Los grafitis vuelven a dejar su huella en Cuenca, pero en esta ocasión el problema va mucho más allá del impacto estético. Una señal de prohibición del baño, situada junto a un medidor de caudal en una zona próxima al río Júcar, ha sido completamente vandalizada con pintadas que dificultan su correcta visibilidad, precisamente en un punto donde esa advertencia puede resultar determinante para evitar una tragedia.
La imagen evidencia cómo el cartel ha quedado prácticamente cubierto por grafitis, reduciendo considerablemente la capacidad de la señal para cumplir su función preventiva. Aunque la prohibición continúa vigente, el vandalismo compromete la eficacia de un elemento cuya finalidad es alertar a la población del peligro existente.
Una advertencia que puede evitar una tragedia
Este tipo de señales no se instalan por casualidad. La presencia de un medidor de caudal junto al río recuerda que las condiciones del agua pueden cambiar de forma repentina, ya sea por desembalses, crecidas o variaciones del caudal, convirtiendo determinadas zonas en especialmente peligrosas para el baño.
Por ello, la visibilidad de estas advertencias resulta fundamental, especialmente durante los meses de verano, cuando aumenta la presencia de vecinos y visitantes en los entornos naturales de la capital conquense.
En este caso, las pintadas no solo deterioran un elemento del mobiliario público, sino que afectan directamente a un mensaje de seguridad cuyo objetivo es proteger vidas.

Un problema que se repite en Cuenca
La vandalización de esta señal vuelve a poner sobre la mesa el persistente problema de los grafitis en Cuenca. En los últimos años, tanto edificios históricos como fachadas, mobiliario urbano, señales de tráfico, muros y espacios naturales han sido objeto de pintadas que generan importantes costes de limpieza y deterioran la imagen de la ciudad.
Vecinos y colectivos han denunciado en numerosas ocasiones la proliferación de este tipo de actos vandálicos, especialmente cuando afectan a elementos patrimoniales o a instalaciones públicas cuya función va mucho más allá de la mera señalización.
Más allá del impacto visual
La diferencia en este caso es que el perjuicio no se limita al aspecto del entorno. Al cubrir una señal de prohibición del baño, los grafitis reducen la visibilidad de una advertencia destinada a prevenir accidentes en un entorno donde el agua puede entrañar riesgos importantes.
La reparación o sustitución del cartel permitirá recuperar su función, pero el episodio vuelve a evidenciar cómo determinados actos vandálicos pueden tener consecuencias que trascienden el simple deterioro del espacio público y afectar directamente a la seguridad de quienes disfrutan de los parajes naturales de Cuenca.
