Asalto a una ferretería recién abierta en Tarancón: «Han entrado en nuestra casa y se han marchado con nuestras cosas»

La ferretería BigMat, con apenas dos semanas de actividad en sus nuevas instalaciones, sufre un robo valorado en más de 10.000 euros. Los propietarios, que han difundido las imágenes de las cámaras de seguridad, denuncian la profesionalidad de los asaltantes y la sensación de "violación" e impotencia

Un negocio familiar que apenas comenzaba su andadura en una nueva ubicación ha sido víctima de un robo meticulosamente planificado. La ferretería BigMat Tarancón, ubicada en la Avenida Adolfo Suárez, 22, sufrió el asalto durante la madrugada del miércoles 15 de julio, cuando varios individuos accedieron a sus instalaciones y sustrajeron maquinaria, ropa de trabajo y una furgoneta. El botín deja ya pérdidas que superan los 10.000 euros, a las que habrá que sumar el valor del vehículo y los daños ocasionados en las instalaciones. El suceso pone de manifiesto la existencia de un mercado negro para este tipo de artículos y la audacia de grupos criminales organizados.

Un robo profesional y premeditado

Los ladrones actuaron con un conocimiento preciso del lugar. En declaraciones a El Digital de Cuenca, Julián Palomar, gerente del establecimiento, los asaltantes «tenían que conocer el sitio, tenían que haber estado por aquí». Las grabaciones de seguridad muestran cómo los individuos se dirigieron directamente al sistema de grabación de las cámaras para intentar destruirlo, aunque afortunadamente no lograron eliminar todas las copias. Además, utilizaron un inhibidor de alarmas, lo que evidencia que se trata de «gente que sabía lo que hacía», calificados por Palomar como «profesionales».

El botín consistió principalmente en maquinaria de alto valor como taladros, pistoletes y radiales, además de una furgoneta que fue cargada con los objetos sustraídos. Sorprendentemente, también se llevaron una gran cantidad de vestuario laboral —camisetas, pantalones y monos— valorado en más de mil euros. «Normalmente eso no es algo que yo entienda que se robe», comenta el gerente, quien vincula este tipo de delitos a la existencia de un mercado negro. «Si no hubiera un mercado negro de esas cosas, pues seguramente no se robarían. El problema es que si no tuvieran mercado, muchos delitos no se cometerían».

Las secuelas: más allá de lo económico

Aunque las pérdidas económicas son significativas y continúan aumentando a medida que se completa el inventario, el impacto emocional es lo que más preocupa a los afectados. «El valor económico es muy importante, pero la sensación de violación que tenemos es lo mayor», explica Palomar. «Al final han entrado en nuestra casa y se han marchado con nuestras cosas. Es un negocio familiar que todos los que trabajamos aquí lo sentimos como nuestro».

El establecimiento, que se había mudado a estas nuevas instalaciones hacía solo dos semanas, tuvo que permanecer cerrado durante varias horas en la mañana del 15 de julio mientras los técnicos restablecían los sistemas informáticos y de comunicaciones, saboteados por los ladrones. «Estábamos tan contentos hasta que han llegado estos señores y nos han amargado la semana», lamenta el gerente.

Colaboración ciudadana y la labor policial

Con la esperanza de obtener alguna pista que ayude a identificar a los responsables, los propietarios decidieron hacer públicas las imágenes captadas por las cámaras de seguridad. Aunque los ladrones aparecen con los rostros cubiertos por pasamontañas, confían en que alguien pueda reconocerlos por su forma de andar o moverse. «Creíamos que era nuestra obligación difundir», afirma Palomar, con el objetivo de «hacer un poco la vida difícil a esta gentuza».

La Guardia Civil ya ha iniciado una investigación, recopilando pruebas e imágenes de cámaras de seguridad de los alrededores para trazar la posible ruta de huida de los delincuentes. Sin embargo, los propietarios son conscientes de la carga de trabajo de las fuerzas de seguridad. «Tienen muchísimo trabajo, porque como todos los días hay un caso nuevo, si no son varios, pues al final no dan abasto», señala Palomar.

Por el momento no consta que haya personas identificadas o detenidas.

El respaldo de clientes y vecinos

Lejos de hundirse, los responsables del negocio destacan el apoyo recibido desde que hicieron público el robo.

«Estamos recibiendo muchísimo cariño de clientes y vecinos de toda la comarca. Todo el mundo se echa las manos a la cabeza cuando viene y nos transmite su apoyo», explica el gerente. Con todo, el gerente resume que todo ello genera una sensación de «impotencia».

Un llamado a la responsabilidad colectiva

Este robo no solo representa un duro golpe para un negocio que acababa de empezar una nueva etapa, sino que también sirve como un crudo recordatorio de la inseguridad y el impacto del crimen organizado en la sociedad. La decisión de difundir las imágenes es un acto de resistencia y un llamado a la colaboración ciudadana para poner freno a estos delitos. Mientras los propietarios reciben el apoyo de clientes y vecinos, su mensaje final es claro y directo para los asaltantes: «Que dejen de hacerlo, que devuelvan lo robado y que se entreguen». La comunidad espera ahora que la presión social y la investigación policial den sus frutos y se pueda hacer justicia.

Ricardo Vega

Conquense de adopción. Graduado en periodismo por la Universidad de Castilla-La Mancha y con experiencia en medios como CMM, Agencia EFE y Las Noticias de Cuenca.
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