Hay aficionados que disfrutan del fútbol desde el sofá y otros que hacen las maletas cada vez que juega la Selección Española. Fermín Cañas, conocido en Cuenca como «El Choti», pertenece a este último grupo. Guardia Civil de profesión y apasionado del fútbol desde niño, acaba de regresar de Guadalajara (México), donde vivió en directo el debut de España frente a Uruguay en el Mundial.
No era su primera gran cita internacional. Con este viaje ya suma cuatro Mundiales —Francia 1998, Alemania 2006, Brasil 2014 y el actual— además de cuatro Eurocopas, una trayectoria que demuestra una pasión que le acompaña desde la infancia. Pero esta vez el fútbol le regaló algo más que un partido.

En conversación con El Digital de Cuenca , Fermín Cañas recuerda cómo nació la amistad con un aficionado mexicano que conoció por casualidad en Madrid, el extraordinario trato recibido durante su estancia en México, sus impresiones sobre el Mundial y la ilusión de seguir acompañando a España allí donde juegue.
Una amistad nacida gracias al fútbol
La historia comenzó hace unos años en Madrid, antes de un partido de Liga de Campeones en el Santiago Bernabéu. Fermín recuerda que, en la estación de Metro de Tribunal, encontró a un joven mexicano completamente perdido que había viajado solo para ver jugar al Real Madrid. Sin dudarlo, lo invitó a pasar el día con su grupo de amigos. Compartieron la previa, el ambiente alrededor del estadio y el partido, en el que el conjunto blanco logró una espectacular remontada.
Aquella jornada terminó con una promesa. «Me dijo que, si algún día España jugaba en México, tendría allí su casa. Le respondí que le tomaba la palabra.» El destino quiso que esa promesa acabara cumpliéndose.

Quince días inolvidables en México
Cuando España quedó encuadrada para jugar en Guadalajara, Fermín organizó el viaje.
Voló desde Madrid hasta Ciudad de México, donde su amigo lo esperaba en el aeropuerto. La casualidad quiso que aquel mismo día la selección mexicana acabara de ganar su partido y las calles fueran una auténtica fiesta. «Nada más llegar me recogió, me llevó a su casa, conocí a toda su familia y me regalaron una camiseta de México. Me trataron como si fuera uno más desde el primer momento».
Durante quince días recorrieron juntos buena parte del estado de Jalisco, visitando lugares emblemáticos como Tequila y otros rincones de la región antes de desplazarse hasta Guadalajara para seguir a la Selección Española. «El fútbol era la excusa. Lo realmente bonito fue conocer el país, su cultura y su gente».

«México es un país maravilloso»
Si hay algo que Fermín destaca por encima de todo es la hospitalidad del pueblo mexicano. «Nos quieren muchísimo a los españoles. Me trataron como si fuera un hermano, incluso como si fuera de la familia.»
Además de presenciar el encuentro entre España y Uruguay, también tuvo la oportunidad de visitar el legendario Estadio Azteca para asistir al partido entre México y la República Checa. «Fue una experiencia impresionante. El ambiente que se vive allí es espectacular.» Durante su estancia incluso decidió comprar una camiseta de la selección mexicana para mezclarse con la afición local y vivir también sus partidos desde dentro.
Un Mundial con luces y sombras
Respecto al debut de España frente a Uruguay, Fermín reconoce que esperaba un partido más vistoso. «Fue un encuentro muy físico. Uruguay apretó mucho y no dejó jugar con comodidad a España.» Aun así, se queda con lo importante. «Ganamos, que era lo fundamental.»
También valora positivamente las medidas de seguridad implantadas durante el Mundial. «Los controles eran muy exhaustivos, pero prefiero que sea así antes que ocurra cualquier incidente.» Como aspecto negativo señala el elevado precio de las entradas. «La mía era de las categorías más económicas y aun así costó unos 255 euros.»
Crítico con la FIFA
Uno de los asuntos sobre los que Fermín se muestra más contundente es el reparto de partidos entre los países organizadores. «Creo que la FIFA se ha equivocado.» En su opinión, México merecía haber acogido muchos más encuentros. «Es un país que vive el fútbol como pocos en el mundo. Cuando juega la selección mexicana las calles se llenan de aficionados celebrándolo. El ambiente es impresionante».
Considera que Estados Unidos ha concentrado demasiados partidos mientras México, con una enorme tradición futbolística, ha tenido un protagonismo mucho menor.

Una sorpresa en las gradas
El viaje todavía le deparó una curiosa anécdota. Mientras seguía el partido en Guadalajara escuchó cómo alguien gritaba su nombre desde la grada. «¡Fermi, Fermi!» Al girarse descubrió que era un socio del Levante UD con el que había coincidido en numerosas ocasiones siguiendo al conjunto valenciano. «El mexicano que iba conmigo no entendía cómo alguien podía conocerme allí. Son esas casualidades que solo pasan en el fútbol.»
Una pasión nacida en Cuenca
La afición de Fermín comenzó mucho antes de recorrer el mundo. Creció en el cuartel de la Guardia Civil de Cuenca, donde compartió infancia con decenas de niños con los que pasaba horas jugando al fútbol. «Aquello era como una gran familia. Allí nació mi pasión por este deporte.» Con el paso de los años esa afición se transformó en una forma de conocer el mundo. «El fútbol me ha permitido descubrir países maravillosos y hacer amigos para toda la vida».
Mirando ya a la final
En el momento de realizar esta entrevista, Fermín confiaba en que España siguiera avanzando en el campeonato y no descartaba volver a hacer las maletas. «He hablado con amigos de la Federación de Castilla-La Mancha por si existía la posibilidad de conseguir entradas. Si España llega a la final, intentaré estar allí».
Reconoce que ya tuvo la oportunidad de acudir a la final del Mundial de Sudáfrica, aunque entonces prefirió renunciar. «No me gusta hacer viajes relámpago. Si voy a un país quiero conocerlo y disfrutar de su cultura».

Mucho más que fútbol
Después de cuatro Mundiales y cuatro Eurocopas, Fermín Cañas tiene claro que los mejores recuerdos no siempre llegan dentro del estadio. «Viajar siguiendo a la Selección te permite conocer gente extraordinaria. Al final, los partidos pasan, pero las amistades permanecen.»
Su historia lo demuestra. Lo que comenzó ayudando a un joven mexicano perdido en el Metro de Madrid terminó años después compartiendo mesa, casa y emociones al otro lado del Atlántico. Porque, como reconoce «El Choti», el fútbol puede empezar con un balón, pero muchas veces acaba convirtiéndose en una amistad para toda la vida.







