Lleva 25 años al volante, pero Luciano Tomillo Redondo no es un conductor cualquiera. Este vecino de San Lorenzo de la Parrilla ha sabido mezclar su pasión por la conducción con una cercanía natural y una chispa de humor que lo ha convertido en un fenómeno en redes sociales, especialmente en TikTok, donde supera los once mil seguidores y algunos de sus vídeos alcanzan el millón de visualizaciones.
«Lo que más me gusta de mi trabajo es el trato con la gente. Eso lo llevo en la sangre», asegura. Y no es de extrañar: antes de ser conductor, Luciano se dedicaba a la venta de fruta en mercadillos, donde desarrolló una habilidad especial para conectar con las personas. «Creo que por mi forma de ser conecto de maravilla con la gente», dice con esa humildad que le caracteriza.

Su carrera en el mundo del autobús comenzó con la línea Cuenca-Barcelona. «Era entretenida por la duración y la carretera, pero pasaba la noche fuera de casa. Con el tiempo me di cuenta de que necesitaba estar más con mi familia», explica. Esa reflexión le llevó a cambiar de empresa y empezar a realizar la ruta Cuenca-Madrid: «Es un poco más aburrida, pero todas las noches duermo en casa».
Entre anécdotas, recuerda una en especial: «Un día en la estación Sur se me acercó una extranjera corriendo y me dijo ‘bus to Cuenca’. Yo le respondí: ‘¡Si te subes, te llevo a Cuenca!’ Luego me enteré de que ‘bus’ en inglés significa autobús», cuenta entre risas.

Luciano compagina su trabajo con la creación de contenido en redes sociales. «Los vídeos los grabo en mi tiempo libre. Me lleva cinco minutos. Solo necesito un móvil, un chiste malo o un baile y ya está, intento alegrar el día a mis seguidores», relata. Su estilo se basa en el humor sencillo y accesible: chistes malos, gestos espontáneos y mucha alegría. «Mi lema es: con alegría y buen humor, siempre».
El salto a la fama en TikTok llegó de manera inesperada. Todo empezó con una presentación que hacía en el autobús, usando el micrófono para explicar el itinerario del viaje. Los viajeros frecuentes le animaron a grabarlo y subirlo. Lo hizo, y el vídeo superó las cinco millones de visualizaciones. Desde entonces, no ha parado. «El vídeo más visto es uno de ‘sábado sabadete’, que tiene casi dos millones de visitas», comenta con una sonrisa.

Luciano se siente respaldado tanto por sus compañeros como por su familia: «Mientras mi trabajo esté bien hecho, no importa lo que haga fuera. Además, mis seguidores suelen ser pasajeros habituales, así que cuando coincidimos en el bus, nos saludamos».
Para él, ser de San Lorenzo de la Parrilla es una insignia. «Es un orgullo. Es un pueblo de gente trabajadora, conocida por ser muy vividores. Siempre se han dedicado al transporte y la venta ambulante. Se dice que cuando llegó Cristóbal Colón a América, ya había un parrillano vendiendo mantas allí», bromea. Ahora, el pueblo es famoso también por los huevos Rujamar, «los mejores de Europa».
A través de sus redes, también quiere dar a conocer su tierra. «He recibido mensajes de otros países animándome a seguir mostrando Cuenca», dice. Cuando quiere volver al pueblo, lo tiene fácil: «Está a media hora. Me cojo el coche y en un santiamén estoy allí tomando café con los amigos».

Luciano valora el poder de las redes sociales para llegar a la gente, pero también como herramienta para ayudar. Ha colaborado con comercios de Cuenca y ha promocionado al joven cantante Jorge Gardo. Sueña con dedicarse algún día a la comedia de forma profesional. «Me veo en los escenarios, en la tele o en la radio. ¿Por qué no? Hacer reír a la gente es increíble».
Antes de terminar, lanza un mensaje a los más jóvenes: «Luchad por vuestros sueños. Nada es imposible. Yo jamás imaginé convertirme en influencer y ahora tengo miles de seguidores y puedo hacer felices a los demás. Todo se consigue con trabajo y persistencia».
Y también, un recordatorio a las administraciones: «No nos olvidemos de los pueblos. El transporte público es esencial para ellos y hay que cuidarlo».