútbol español se celebrara primero por lo que se escuchaba alrededor y solo después por lo que pudo verse en la pantalla.
/Fotos de Néstor Robayna/






